Conduciendo de Marrakech a Essaouira, dos ciudades encantadoras
Un viaje a las entrañas del exótico Marruecos
Acabo de llegar a la plaza principal de Marrakech y ya tengo una serpiente enrollada en el cuello. Un par de árabes con túnicas me identificaron como turista por la cámara de fotos y la vestimenta occidental (no por mi cara, porque tengo cara de árabe) y sin previo aviso ni anestesia uno de ellos me colocó un ofidio en el cogote y una gorrita mora llamada fez o tarbush en la coronilla, al tiempo que el otro me quitaba la cámara. Boto, Boto, me dijo, con acento árabe. El otro cogía la cabeza del animal para que no me mordiera. Ya, pero rápido, le respondí. La instantánea perfecta, pero con cara de miedo. El árabe me tomó la foto y yo le di las gracias. Me devolvió la cámara y el otro me quitó el reptil del cuello. Sin embargo, el calvario recién empezaba…
Veinte eulos, veinte eulos, me pidió uno de ellos con insistencia. ¿Qué?, ¿¡Veinte euros!? No, es mucho, le respondí de inmediato. Los árabes se molestaron y empezaron a hacer alboroto en torno a mí. Para calmarlos, saqué la billetera y les di veinte dirhams (al cambio, dos euros). Muy boco, ¡muy boco!, ¡¡más, más!!, me exigían. Eulos, eulos, reclamaban. Es todo lo que tengo, les aclaré (cosa que era cierta). Yo no quería ninguna foto, agregué. Es bara la suerte, me dijo uno, pensando que me iba a espantar tras recibir un maleficio berebere. Adiós, adiós, les dije. Bara la suerte, Bara la suerte… alcancé a escuchar mientras me iba.
Marrakech es la ciudad más turística de Marruecos (país ubicado en el norte de África) y en los últimos años se ha ido convirtiendo en un lugar de moda. Por algo, la película Sexo en la ciudad 2 fue filmada en esta tierra misteriosa que, por sus finos decorados y sus ventanas y puertas de arcos ojivales, transporta imaginariamente a sus visitantes a los escenarios de Las mil y una noches, pero que por su caos y su pobreza periférica sitúa a los forasteros en un país tercermundista.
Con 1 millón 545 mil habitantes, Marrakech, una ciudad construida con tierra roja, se ubica al sur de Marruecos, al pie de la cordillera del Atlas, sobre los 466 metros de altura. Fue fundada en el año 1062 y en varias oportunidades fue la capital del gran Imperio Islámico. Su centro histórico o Medina es considerado Patrimonio de la Humanidad y cuenta con palacios árabes, mezquitas como la de Ben Youssef y la Kutubia, numerosos museos, jardines y barrios con hoteles de lujo y palmeras, así como un recinto sagrado donde se encuentran las tumbas de los sultanes Saudíes.
El vuelo, que partió de Madrid, me permitió ver desde el cielo las dos orillas del Estrecho de Gibraltar (la frontera más desigual del mundo). África a la derecha, con toda su miseria, su hambre y su muerte; Europa a la izquierda, con toda su opulencia, su industria y su capital. Dos orillas, dos mundos, dos realidades, una sola injusticia.
Los controles en el aeropuerto fueron sencillos (los peruanos no requerimos visa para entrar en Marruecos). Quise alquilar un automóvil, pero me recomendaron hacerlo en la ciudad, porque los negocios de la terminal aérea abusan. Así lo hice y fui en taxi hasta la misma plaza Djemaa el Fna, donde horas más tarde no sólo conocería a los encantadores de serpientes que aman los eulos, sino también a un mundo de olores, sonidos y colores compuesto por bailarines, acróbatas, músicos, cuenta-cuentos, faquires, dentistas que extraen muelas en plena calle, mujeres que pintan las manos y los pies con henna y mercachifles que ofrecen desde lámparas y alfombras maravillosas hasta jugos de naranja [el jugo de naranja de Marrakech, que cuesta tres dirhams el vaso (0,30 céntimos de euro o un nuevo sol) es lo mejor para aplacar los efectos de un calor que puede superar los 42 grados de temperatura].
Todos le ofrecen algo a los extranjeros en las calles de Marrakech, pero esa sensación de acoso se multiplica por cien cuando ingresas al zoco. Se trata de un mercado de callejuelas estrechas, donde el olor de las especias, los aceites, los frutos secos y las esencias de flores se confunden entre una atmósfera mágica, adornada por el resultado de una artesanía asombrosa. Verdadero arte hecho con las manos. Espejos y cajas mágicas, alfombras, teteras, pendientes, collares, muebles de cuero, inciensos… de todo. El zoco de Marrakech es un mundo en el cual los secretos se descubren en un ambiente donde el regateo es ley. Quien no pide rebaja, simplemente, no es bienvenido; simplemente, no sabe comprar.
No es la primera vez que me confunden con español. La primera vez fue en Lisboa, cuando viajaba con mi novia (que sí es española), frente del río Tajo. Se acercó un viejo y nos preguntó si éramos españoles y como no le dijimos que no, él se alegró y de inmediato nos ofreció marihuana, opio y hasta clorhidrato de cocaína. Ahora, en Marruecos, donde también estoy con mi novia, los lugareños no sólo nos dicen entre risas Real Madrid o Barcelona, sino además nos ofrecen cachimbas de todo tamaño, tipo y color. Por lo visto, a los españoles los identifican por su muy cierta afición de llenarse los pulmones de humo.
El calor es tan fuerte que no se puede ni pensar. Salgo nuevamente a la plaza. Son poco más de las dos de la tarde. Hay algunas mujeres que se cubren por completo con burkas y túnicas, pero la mayoría sólo esconde su cabellera debajo de pañuelos y viste jeans y camisetas. Marruecos es uno de los países musulmanes más occidentalizados, así que no es un lugar donde las mujeres se sientan obligadas a cubrirse todo el cuerpo. Incluso las chicas, que se maquillan con finura y se adornan con grandes aretes y collares, tienen derecho a elegir esposo y a pedir el divorcio y la custodia de los hijos en igualdad de condiciones que los hombres.
Los amigos hombres caminan cogidos de las manