lunes, junio 01, 2009


Complejo Arqueológico ubicado en la provincia de Sánchez Carrión requiere de urgente restauración

No te caigas, Markawamachuko

HUAMACHUCO. Si el complejo arqueológico de Markawamachuko fuera una maravilla, como lo asegura la mayoría de huamachuquinos, el chofer Emilio Pinillos García no tendría que detener su automóvil Station Wagon para quitar dos tremendas rocas de la desastrosa trocha que conduce al monumento.

Si Markawamachuko fuera una maravilla, sus muros no estarían apuntalados como en las viejas casonas del jirón Bolívar de Trujillo. Tampoco el único guardián del lugar, Juan Anticona Cerna, quien sólo se acompaña de un perro chusco llamado ‘Chino’, aseguraría que debe “correr” por las noches a personas que entran al complejo para destruirlo (uno de éstos es un viejo pastor que acaba de soltar a cuatro toros y cinco becerros para que se alimenten de la maleza que cubre al monumento).

Si Markawamachuko fuera una maravilla, no lo visitarían nada más que 20 personas al día, no parecería una cantera ni habría sido uno de los motivos por los cuales los ronderos de Huamachuco se levantaron contra las autoridades liberteñas, semanas atrás.

El problema, valgan verdades, es que Markawamachuko sí es una maravilla. Una deslucida y olvidada, pero impresionante maravilla.

 

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Huamachuco ya no es un pueblito de la sierra, con menú de tres soles y hotel de diez. Esta ciudad, capital de la provincia de Sánchez Carrión y situada a 3 mil 169 metros sobre el nivel del mar, ahora cuenta con siete empresas de transportes que ofrecen buses-cama con terramozas a bordo y café de cortesía. Encontrar una pizzería, cabinas de Internet, una discoteca u hoteles de tres estrellas es ahora muy fácil en esta localidad que ha vivido una explosión económica, social y cultural desde que aparecieron nuevas empresas mineras y desde que asfaltaron gran parte de la carretera a la costa. Lo malo, es que ahora todo es mucho más caro.

Sin embargo, a decir de Pinillos García, el chofer que quitó las piedras del camino, “el turismo está en pañales”. En efecto, este sector es ahora el menos desarrollado en esta provincia del ande liberteño que, paradójicamente, posee atractivos naturales y culturales impresionantes como las lagunas de Sausacocha y Cuchuro, las aguas termales de Yanasara y del Edén, o los restos arqueológicos de Wiracochapampa (donde se celebra cada agosto la fiesta del Waman Raymi o también llamada del Halcón).

Pero entre estos lugares, el centro arqueológico de Markawamachuko destaca por su valor histórico (fue calificado por Fernando Belaúnde Terri como el ‘Machu Picchu del Norte’) y porque es el lugar más amado por los huamachuquinos. Esto, desde que ocupó la sexta ubicación en un concurso organizado por un canal de televisión peruano que buscaba a las nuevas siete maravillas del país.

“Como ciudadano pido a las autoridades regionales y de la municipalidad provincial que restauren Markawamachuko y le den la verdadera categoría de maravilla, que ya tiene, pero no se respeta”, declaró Pinillos García.

 

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El cielo de Huamachuco hoy ha tendido una sábana de color añil y luce perfecto. El pueblo vive un día de paz ya que las acostumbradas manifestaciones en la plaza han dado una tregua. Son las 10 de la mañana, es viernes, y los negocios esperan a sus clientes, las mototaxis van y vienen y nosotros, dos periodistas del diario La Industria, no sabemos cómo llegar a Markawamachuko.

En Trujillo nos dijeron que algunas Combis ofrecían servicio de transporte de Huamachuco a las ruinas, pero en la Oficina de Información Turística de la municipalidad acaban de informarnos que para llegar al complejo arqueológico debemos alquilar una Station Wagon por 50 soles. “La otra forma es ir caminando. Lo que sucede es que no vienen muchos turistas y por eso todavía no hay facilidad con el transporte”, dice el jefe de esta área, Jorge Villanueva Pereda.

Folletos turísticos bajo el brazo, alquilamos la camioneta de Pinillos García y éste nos lleva por un camino “que por suerte hoy está abierto”. El conductor se refería a que un deslizamiento de piedras y lodo tuvo bloqueada esta vía en los últimos tres días.

El vehículo va en segunda por una cuesta caprichosa y Huamachuco queda a la distancia entre tejas serranas y montañas verdes pero salpicadas por la minería informal. El Cerro El Toro y las Pampas de Purrumpampa, donde se lidió la última batalla contra los chilenos, lucen afectados por la contaminación y el desarrollo urbano.

Markawamachuko (que en quechua significa ‘Pueblo de hombres con gorro de halcón’), se ubica en una montaña que se observa desde lejos, a 10 kilómetros de Huamachuco. Tiene una extensión de cinco kilómetros de largo por 600 metros de ancho y sus muros fueron levantados por la cultura Wamachuko entre los años 400 y 1.000 después de Cristo.

La carretera que conduce a los visitantes es una trocha en muy mal estado. Al salir de la ciudad, al costado del camino, existen minas que extraen materiales de construcción y donde trabajan niños. Ellos utilizan palanas y picos para llenar las tolvas de los camiones con ‘ripio’, que es una mezcla de piedras con arena.

Más adelante, en un profundo acantilado que llega hasta un riachuelo, existe un inmenso basural que no sólo afea la imagen sino que también pone en peligro de enfermarse a viajeros y pobladores.

“Nosotros hemos pedido que mejoren el monumento, que efectivamente está muy deteriorado. Markawamachuko es una maravilla y tiene mucho potencial, pero como está, no se puede hacer mucho”, declaró a La Industria el estudiante huamachuquino de Computación e Informática Pol Flores Paredes.

Similar pedido expresó el también estudiante Marlon Torres Benites: “El mejoramiento de la carretera estaba aprobado, pero el dinero lo han utilizado para otras cosas. Los ronderos y todo Huamachuco vienen expresando su protesta y ya están hablando de un nuevo paro en los próximos días”.

De acuerdo con los registros ediles, un promedio de 20 personas visita Markawamachuko cada día. La mayoría proviene de Trujillo, pero también hay reportes de franceses, chinos y norteamericanos. “Siempre dicen que van a mejorarlo, pero hasta ahora nada. Este monumento tiene mucho potencial y es tiempo de rescatarlo del olvido”, expresó la comerciante huamachuquina María Siccha Vilca.


No lo restauran hace más de un año

A pesar de los anuncios de que están restaurando o que pronto restaurarán el complejo arqueológico de Markawamachuko, La Industria confirmó en el lugar que los últimos trabajos de restauración y limpieza se realizaron hace más de un año. Por ello, todos los sectores del monumento se encuentran deteriorados y, en muchos puntos, cubiertos por maleza.

En el primer sector, denominado Las Huacas, sólo algunas paredes se han salvado del montón de piedras que permanecen desperdigadas. Luego vienen los baños, que no tienen agua, el pintoresco local de la boletería que está cerrado y la inexistencia de guías de turismo.

Sólo el guardián del monumento, Juan Anticona Cerna, recibe amablemente a los visitantes y los inscribe en un libro que después entrega a la municipalidad. Luego vende un volante con información del lugar (a un nuevo sol) y el resto queda por cuenta propia del turista, que debe guiarse por carteles de madera (uno de ellos dice: “Doble Murralla” ¿?)

El sector El Castillo, donde los Wamachuco realizaban rituales religiosos, no sólo impresiona por la arquitectura de sus muros, nichos y hornacinas, sino también por lo descuidado que está.

Lo mismo ocurre con el sector Las Monjas, destinado a las viviendas de los gobernantes wamachukos. Aquí ingresan pastores con toros y ovejas, que no sólo ensucian el lugar sino que también debilitan sus muros. “Sí me han dicho que está prohibido, ¿pero a dónde voy a llevar a mis vaquitas pues, señor?”, dijo la pastora María Sánchez Vargas, madre de cinco mujeres y cinco hombres que viven en la costa y sólo la visitan en agosto.

Si a esto le sumamos que muchos visitantes arrojan basura en el complejo (a pesar de que sí existen tachos) y que incluso algunas personas logran ingresar con automóviles hasta las zonas intangibles (el último viernes entró hasta El Castillo la camioneta Station Wagon SL 2188), Markawamachuko está atravesando un momento difícil.

“La gente es complicada y no entiende. Ya les hemos dicho que no entren con sus animales, pero igualito es”, comentó el guardián del monumento.

 

EL COMPLEMENTO

Muchos proyectos.

Tanto la Municipalidad Provincial de Sánchez Carrión, el Instituto Nacional de Cultura (INC) como el Gobierno Central vienen elaborando proyectos para restaurar Markawamachuko. Incluso existe un Plan de Manejo del complejo arqueológico que lo viene trabajando el ex director del INC Guillermo Lumbreras Salcedo. Los pobladores de Huamachuco exigen que los trabajos y la puesta en valor del monumento empiecen cuanto antes.

¿Cómo llegar?

Para llegar a Markawamachuko se debe viajar de Trujillo a Huamachuco en bus. El boleto cuesta 25 soles y el trayecto demora 5 horas. Luego, se debe alquilar un automóvil que cobra entre 50 y 80 soles ida y vuelta. La oficina de Información Turística de la municipalidad, ubicada en la Plaza de Armas de Huamachuco, ofrece importante información sobre el monumento y contacta a los conductores. La otra alternativa es caminar 2 horas y media hasta la entrada del monumento.

 

ELLOS LO DICEN:

Marina Esquivel Sánchez (comerciante)

“Tengo el orgullo de vivir a pocos metros de la casa de Sánchez Carrión y quiero mucho a Huamachuco. Yo le pido a las autoridades que arreglen a Markawamachuko y así atraigan más turistas para seguir mejorando la economía de nuestra ciudad”.

Lorenza Negreiros Esteban (comerciante)

“Markawamachuko está muy descuidado y por eso los turistas se llevan una mala imagen del lugar. Ahora este monumento es considerado como una maravilla del Perú pero las autoridades no hacen nada por darle realce”.

Marlon Torres Benites (estudiante)

“Yo sé que hay presupuesto, pero las autoridades son irresponsables. El dinero de la carretera se perdió porque lo utilizaron para otras cosas. Por eso los ronderos y los vecinos se enfurecen y hacen huelga”.

domingo, mayo 24, 2009

De gripes y neumonías…

¿Cuál debería ser la prioridad ‘A’?

 

De enero a la fecha, 133 niños, menores de cinco años, han muerto por infecciones respiratorias en la sierra peruana. Esto, por el intenso frío, el ineficiente sistema médico y el casi-abandono-total que sufren los pobladores andinos.

En esta coyuntura de pánico por la gripe ‘A’ me pregunto: ¿Cuál debería ser la verdadera prioridad del Ministerio de Salud en este país?

Vemos cómo el gobierno se ha movilizado ante la primero llamada ‘gripe porcina’. Y no es que esté mal. En el Perú hasta el momento se ha confirmado 25 casos de infectados con el virus AH1N1. Todos ellos son personas que viajaron al extranjero, de vacaciones o por negocios, o que tuvieron contacto con éstas.

Si nos remitimos al mundo, hasta ahora la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha confirmado unos 11.168 casos en unos 50 países. ¿Muertos? Van unos 86 fallecimientos por este virus que según la misma OMS, ha ido mutando en Norteamérica en los últimos 10 años.

Volviendo a la sierra peruana, el ministro de Salud Óscar Ugarte informó que Puno es la región con mayor número de niños muertos por el frío: 27. Cabe precisar que allí la temperatura puede caer a -20 grados centígrados, debido a su cercanía con el Lago Titicaca.

Estamos hablando de que en los 145 días que han transcurrido desde el 1 de enero de 2009, han fallecido 133 niños. Esto arroja la cifra de casi un niño muerto por día en el ande peruano. Si la gripe ‘A’ no ha matado a nadie en el Perú, hasta ahora, ¿qué hacemos tan pendientes de este virus importado, cuando en nuestras montañas los niños se están muriendo de neumonía?

La agencia española EFE también lo ha dicho: “La alta cifra de muertes por neumonía en lo que va del año [en la sierra peruana] ha provocado la indignación de diversos sectores debido a la aparente indiferencia del ministerio, comparada con la atención que está dando a los casos de gripe AH1N1”.

Considerando esto, es momento que el gobierno peruano no sólo enfoque su atención en la gripe ‘A’ (por la cual particularmente tengo bastantes dudas con respecto a su “efecto mortal”) sino que –principalmente– atienda a las poblaciones del ande que sufren por el friaje y logre frenar la muerte de esos pequeños que tienen derecho a crecer y ser felices.

Perú no debe considerar las

provocaciones de los chilenos


La demanda peruana ante La Haya definitivamente tiene alborotado al gobierno chileno y a sus huestes políticas. Luego de involucrar a Bolivia con el añejo tema de su salida al mar, al plantear la posible construcción de un túnel bajo los antiguos territorios peruanos que Chile ganó tras la Guerra del Pacífico, se sumó el comunicado de ex cancilleres chilenos en el cual rechazan el pedido de Lima ante el tribunal internacional.

El diario chileno La Tercera publicó que tres arquitectos de ese país elaboraron un proyecto para la construcción de un túnel de 150 kilómetros para dar una salida al mar a Bolivia, y con ello suspender la demanda marítima peruana en la Corte de La Haya, convirtiendo en trinacional la zona en controversia.

Al respecto, el internacionalista peruano Ernesto Velit, entrevistado por la agencia Andina, opinó que si el gobierno de Chile decide apoyar la propuesta de los arquitectos de su país, sería una estrategia para incorporar a Bolivia al diferendo marítimo con el Perú.

“Chile quiere de todas maneras que Bolivia sea un tercer actor en este conflicto fronterizo y el Perú debe sostener que éste es un problema exclusivamente bilateral entre el Perú y Chile. El afán de Chile es hacerle creer a Bolivia que si no se produce su salida al mar es porque no lo quiere el Perú”, subrayó.

Mientras tanto, se conoció un pronunciamiento de nueve ex cancilleres chilenos en el cual rechazan la demanda peruana ante La Haya y además desconocen el Punto Concordia como el referente del límite terrestre entre el Perú y Chile (aduciendo que el límite es el hito número 1).

Aunque el pronunciamiento de los ex cancilleres chilenos desconoce el Tratado de 1929 y la documentación de la Comisión Mixta demarcadora de 1930, tal como lo precisó el ministro de Relaciones Exteriores, José Antonio García Belaunde, el gobierno peruano no debe perder la cordura ante esta evidente campaña iniciada por La Moneda para desprestigiar a Lima y minimizar el justo pedido nacional.

Los peruanos no debemos caer en estas provocaciones y tenemos que esperar el fallo del tribunal de La Haya, que obviamente se basará en el derecho internacional y en su justa jurisprudencia.

Como antecedente, el Perú tiene a su favor los últimos fallos emitidos por la Corte Internacional de La Haya, donde la jurisprudencia favorece a la tesis peruana. “La causa peruana está bien encaminada y no creo que sea necesario un pronunciamiento de ex cancilleres peruanos”, dijo el embajador peruano en Chile Hugo de Zela.

Ni la compra de armas por parte de Chile, ni los exabruptos de Evo Morales, ni las campañas venidas del sur. Tampoco los comunicados no oficiales que difunden los medios chilenos. Nada, absolutamente nada, debe detener a Perú en este justo pedido que, de lograrse, se convertirá en un verdadero hito para nuestra historia. Y aunque la carrera recién empieza, cada paso debe ser firme y bien medido.

domingo, mayo 17, 2009

Diálogo vía Messenger con poblador de Sepahua revela preocupante realidad en este pueblo de Ucayali
Narcoterroristas detrás
de paralización en la selva


La conversación de hoy vía Messenger con mi buen amigo Alberto (el nombre es ficticio por razones de seguridad) tuvo un tenor distinto a las acostumbradas y casi diarias charlas cargadas de bromas, nostalgia y anécdotas intrascendentes. El terrorismo se filtró en nuestros teclados y me obligó a denunciar en este medio que la pequeña localidad de Sepahua, ubicada en la región de Ucayali, cuya capital es Pucallpa, está siendo amenazada por los narcoterroristas.
Alberto contó que en Sepahua, donde él vive, grupos terroristas están obligando al pueblo a sumarse a la paralización y a las protestas contra el gobierno peruano, convocadas por la Asociación Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana (Aidesep).
Este paro se acata en casi toda la selva. En pueblos donde la presencia de Estado es casi nula, la situación ha llegado a la anarquía. Incluso, Alberto Pizango, presidente de la Aidesep, había hecho un llamado a la insurgencia a los pueblos nativos de la selva, pero luego reconoció que “fue algo muy excesivo para muchos sectores”.
Sepahua es una de las escasas localidades que aún no apoyan la medida de lucha. Por ello, los narcoterroristas, rifle en ristre, amenazan con que “correrá sangre” si no se pliegan a los manifestantes.
“Aquí no está bien la cosa hermano. Estoy asustado. El otro día cortaron la luz por presión de los ‘terrucos’. Y al día siguiente fue igual”, contó Alberto vía Messenger.
Añadió que los terroristas “han bajado al pueblo” para “meter candela por el paro de las comunidades indígenas”.
Cabe precisar que el gobierno viene dialogando con los nativos y los dirigentes para encontrar una salida. No obstante, es preciso mencionar las palabras del congresista Aurelio Pastor, de la bancada aprista: “Pizango ha conformado un grupo, con gente que no tiene nada que ver con las comunidades nativas, para administrar el dinero proveniente de la contribución extranjera”.
Pastor no descartó que la dirigencia de Aidesep utilice las movilizaciones y protestas de un sector de las comunidades nativas para justificar el dinero que recibe proveniente de instituciones nacionales y de organismos del exterior.
Según indicó, Pizango ha reconocido que recibe más de un millón 600 mil dólares para la Aidesep. “Ellos tienen un interés en mantener la situación (de protesta y bloqueos), porque mientras eso se mantenga ellos van a seguir recibiendo dinero”, refirió.

La cosa es terrible
“Dicen que correrá sangre por aquí. La gente está con los pelos de punta… de noche es peor que el desierto. Todos se ‘guardan’ en sus ‘jatos’ temprano nomás”, precisó Alberto.
Pero eso no es todo. Los bloqueos en las carreteras y los ríos están dejando a Sepahua sin alimentos. “No como una verdura hace 15 días, todo es arroz, yuca y carne. Ya ni pan hay en la panadería porque por el paro no dejan pasar las embarcaciones por los ríos”.
En Sepahua existe una base de la Marina de Guerra del Perú. Sus agentes, bien armados, están alertas ante un posible ataque terrorista. A pesar de ello, el pueblo vive en zozobra. “Los indígenas están protestando porque el gobierno está vendiendo terrenos y ellos dicen que son dueños de esos terrenos. En realidad ni ellos saben por qué paran, sólo joden porque hay un grupo que está movilizando a esa gente. Los marinos están alertas”, dijo Alberto.
Considerando que hace un par de décadas los crímenes llamados ‘ajusticiamientos’ eran cometidos a diario en la selva (también en Sepahua), la gente está muy asustada. “Como hay una base de los marinos, los terrucos obligan a apagar las luces. Es oscuridad total, no ves ni tus manos”, precisó Alberto, al tiempo de pedir al gobierno que esta situación termine cuanto antes.
Ojalá el gobierno sí vea con claridad y actúe con prudencia.

miércoles, abril 22, 2009

Movilidades trujillanas abusan de escolares a vista y paciencia de todos

¿Más barato por docena?

Llevar a los niños al colegio apiñados en automóviles como sardinas o reses es una costumbre bastante peligrosa, que se sigue practicando con el cómplice aval y la increíble inacción de los padres de familia, de la Policía Nacional, de la Municipalidad Provincial de Trujillo y hasta de la Defensoría del Pueblo.

Los niños son metidos en las maleteras de las camionetas y hasta de los taxis. Ellos van, aunque incómodos, siempre sonrientes. Es que no saben del riesgo al cual son expuestos por los irresponsables conductores de las populares movilidades. ¿Qué están esperando todos para castigar a estas personas que, por lucrar, ponen en riesgo la vida de los escolares?

Ayer mi amigo Fabián Córdova captó algunas imágenes en las afueras del colegio Lord Kelvin, ubicado en la urbanización Primavera de Trujillo. Los niños eran recogidos como vacas y metidos en la camioneta de la foto superior. Padres de familia y hasta un efectivo policial no hicieron nada al respecto. Cuando ocurra una desgracia llorarán. ¿Esperaremos con los brazos cruzados a que esto suceda? Ojalá que no.

lunes, marzo 30, 2009

De 198 naciones del mundo, nada más que el 11,11% le ha abierto las puertas a los peruanos
Sólo 22 países confían en

Perú y no le exigen visa

En el mundo existen 198 países, pero sólo 22 de ellos le han abierto las puertas por completo a los peruanos, al no exigir ese ‘dolor de cabeza’ que se resume en cuatro letras: V-I-S-A.
Una regla de tres simple nos echa esta dura realidad por las narices: sólo al 11,11% de los países del mundo podemos ingresar sin visa.
Estas naciones se ubican en América del Sur (Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Chile, Ecuador, Paraguay y Uruguay), América Central y el Caribe (Barbados, Bahamas, República Dominicana y Trinidad y Tobago), África (Marruecos y Sudáfrica), Asia y Medio Oriente (Brunei, Corea, Hong Kong, Singapur, Malasia, Tailandia, Israel y Emiratos Árabes Unidos).
Brasil exige el certificado de la vacuna contra la fiebre amarilla y, al igual que en Chile, sólo es necesaria la presentación del Documento Nacional de Identidad (DNI). Malasia pide la misma vacuna, mientras que Emiratos Árabes Unidos no exige visa pero sí una ‘Autorización de Entrada’, tramitada por el hotel o línea aérea de transporte (KLM o Lufthansa).
Ningún país de América del Norte da entrada sin visa a los peruanos y lo mismo sucede con los ubicados en Europa y Oceanía. Pretender visitar estas naciones implica la previa realización de un casi siempre engorroso trámite en la respectiva embajada del país elegido.

No es tan fácil que digamos
Pero si usted piensa que para viajar a estos 22 países no necesitará visitar una embajada, se equivoca. Movilizarse en Sudamérica es fácil. Se puede hacer tanto por tierra como por aire y, en algunos países, incluso por río o mar. El DNI o el pasaporte común son suficientes.
Sin embargo, si las vacaciones se quieren pasar en Brunei, por ejemplo, existe un ‘pequeño’ problema: no existen vuelos directos entre Lima y Bandar Seri Begawan (capital de este pequeño país ubicado en el sudeste de Asia). Para llegar allí, será necesario hacer escala en Ámsterdam (Países Bajos) y, por ello, se requerirá de una visa Shengen de tránsito.
Es decir, sólo por pisar el aeropuerto Schiphol de Ámsterdam y esperar un nuevo avión que nos llevará a Bangkok (Tailandia) y luego a Brunei, los peruanos necesitamos tener una visa. Para obtenerla, tendrá que solicitarla en la embajada de Holanda en Lima, lo cual ya implica presentar documentos y perder tiempo.
En el caso de Marruecos ocurre lo mismo. Para llegar a Rabat, ciudad capital, debemos hacer escala en Madrid o Barcelona (España). Demás está decir que la ‘Madre Patria’, por pertenecer a la Unión Europea, también exige a los peruanos visa de tránsito. Y así se repite con la mayoría de países de Asia e incluso de América Central y el Caribe (casi siempre es necesario hacer escala en Panamá, país que también nos pide visa).

¿Por qué ocurre esto?
Las pruebas hablan por sí solas. Panamá, por ejemplo, no exige la visa de turismo a Paraguay, Brasil, Argentina, Bolivia, Chile y Uruguay. Pero sí a Perú. ¿Por qué?
Otro caso es el de Nicaragua. Allí sólo tienen entrada libre los peruanos que portan pasaportes diplomáticos, oficiales, especiales y de servicio, gracias a un acuerdo de ‘supresión de visas’ suscrito entre ambos países en Lima, el 4 de junio de 2004. Sin embargo, en este acuerdo no se consideran los pasaportes ordinarios (los que tiene todo el mundo). En contraste, países como Chile o Argentina sí tienen entrada libre a Nicaragua, sin necesidad de visa. ¿Acaso fue un acuerdo sólo para los diplomáticos? ¿Para qué sirve ese convenio? Definitivamente, nuestros diplomáticos tienen una gran tarea por cumplir.

Acceso fácil a otros países
- La India puede dar la visa a los peruanos el mismo día en la embajada de Lima.
- Venezuela en realidad no pone muchos peros.
- Cuba no exige visa, pero sí una tarjeta de turismo que cuesta 20 dólares.
- Camboya expide la visa por Internet en el sitio web: http://www.mfaic.gov.kh/e-visa/vsindex.aspx?lng=Esp

jueves, marzo 26, 2009

Embajador del Perú en España, José Luis Pérez Sánchez–Cerro, declaró en Madrid:

“El ingenio y la picardía del peruano despiertan ante la crisis”



MADRID, ESPAÑA. Aunque asegura que los peruanos son personas calificadas para enfrentar a la crisis económica que sufre el mundo, reconoce que Europa actualmente es un continente menos atractivo para los inmigrantes. El Embajador del Perú en España, José Luis Pérez Sánchez Cerro, dedicó algunos minutos de su último cumpleaños para dialogar con el diario La Industria en su despacho de Madrid.

—Europa está siendo golpeada por una grave crisis económica, tanto así que en ciudades como Madrid o Valladolid se pueden observar obras paralizadas o negocios que han cerrado sus puertas. ¿Cómo han afrontado los peruanos esta situación?
—El peruano, por su propia naturaleza, en comparación con otras personas, tiene un ingenio y una picardía que despiertan ante la necesidad. Es cierto, Europa está afrontando una grave crisis económica y aquí en España el sector más afectado es el de la construcción, precisamente el que daba empleo a un alto porcentaje de peruanos. Sin embargo, el peruano que ha perdido su trabajo en construcción por la crisis, está migrando a otros sectores económicos. En otros casos, algunos se van a otras ciudades en busca de nuevos empleos. Es una ventaja que tienen los peruanos frente a otras comunidades: adaptarse fácilmente a desarrollar otros oficios.

—Entonces estamos hablando de que los movimientos migratorios podrían variar. Ya no sólo hablar de migración América-Europa sino Europa-Europa. El problema lo tendrían los ilegales…
—Afortunadamente, en el caso de la colonia o la comunidad peruana en España, que la integran más de 160 mil personas, casi su totalidad vive en condición de legal. De esos 160 mil, el 95% es legal y el 40% de ese 95% ya es español naturalizado. Ese 40% goza de la nacionalidad española pero mantiene la peruana; tienen doble nacionalidad.

—Entonces, a diferencia de lo que se piensa en Perú de nosotros mismos, ¿en España los peruanos son personas bien vistas?
—La colonia peruana en España no es la más numerosa, pero sí la más antigua. Además debemos precisar que España no es el primer destino para los inmigrantes peruanos; el primero son los Estados Unidos de Norteamérica. Sin embargo, España siempre ha sido un destino importante para los peruanos, primeramente por la facilidad del idioma. Los fuertes lazos históricos entre ambos países y el hecho de ser España la puerta de Europa, son otras razones por las cuales muchos peruanos han venido a vivir acá. Incluso hay muchos, sobre todo médicos y abogados, que han hecho sus carreras en España. Otra facilidad es que hasta los años 70 no se exigía visa a los peruanos para venir a España.

—Sin embargo, la crisis actual estaría cambiando las cosas. ¿No será que muchos peruanos que ahora viven en España empezarán a retornar?
—Al respecto ocurre algo curioso. Como ya dije, los peruanos saben acomodarse ante situaciones adversas. Es por eso que casi su totalidad no tiene interés en regresar al Perú. Eso se puede medir con los resultados del ‘Plan de Retorno Voluntario’, que es una política del gobierno español, aplicada a ciudadanos no comunitarios que están residiendo legalmente en España. La política consiste en dar alicientes económicos a los que decidan regresar a sus países de origen, entregando los fondos de desempleo a los cuales tienen derecho en dos partes, 40% al iniciar el trámite en España y 60% 30 días después de llegar a su país. En su contra, el inmigrante pierde sus permisos de residencia y de trabajo en España y sólo podría retornar a este país después de cinco años. Pasados tres años puede empezar a hacer las gestiones nuevamente, pero sin tener garantía de conseguir los documentos.

—¿Son muy pocos los inmigrantes que se han acogido a este plan?
—Sí, son pocos. Es una política que no ha atraído a los peruanos y a los inmigrantes en general. En la embajada sólo recibimos una llamada de una persona interesada, sólo para preguntar en qué consiste el plan. Esto demuestra que el interés de los peruanos es nulo.

—¿No será que los inmigrantes desconfían y creen que no les depositarán el dinero prometido?
—No, no es desconfianza. Lo que ocurre es que este programa no favorece mucho al inmigrante, quien debe regresar a su país sin un monto muy significativo para abrir un negocio, por ejemplo.

—¿De cuánto dinero hablamos?
—En el mejor de los casos, 24 mil euros. Podría ser mucho menos.

—¿No cree que la crisis de todas formas está haciendo cambiar la percepción sobre España y Europa?
—Las condiciones de la crisis económica o financiera hacen a Europa en general, un lugar menos atractivo para la inmigración por el alto costo de vida, o por las dificultades para conseguir trabajo o para regularizarse como inmigrantes legales. España, por ejemplo, está endureciendo su tratamiento a los inmigrantes porque hay que favorecer a los nacionales, sin desmerecer el aporte de los inmigrantes con su trabajo y sus impuestos a estos países, así como a los nuestros que es a donde envían las remesas. Pero, sí, cada vez Europa es menos atractiva para los inmigrantes latinoamericanos por estas consideraciones que podrían ser transitorias, pero que nadie sabe a ciencia cierta cuánto van a durar.


—¿Qué se sabe de Trujillo del Perú en España?
—Trujillo es una ciudad estrechamente vinculada a España porque Trujillo de Extremadura es la cuna de Francisco Pizarro, conquistador del Perú. Trujillo tiene además la significación de que es la cuna de Víctor Raúl Haya de la Torre, fundador del APRA, y aquí hay iniciativas de peruanos y de apristas residentes en España de ponerle un nombre a alguna calle o un busto de Haya de la Torre en Trujillo de Extremadura, por el vínculo histórico con el Perú. Además, Trujillo está unida de alguna manera a España por el arte, que la embajada ha tratado de auspiciar siempre porque probablemente es la ventana más importante que tenemos para exhibirnos como un país milenario con 5 mil años de civilización. En mi gestión hemos dado prioridad al aspecto cultural peruano, a través de la pintura o la poesía, con muy pocos o nulos recursos. El agregado cultural hace ‘malabares’ o ‘magia’ para conseguir local o lograr exposiciones que estamos haciendo casi una vez al mes.

—¿Y cómo se encuentran los trujillanos?
—Barcelona es la ciudad donde más trujillanos y chiclayanos hay. Entiendo que hay barrios enteros que se han trasladado a Barcelona desde el Perú. Hay una comunidad muy bien organizada de trujillanos y chiclayanos y son gente importante que se está abriendo camino en esa zona de España.

sábado, marzo 21, 2009

Reflexiones tras mi viaje a España

El centro de España en invierno, es una tierra donde los vientos gélidos y las hojas secas y crujientes de los álamos te envuelven en una atmósfera en blanco y negro, con algunas pinceladas del sepia. La sobriedad y elegancia de los tonos grises y ocres, que se repiten en edificios de Madrid, Ávila, Valladolid, Salamanca, Alcalá de Henares o Segovia, convierten a un daltónico en un individuo común y corriente: el color es lo que menos resalta en una Europa antártica.
Los árboles esqueléticos y deshojados son como hombres petrificados en este país de modernidad y limpieza, cultura y elegancia, piedras, naturaleza y crisis. Es difícil encontrar aquí barrios pintados como el Arco Iris; por ello, un peruano acostumbrado a colorear su casa de azul, amarillo o verde y vivir en un país polícromo, sufre un violento golpe visual que oprime el corazón y, por momentos, incluso, llega a asfixiar.
Aún así, al caminar en Madrid u otros lugares, no me siento en ciudades extrañas. Debo reconocer que el orden, la limpieza y sobre todo los sistemas de transporte se encuentran un millón de veces más desarrollados que en Perú. Sin embargo, la arquitectura de los edificios, las plazas, los parques, los jirones peatonales o las farolas que iluminan el caminar de los españoles, bien podrían ser los mismos de una Lima bien conservada. La Plaza San Martín de la capital peruana es tal cual o incluso más hermosa que la Plaza Mayor de Madrid. Y si de modernidad se trata, Miraflores y sus acantilados nada tienen que envidiar al barrio más moderno de Madrid, ubicado cerca de la estación Cuzco del Metro y amparado bajo las suntuosas e inclinadas Torres Kío.
La influencia española en Perú aún está tan marcada que Madrid no me sorprende, por lo cual no puedo decir que España es otro mundo. Claro, en Lima y en Perú las afueras de las ciudades grandes lucen paupérrimas y cruelmente empobrecidas, lo cual nos sitúa en un país humilde económicamente hablando. Algunos dicen que el Perú actual es la España de hace 50 años. Yo, que estuve 15 días en la llamada ‘Madre Patria’, puedo dar fe de ello.

Su gente
Más allá de la arquitectura, de sus calles o de sus vistas panorámicas, un país está hecho por su gente. Estoy en el Metro de Madrid, viajando desde la Estación de Marqués de Vadillo hacia Gran Vía. La red de trenes subterráneos de esta ciudad es tan impresionante como laberíntica; realmente es como una ciudad distinta debajo de la tierra y, como necesariamente todos llegan a ella, es el mejor lugar para conocer a los españoles.
A mi costado está parada una vieja colorada que se sujeta de un tubo con una mano y con la otra sostiene un libro abierto que está leyendo. No logro ver el título de la obra. En el Metro más de la mitad de los viajantes siempre lee, otro poco escucha música con audífonos, otros son amigos o pareja y conversan en voz baja, mientras que hay un pequeño puñado de “diferentes” que se ríen a carcajadas y hablan extraño, conocidos como “inmigrantes”. Dentro de ese grupo están los “Sudamericanos”. Ecuatorianos, peruanos, bolivianos, venezolanos, argentinos, etc. A ellos debemos sumarles todos los centroamericanos como nicaragüenses, hondureños o dominicanos, así como a los mexicanos. Ocurre que los españoles llaman “Sudamericano” a cualquier sujeto de rasgos andinos o negros que habla español, que provenga de cualquier punto de América.
Otro grupo lo conforman los africanos. Nunca he visto a alguien cuya piel sea tan negra como un tipo que viaja a mi costado. Es casi azul. Un día estuve hablando con un peruano que llegó a vivir a Madrid hace 20 años, quien me contó que cuando recién empezaron a migrar los africanos a esta ciudad, los niños españoles los señalaban extrañados como si fueran seres de otro planeta. El tipo viaja tranquilo. Lleva una gorra y un polo negro con el número cinco estampado en el pecho. El Metro se detiene en la estación Acacias y sube un español ebrio. Son las 12:30 del mediodía. Hora punta. El tipo, flaco, blanco y narizón, empieza a hablar solo. Se queja de la crisis y de que su mujer le pide más dinero. “La leche y el zumo nunca les faltan a mis hijos”, dice. El negro lo mira de reojo y el español empieza a conversarle sobre lo mismo. Que sus hijos, que la crisis, que el dinero. El joven, que al comienzo ni se inmutaba (como si estuviera zumbando una mosca a su costado), al cabo de unos minutos de soportar el mismo sonsonete lastimero se impacienta y le dice: “Bueno ya, qué espesito eres, ¡tú a lo tuyo y yo a lo mío!” El español se queda callado.
Madrid es una ciudad cosmopolita. En sus calles y en el Metro puedes encontrar chinos, africanos, americanos, europeos y ciudadanos de cualquier parte del mundo. Eso de que hay racismo, yo no lo vi. Al contrario, al ver a gente de todas las razas viviendo bajo el mismo cielo y sirviéndose de la misma infraestructura, sospecho que aquí la gente es tolerante pero a la vez más fría e individualista. Cada uno lee su libro y escucha su música y el resto, no me interesa.
Quienes sí conforman una cultura independiente son los gitanos. Ellos están en todos lados, hablando en caló (su dialecto), con ropajes propios de su cultura y haciendo mucha más bulla que los españoles. Los gitanos son considerados como timadores, sucios e indigentes.

Un contraste con la juventud peruana
Jóvenes con aretes en la cara o con pelos de colores. Otro violento golpe visual. Las apariencias engañan, claro. El fenómeno de los tatuajes, los piercings, los peinados estrambóticos y demás manifestaciones contemporáneas se observan en España sin hacer mucho esfuerzo, lo cual en Perú aún sigue poco desarrollado. Al margen de ello que, como digo, son apariencias, creo que tanto en España como en nuestro país la juventud va por el mismo camino. Si acá cada vez menos jóvenes ceden el asiento a sus mayores en un micro, allá es igual o tal vez peor. Embriagarse en las calles es también una práctica común. La pérdida de valores se siente tanto a ambos lados del mundo.
No es que acá seamos más humanos y allá más robots; todo es igual, con la excepción de que en Perú, por suerte, aún existen pueblos que no se han contaminado con la era “moderna” y el común de la gente es un poco más conservador.
Días atrás, después de mi viaje a España y estando de vuelta en Trujillo, caminé en la noche con un compañero de trabajo hacia mi casa y llegamos al óvalo Larco, donde hay una tienda que vende cervezas. En el lugar, un joven que iba en grupo con otros 10, en automóviles del año, estaba golpeando a otro. Lo insultaba, le daba patadas y puñetazos. El pobre tipo estaba ebrio y en el suelo. Llamé a la Policía, pero antes de que llegaran, esos 10, que definitivamente estaban borrachos o drogados, escaparon a toda marcha en sus autos de lujo. El sujeto golpeado quedó en la calle y siguió su camino, magullado y echando sangre.
Esa escena me hizo recordar a una pelea entre gitanos, una mañana en Madrid. Alba, mi hermosa novia, abrió la ventana y vimos cómo un tipo estaba parado sobre el techo de un automóvil, mientras que otro lo amenazaba con una piedra. Cerré la ventana. Al rato se escucharon los gritos de una mujer, el choque de dos automóviles y las sirenas de la Policía. Abrimos la ventana. El tipo estaba muerto. Una carroza funeraria llegó al cabo de unos minutos. Fue una típica escena de noticia policíaca que he visto durante mucho tiempo y que he redactado en innumerables oportunidades para este diario.
Otro día, vi en el metro de Madrid a peruanos convertidos en payasos, con los pelos parados, con zapatillas costosas, con aretes, con ropa de marca y hablando ya como españoles. Me dio pena y vergüenza. Sin embargo, no me sorprendió mucho porque en Trujillo o en Lima se vive el mismo fenómeno. Las personas que migran de la sierra cuelgan sus polleras, botan sus llanques, se visten con ropa de moda y así tratan de aparentar lo que no son. Un problema de identidad, de autoestima, de quererse, de querer sus raíces. En Perú, la identidad es tan frágil… Y aunque no tengan un quinto en el bolsillo, tal vez, en el fondo, aquellas personas esconden una alegría porque ya no son serranos sino “costeños”. Allá, ya no son peruanos sino “españoles”. O eso creen. Así de tonto es este mundo envilecido, allá y acá.
La diferencia más fuerte entre España y Perú es que aquí aún hay poblados menos “contaminados” pero a la vez donde la gente no tiene acceso a servicios modernos. Para todo el mundo ellos son pobres, pero si vemos un poco más allá, tal vez esas personas que viven así, que son tan “pobres” y que al mundo dan pena, sean las únicas ricas que quedan en el planeta.
Ayer vi un documental que trataba sobre la felicidad y me sorprendió cuando dijeron que las personas más felices del mundo viven en un pequeño pueblo de la amazonía peruana, a donde sólo se llega en barco. ¿Acaso ellos son pobres? Viven arando la tierra, criando sus animales, en chozas tal cual como sus antepasados, utilizando medicamentos tradicionales y comiendo lo que siembran o pescan. ¿Dónde está la pobreza? Pero, para el mundo, un lugar sin centros comerciales, sin un hospital ni un colegio privado, es un lugar pobre que merece ser ayudado. Yo diría que, en realidad para muchas de esas personas “solidarias”, es un lugar virgen que merece ser conquistado, contaminado y metido al mercado para acrecentar el número de posibles compradores.

La crisis económica
La crisis económica mundial, que en Perú es como un fantasma algo lejano (aunque algunos dicen que aquí la crisis no se siente porque el Perú siempre está en crisis), se percibe en España hasta cuando miras televisión y por eso la gente anda bastante preocupada. Ya son casi 4 millones de desempleados y la cifra sigue subiendo.
Ahora estoy en Valladolid. Viajé tres horas en un tren desde Madrid, pasando por la medieval Ávila, y estoy caminando por el casco histórico de esta ciudad mediana y fría. Alba ya me había advertido que en este lugar muchos negocios están cerrando sus puertas por la crisis, pero nunca imaginé que fueran tantos. Carteles como “remate por cierre”, “liquidación” o “precios increíbles” saltan a la vista en todas las calles. Incluso, una boutique de nombre “Markus” pintó en su vidrio exterior: "¡¡CRISIS, CRISIS, LAS MEJORES REBAJAS DE LA HISTORIA!!”
Regreso a mi habitación y enciendo la televisión. El spot de un banco anuncia un nuevo servicio de créditos con menos intereses “por la crisis”. Otro habla del último invento en la industria automotriz, “el 'coche anticrisis', que costará la increíble suma de 1.700 euros”. En este país, ahora, la crisis se huele, se siente, se observa, se come y se lee en las portadas de los diarios.
Esta situación inesperada tal vez cambie la percepción colectiva en Perú sobre España y el resto del mundo. Seguramente cada vez menos peruanos decidirán viajar para aventurarse en estas tierras en busca de una “mejor vida” y empezarán a mirar hacia adentro.
El sector más afectado es sin duda el de la construcción. Por eso, no es raro observar en algunas ciudades españolas (sobre todo en Madrid) obras inconclusas y paralizadas. Puentes o edificios, casas o caminos. La crisis se siente y se ve, ya lo dije. En estas condiciones, abandonar a la familia en Perú para “hacer dinero” en España, puede convertirse en una aventura con triste final. Piénselo bien antes de emprenderla.

martes, febrero 17, 2009






















Imágenes de una ciudad que lo tiene todo
Buenos Aires en blanco y negro






BUENOS AIRES, ARGENTINA (ENVIADO ESPECIAL). El bus demora más de dos horas desde el aeropuerto internacional Ministro Pistarini hasta el centro de Buenos Aires. Diferentes barrios van quedando atrás, pero el verdor del césped y de los álamos distraen la mirada y convierten el largo trayecto en una oportunidad para contactar, aunque detrás de una ventana, con la naturaleza. Es cierto, Buenos Aires es la ciudad más europea de Sudamérica. Aquí se respira a modernidad, a orden, a limpieza, a tango, pero también a pobreza. Ojo, no olvidar, Buenos Aires está en Sudamérica.
Zapatillas y agua fría bastan para conocer la capital argentina, que por estos días registra una temperatura superior a los 38 grados centígrados. El paseo puede comenzar en el corazón mismo de la ciudad: la Casa Rosada, sede del despacho presidencial, que data de 1594 pero que las refacciones posteriores la convirtieron en un palacio de estilo neoclásico.
Este histórico edificio, donde la estadounidense Madonna cantó en 1996 Don't Cry For Me Argentina para la filmación de Evita, se ubica en la Plaza de Mayo que, si la comparamos con Lima, equivaldría a la Plaza de Armas. El lugar impresiona por su belleza arquitectónica, pero también por ser sede de las manifestaciones políticas, sociales y culturales más sórdidas y sorprendentes, pintadas con spray o avivadas con banderolas y palos. Por ello, no es raro encontrar, frente de la misma Casa Rosada, inscripciones como: “Sin justicia jamás habrá paz, libertad a la calle” o “Estudiantes en lucha”.
Hay dos opciones para continuar la marcha. La primera es ingresar a la Avenida de Mayo y recorrer las calles más céntricas de Buenos Aires. El lugar ofrece diferentes cafés, desde los más modernos como el inglés Harmony hasta el legendario Tortoni, con más de 150 años de funcionamiento. Allí también existen hoteles de tres estrellas como el Tandil, donde la habitación matrimonial no supera los 100 pesos argentinos (95 soles), convirtiéndose en buena alternativa para hospedarse.
La segunda opción es caminar hacia la plaza trasera de la Casa Rosada, desde donde se puede ir a la avenida 9 de Julio, la del famoso obelisco (que en realidad no tiene mucho de atractivo) o seguir directo hasta Puerto Madero, totalmente remodelado, con un puente giratorio que representa a una pareja danzante de tango. Restaurantes y más cafés funcionan alrededor del río de la Plata, desde donde también parten los barcos hacia Uruguay, con atracaderos en el pueblo de Colonia, Montevideo o la exclusiva playa de Punta del Este (el viaje puede durar entre una y tres horas).
La caminata continúa. Ya hemos dejado atrás el impresionante Edificio del Ejército y el Teatro Colón (clausurado por refacción). Cruzamos un barrio moderno, con construcciones que sobrepasan los 30 pisos y llegamos a la Reserva Natural. El lugar conserva cientos de especies de fauna silvestre y vegetación. Repelente y bloqueador solar son muy útiles. Para paliar el hambre nada mejor que un sándwich de bife o chuleta de cerdo que venden numerosos carritos en la calle. Son exquisitos y combinan muy bien con una gaseosa llamada Paso de los Toros, con sabor a toronja.
El camino de vuelta nos lleva a las calles céntricas. Desde cualquier estación se puede abordar el subterráneo, que nos lleva a los barrios de San Telmo (tradicional y bohemio), La Boca (histórico y pintoresco, resalta por la calle Caminito), Palermo o La Recoleta. Precisamente en este último se ubica el cementerio de La Recoleta, donde se encuentra el mausoleo de María Eva Duarte de Perón o simplemente “Evita”. Al lugar se accede de forma gratuita.
A las playas del río de la Plata como Malvín y La Pantalla se accede en buses que circulan por el centro. Allí se puede degustar una buena parrilla o tomar algunas cervezas Quilmes. Para terminar el recorrido debemos acudir, obligatoriamente, al delta del río de la Plata en la localidad de Tigre. Allí se llega en tren. El viaje demora casi dos horas y luego se abordan embarcaciones que se internan entre las aguas y la vegetación.
Si le añadimos sus museos, casonas, centros comerciales, milongas, bares y sobre todo el calor y picardía de los porteños, nuestro viaje a Buenos Aires se convierte en una aventura inolvidable. Sí, es cierto, es una ciudad que lo tiene todo.

lunes, enero 12, 2009

Conversación vía Messenger con una abogada palestina que radica en Israel
“Israel está violando el
derecho internacional”


Mientras que los peruanos prestamos atención a las ocurrencias de la recién excarcelada Magaly Medina y del chuponeo que involucra a la Marina de Guerra, en Franja de Gaza sólo hay tiempo para sobrevivir. Allí no se puede respirar tranquilo ni salir a comprar el diario. Ni siquiera se puede abrir una llave para beber agua, ni ver televisión ni encender un miserable foco. Franja de Gaza se desangra, muchos protestan en el mundo, sí, pero Israel se tapa los oídos y no cesa sus ataques.
A través del Messenger, aquella herramienta moderna que permite comunicarnos vía Internet con algún amigo que vive en nuestra misma ciudad o con un desconocido al otro lado del planeta, entablé un diálogo con la palestina Luna Barakat, jurista de familia musulmana que radica en la ciudad israelí de Haifa y que, a sus 29 años, trabaja en materia de derechos humanos y derecho internacional.
Debo confesar que tres meses atrás Luna me contactó a través de mi blog y desde entonces entablamos algunas conversaciones vía Messenger. Llevar el mismo apellido es sólo una casualidad, pues Barakat –según me dijo– es equivalente al Sánchez o al Rodríguez en Perú.
Me encontraba yo en el aeropuerto de Santiago de Chile, esperando mi vuelo hacia Lima, el último viernes 9 de enero. La entrevista la realicé en inglés (mi inglés es básico y por ello luego recurrí también vía messenger a la licenciada en idiomas trujillana Tania Benavides Calderón). Aquí el diálogo traducido:

–Tú vives en el importante puerto israelí de Haifa, en las costas del Mediterráneo. Sin embargo eres descendiente de palestinos. ¿Cómo están en tu ciudad los palestinos por los ataques de Israel contra Franja de Gaza?
–Estamos realmente mal, mi amigo. Tú eres un periodista que sabes cómo es esto. Mi ciudad está relativamente lejos de la Franja de Gaza y por ello todos los días nos sentamos ver Aljazeera (canal de TV) donde salen las imagenes de los bebés muertos y los civiles que no tienen nada que ver con los problemas entre Hamás e Israel.

–Es terrible, lo sé. ¿Cómo te sientes tú como palestina?
–A veces quiero llorar, pero no. No sé cómo sentirme. Cada noche deseo que alguien los detenga. Deseo que la paz llegue por fin a estas tierras. Tú eres mitad palestino, por ello sabes lo que está pasando con tu gente.

–Sí, lo sé y me duele. Mi padre está muy preocupado y triste. Yo estuve hace poco en Buenos Aires, Argentina, y las protestas fueron muy fuertes en las calles. Todo el mundo está en contra de los ataques de Israel…
–Sí, pero Israel no escucha. Ellos tienen el poder y además están mejor organizados. Ellos tienen armas y ejército. Yo deseo que todos los palestinos fueran más organizados, como el pueblo judío.

–Dime, ¿Cómo observar tú este conflicto como jurista y defensora de los derechos humanos?
–Al margen de mis sentimientos y como experta en derecho internacional, considero que Israel está violando el derecho internacional. Un país no puede bajo cualquier circunstancias matar a civiles, incluso cuando hay personas que están luchando en una población civil. Israel debe acabar los ataques, no debe atacar de nuevo.

–¿Cuántos son los niños palestinos y las personas que han sido asesinadas por los ataques israelíes?
–En la zona de Gaza, hay 800 personas muertas, 230 niños, 100 mujeres y 60 ancianos, además de 6 integrantes de cuerpos médicos. El número va en aumento cada hora. (Vale aclarar que hasta ayer el número de muertos en Gaza llegaba a 901 y el de heridos a 3 mil 695).

–Palestina está dividida. ¿Qué opinas tú de Hammas y de sus ataques con bombas caseras a Israel? Al fin y al cabo, ellos rompieron el cese al fuego y lanzaron las primeras bombas…
–Los de hammas fueron elegidos de manera democrática para formar un gobierno hasta que los palestinos eligieran a alguien más. Hammas es una autoridad legítima. A Hammas los palestinos los eligieron a través de elecciones democráticas, pero eso a Israel no le gustó porque es un partido político islámico. Israel se negó a hablar con Hammas y trató de derrocarlo sin permitir que la gente tenga electricidad, alimentos y agua en Gaza.

–Derrocarlo con el sufrimiento de la gente…
–Sí, algo así. Entonces, como no había electricidad, alimentos ni agua, Hammas comenzó a disparar pequeños cohetes porque querían alimentos. Ahora Israel quiere asesinar a Hammas.

–¿Y qué opinión te merece la posición de Estados Unidos de Norteamérica?
–Yo creo que, en general, los países occidentales deberían tener más clara la situación y obligar a Israel a aplicar el derecho internacional. Todos los países deberían aplicar el mismo derecho internacional, de lo contrario, viviríamos en un estado de guerra. ¿Cuál es el punto de tener el derecho internacional cuando cada país hace lo que quiere y no escucha al mundo? Todo el mundo quiere detener a Israel pero no está escuchando, porque los EE.UU. lo están apoyando. Es hora de terminar con esta situación.

–Las protestas en el mundo también apuntan contra EE.UU.
–Sí, pero los países tienen que tener claro que hablar no es suficiente. Tienen que hacer más, como lo hizo Chávez que pidió a los israelíes abandonar la embajada en su país.

–En el Perú hay muchos descendientes palestinos que están muy preocupados y piden poner fin a todo esto.
–Eso es bueno, en realidad todos deseamos que termine pronto esta locura.

lunes, diciembre 01, 2008

Y se me ocurrió pensar

Hoy cuando salí de casa en dirección a mi trabajo y caminaba por el parque de mi barrio, no sé por qué me detuve. Nunca lo hago, porque siempre voy tarde y pensando en lo que debo hacer. Pero esta vez miré el rededor tan verde y escuché el canto de algunas aves, mientras que un Winston Light seguía consumiéndose entre mis dedos. Una señora caminaba meditabunda en la acera, mientras que un taxista esperaba algún pasajero en el interior de su viejo auto. Eran las 4:50 de la tarde y el sol ya soplaba sus últimos minutos de calor. Tampoco sé el porqué en aquel momento pensé en un esquimal. Sí, quería imaginar qué estaba haciendo una persona, en ese mismo instante, en los hielos del norte. Traté de imaginar su mirada, profunda, retrechera, sigilosa, desconfiada. Como en las películas, tenía la barba crecida y un perro-lobo sólo esperaba su orden para atacarme por inmiscuirme en sus hielos. De pronto me dio frío y viajé a África. ¿Qué estarán haciendo en este mismo instante aquellos niños-calaveras-cadáveres de los cuales sólo he visto fotografías o imágenes funestas a través de la TV? ¿Habrán comido algo o sus tripas estarán retorciéndose como ofidios? Quiero pensar lo primero, aunque sé que sólo trato de engañarme para no sentir el dolor de aquellos pequeños. Cobarde recurso el mío, pues en África viven 800 millones de personas y sólo el 15% de ellas llegan a envejecer. ¿El resto? El resto muere de hambre, asesinado o deshidratado en alguna barca con destino a España. Mejor me voy de allí. Soy cobarde. Y lloro.
Seguí caminando. Di una nueva pitada a mi Winston Light y bebí un sorbo de Sporade. El Trident lo guardé para luego. No pude borrar de mi mente la inhumana escena del niño africano y, otra vez decidí huir. Esta vez partí a la China, un país con una economía que crece a galope pero donde buena parte de sus 1600 millones de habitantes aún no conoce lo que es el vivir en condiciones. Recordé una foto que vi hace buen tiempo de unos chinos flacos que, como yo, fumaban cigarrillos y vivían en jaulas. ¡Sí! jaulas... Eran pequeños espacios alquilados al dueño de un gran edificio que fue subdividido con rejas para crear compartimentos con una cama y una silla. No recuerdo la cifra que pagaban cada noche por lograr descansar en esas pocilgas, pero sí rememoro la mirada vacía y apagada de aquellos pobres diablos.
Subí al taxi del paciente conductor y seguí con la idea de imaginar qué está ocurriendo ahora en el mundo. Es decir, mientras que yo ahora veo el bello mural de la universidad y me dirijo a mi trabajo, ¿estará muriendo alguien?, ¿alguna mujer estará siendo violada?, ¿cuántos cientos de hombres y mujeres estarán llorando?, ¿tal vez un desastre natural..? Qué trágico me puse, sí... Pero es que... ya que mi vida en los últimos meses se ha convertido en un barco que recorre las mismas aguas todos los días, sólo trato de echar a volar la imaginación para sentir algo distinto. Un ejercicio terrible, la verdad, que en el fondo me echa ante las neuronas el más puro existencialismo y las más duras tragedias. ¿Pero qué puedo hacer si sólo quiero sentir? ¿Qué culpa tengo yo de que el mundo muera cada vez más? Podría pensar en los árabes de la Franja de Gaza, de Jerusalem (que es de donde huyó mi padre para no morir de un balazo judío o inglés. Da lo mismo). Podría pensar en los peruanos que emigraron de la sierra a la costa en busca de una mejor vida y ahora deben contentarse con dormir sobre una estera y bajo cartones. En ese camino se encuentra el loco, la puta, el paria, el que fue echado, el que huyó, el secuestrado. México y Colombia, el País Vasco con sus etarras, Europa en general y sus neonazis... Estados Unidos y los negros newyorquinos (excluidos y tal vez por ello violentos), Centro América y sus maras salvatruchas (que asesinan a sus madres antes de tatuarse), Sierra Leona y sus diamantes teñidos de sangre, Irak, Estados Unidos...
El odio se ha apoderado de todo el mundo por el dinero. El dinero mueve el mundo. Las bolsas de valores caen y el sistema tiembla. ¿Cómo es posible que dependamos de la especulación de unos cuantos que venden acciones que, a la larga, no son nada... Valores... ¿esa es la esencia de nuestro mundo? Un papel que representa la nada. Porque es la nada material la que nos llevaremos a la tumba.
¿Entonces qué hacer? Creo que, al menos pensar en esto ya es algo. No cambio nada con mis pensamientos, claro... pero es muy probable que muy pocas personas frenen su vida algunos minutos para pensar en lo que ocurre dentro y fuera de los demás. En el corazón de su vecino o en la ciudad más lejana del planeta. Aunque, a la larga, son sólo ideas...

Adiós.

sábado, setiembre 27, 2008

Un puerto malherido, pero con futuro
Cómo quisiera verte bien, Malabrigo…
RÁZURI, MALABRIGO. Cómo quisiera dar un viaje al pasado en una de esas locomotoras que la brisa, el olvido y el tiempo han carcomido y que están arrinconadas como cachivaches. Le echaría petróleo, la haría silbar y enrumbaría hacia el muelle o el viejo almacén de azúcar del cual sólo quedan muros derrumbados y desolaciones. Pero no puedo, Malabrigo ha sufrido un cataclismo desde que me fui y no me queda más que andar por sus calles polvorientas y sucias, sus casonas taciturnas y destruidas, sus arenas infectadas y sus vientos de congoja.
Cómo quisiera recuperarte, Malabrigo mío, de mi adolescencia, de cuando jugaba con mi pelota y corría descalzo con mi perro en el mar y nos bañábamos en las aguas diáfanas que hoy están oscuras. Pero no puedo y me duele. Mi casa de Pino de Oregon fue comprada por alguien que sólo necesitó su cotizada madera, la desmanteló y sólo me dejó la nostalgia de los recuerdos atrapados tras lágrimas y barrotes. Mi perro ya no ladra, mi vecino ha muerto y, lo peor de todo, la playa agoniza. Daría todo por cruzar la puerta de mi casa-cadáver y encontrar a mi madre en la cocina friendo un suco y a mi padre, descansando en la hamaca de las armellas crujientes mientras escucha una canción de Roberto Carlos en un disco de vinilo. Daría todo por oler la madera abrigada de mi habitación perdida. Daría todo porque se apague la technocumbia de una pollada que hoy me perturba, y me deje escuchar el mar.
Cómo quisiera que un ventarrón se lleve por los cielos a la miseria y volver a la placita en mi bicicleta. No a la plaza moderna de las estatuas monstruosas, sino la de las bancas y los jardines. Cómo quisiera que el viento retroceda las agujas del reloj y que los perros vagabundos del puerto ya no miren con tristeza, como los mendigos que siempre anhelaron y nunca tuvieron, y que sus huesos se cubran de músculos y que la sarna no los ataque y que la historia de este milenario pueblo liberteño no se pierda entre la desidia, la división y los intereses de unos pocos.
Cómo quisiera que las aspas de la hélice giren en el sentido correcto y, como por arte de magia, Malabrigo no se siga perdiendo entre la contaminación y el atraso. No quiero celulares, ni asfalto, ni concreto, ni metal… quiero orden, limpieza, paz y que el tañer de las campanas haga un llamado a la reflexión del alcalde y los vecinos. Quiero que los pastos reverdezcan, que las palmeras sean podadas y que fortalezcan sus raíces, que al muelle no lo desmantelen más y que las casas de madera que algún día edificaron los alemanes y que podrían convertirse en museos, no se cubran de concreto. ¡Si esas paredes pudieran hablar! Reclamarían por el descuido y el abandono.
Los tiempos cambian, es cierto, pero todo cambio siempre debe ser para mejorar y no para estancarse en un socavón de miserias y abandonos. Hay tanto por hacer en Malabrigo y es tan poco lo que se hace. La playa está herida por la contaminación de algunas fábricas de harina de pescado que clavaron tuberías en las arenas para arrojar sus desechos al mar sin ningún control. ¿Dónde están las autoridades? Para colmo, la basura que el pueblo arroja a las calles llega hasta las orillas donde corretean las pardelas y las gaviotas. Y esos ranchos de esteras, mal llamados restaurantes, lanzan a las aguas todas las porquerías que acumulan durante las cuatro estaciones. ¿Por qué no los desalojan..? Claro, ahora entiendo el porqué las aves vuelan y gritan ¡¡agg, agg!! Sí, es por la basura de la orilla y por los ranchos miserables y asquerosos que invadieron el litoral y se convirtieron en centros de acopio de harina de pescado robada de los almacenes.
Ay, Malabrigo, cómo quisiera que el mar vuelva a dar robalos, lenguados, tollos y chitas y no sólo sucos o bonitos. Cuánto quisiera que los viejos de piel curtida sigan trenzando sus sogas en los postes (cabalgando la traya, como ellos dicen) y que los niños sigan correteando bajo el sol y mariscando en las peñas. Cómo quisiera que las olas nunca se acaben para los surfistas y que las mujeres sigan llevando el almuerzo a sus esposos que trabajan en el embarque o la estiba. Cómo quisiera que el progreso no se mueva dentro de los bolsillos empresariales o se cocine en los calderos de las fábricas, sino que se refleje en el rostro feliz de los niños, en las calles, en los corazones y en las almas de los malabriguenses.
Cómo quisiera que el pescado se siga friendo en las sartenes del puerto y que no se congele en las cámaras frigoríficas y viajeras. Ya no quiero aguas movidas ni malos olores, quiero que se siembre un árbol y que el pueblo lo cuide y lo vea brotar y florecer. Bajo su sombra, y como canta Facundo Cabral en una de sus coplas: “no se sientan por vencidos ni aún vencidos. Está la puerta abierta, la vida está esperando… Está la puerta abierta, juntemos nuestros sueños, para espantar al miedo que nos empobreció”.
Y que no se acabe este cebiche…

lunes, setiembre 01, 2008

Chaska: teatro de lujo en Perú


CUSCO. Chaska sabe que debe morir para salvar a su pueblo, pero ahora se maquilla. Falta poco más de 90 minutos para su sacrificio en la montaña más alta de su tierra. Chaska sabe que debe morir para salvar a su pueblo y ahora está sentada frente de un espejo, en el camerino principal del Teatro Garcilaso Kusikay del Cusco. Se mira con detenimiento, orgullosa de ser la elegida. Su peinado es perfecto, así como el color que maquilla sus ojos, ni tan encendido como para una fiesta ni tan oscuro como para un velorio. Chaska sabe que debe morir y lo ha aceptado con valentía, tal como lo hizo ‘Juanita’ en el Ampato arequipeño. En la época de nuestros antepasados las jovencitas más lindas del imperio eran seleccionadas para tareas de este tipo y ellas, llegado el momento, escalaban hasta la cima del Apu con orgullo -–aunque también con cierto temor– para ofrendar su vida a los dioses y ahuyentar plagas, desgracias y maldiciones.
Chaska ahora luce ataviada con un traje colorido y adornado con motivos andinos. Está algo nerviosa, como siempre ocurre durante los minutos previos a la función, pero sabe que al salir al escenario se olvidará de todo. El público, que ya espera en las butacas, no puede notarlo. La mayoría la integra turistas de Europa y Estados Unidos. Son las 7.30 de la noche y todos están listos. El viejo guía que la llevará a la montaña, el escurridizo e impertinente Ukuku, los dioses, los guerreros y los pobladores. La función debe empezar.

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Chaska, una historia andina. Así fue bautizado este espectáculo montado en Cusco que cada vez atrae a más turistas y pobladores locales. La puesta en escena, que dura una hora y 10 minutos, fusiona de manera perfecta la danza contemporánea, la acrobacia, la interpretación, el canto, la lucha escénica y los efectos audiovisuales. Sin lugar a dudas, se trata de un montaje de lujo inspirado en las costumbres y tradiciones del Perú antiguo, de nuestros Mochicas, de los Incas, de los indios, de aquellos hombres que cimentaron este país con el sudor de su frente y la sangre de sus manos. Un espectáculo que nada que tiene que envidiarle al Circo del Sol o a los montajes más costosos de Broadway. Sí, y como suena, hecho en el Perú.
Chaska es el nombre de una bella joven que vive en el pueblo de Kusillaqta, el cual cae en desgracia desde que el Pájaro Chihuaco no desciende a su nido y, en vez de la luz del progreso, origina una tormenta oscura y devastadora. En entonces cuando la muchacha es elegida para ser sacrificada en la montaña y así apaciguar la furia de los dioses.
Chaska es guiada por el viejo sabio del pueblo hacia la cima del Apu, durante un tiempo suficiente para que ella entienda el transitar cronológico de la historia peruana, desde la creación del mundo por el Dios Kon, pasando por los guerreros Moche y Chancas hasta los valerosos Incas que extendieron el mundo más allá del horizonte. Claro, hasta que fueron conquistados por los españoles.
Son nueve las escenas que el público observa con asombro por la calidad de los actores y por el juego de imágenes, luces, vestimenta y sonidos. No es extraño que aparezca un personaje volando sobre las butacas o un guerrero corriendo por los pasillos. Tampoco, que el viejo ascienda a una montaña de cuerdas o maderos con Chaska, o que aparezca en el escenario una huaca Moche con la Dama de Cao o el Señor de Sipán, dirigiendo una ofrenda de sangre humana a la tierra. No es extraño que los Incas luchen contra los Chancas o que el pueblo baile y cante exhibiendo una parafernalia andina de luces y colores. Una gran historia, una gran obra, un gran espectáculo.

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La obra es tan espectacular que, para montarla, tuvieron que construir un teatro nuevo. La trujillana Malli Aguilar, productora de Chaska, relata que los inversionistas de esta empresa compraron el viejo cine Garcilaso de la calle Unión del Cusco (ubicado muy cerca del Mercado Central) y prácticamente lo volvieron a construir. Fue necesario ampliar la sala e instalar 574 butacas, así como acondicionar los trapecios, construir los camerinos, las oficinas, la recepción. “Es un teatro de lujo, que ahora lo estamos ampliando para recibir a mil personas”, advierte Aguilar con mucho acierto.
Luego de tener el recinto listo, y cuando corría el mes de junio del año 2007, se realizó un casting en Cusco para encontrar a los casi 50 actores que participan de esta obra, dirigida por Eduardo San Román. Se presentaron 200 aspirantes, de los cuales quedaron 40.
“El 90 por ciento de los actores son cusqueños, el resto de Lima y Trujillo. Ellos tienen entre 10 y 57 años”, añade la productora.
Los seleccionados ensayaron mañana, tarde y noche durante medio año, hasta que llegó diciembre y se ofreció la primera función, con expectativa y nervios de por medio. “Aquel día no hubo mucha gente, pero con el correr de los meses la obra se ha hecho más conocida y ahora tenemos unos 100 asistentes por día. La mayoría, turistas”, señala.
Una de las barreras que debió sortear la organización de Chaska fue la apatía de los cusqueños, quienes antes de apreciar la obra pensaban que se trataba de ‘más de lo mismo’, es decir, danzas folclóricas o música andina. Fue difícil que los cusqueños se convenzan de que el dinero que pagaban en la entrada los iba a conducir a un mundo distinto.
“Nuestro público principal es extranjero. Escogimos esta ciudad por su historia y porque aquí viene gente de todo el mundo. Sin embargo, los días viernes los dedicamos a los cusqueños y les ofrecemos un precio especial, mucho más cómodo. Eso ha ido modificando la percepción de la gente con respecto a la calidad de nuestro espectáculo”, indica José Luis Cassinelli, directivo de Kusikay, la empresa teatral responsable.
El éxito llega dando pasos lentos y seguros, y con paciencia. Así lo han entendido en Kusikay. Es por ello que el espectáculo de Chaska aparece ahora en la revista de la aerolínea Lan y ha sido difundido en una feria desarrollada en Alemania. Además, todos los operadores turísticos con sede en Cusco lo recomiendan como un punto imperdible. La idea a posicionar es bastante clara: ‘No asistir a Chaska es como venir a Cusco y no conocer Machu Picchu’.
“Tenemos la propuesta de presentar parte de nuestro espectáculo en Lima, durante el Foro Apec y lo estamos coordinando. Esta obra debe seguir creciendo, por nuestro bien y sobre todo del teatro peruano”, puntualiza Cassinelli.

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Chaska se llama Claudia Mori Coronado y tiene 25 años; es cusqueña pero estudió Arte Dramático en Lima, ciudad que –según sus planes– iba a ser el puente para su futuro como actriz en Perú o el extranjero. Pero un día la llamaron de Cusco para un casting y, sin pensarlo, se convirtió en la antípoda del aquel adagio que reza que ‘nadie es profeta en su tierra’.
“Vine por un par de semanas y ya estoy más de un año en mi Cusco. Me siento muy orgullosa de participar en un espectáculo de alto nivel que el mundo ya está conociendo y valorando”, expresa la guapa actriz y protagonista de este montaje que –así como ella– demuestra que en Perú sí se puede desarrollar proyectos artísticos ambiciosos. Profetas en nuestra tierra. Hay que serlo.


MÁS INFO:

El equipo.

Rocío Tovar (dirección de actores), Eduardo San Román (director general), Vania Masías (responsable de coreografía y danzas), Alfonso Casabonne (responsable de multimedia y vídeo), y Luis Quequezana (responsable de música).
Contacto.
La obra se presenta de martes a sábado a las 7.30 de la noche en el Teatro Garcilaso de Cusco, ubicado en la calle Unión 117. La página web de la obra es: www.kusikay.com
Entradas.
El costo promedio por entrada asciende a 20 dólares (unos 57 soles). Los Viernes Cusqueños se ofrece un descuento considerable a los ciudadanos locales.
Dura un año.
Chaska se presentará hasta diciembre en Cusco. Luego se parará unas semanas para afinar el segundo montaje anual, que aún es una sorpresa.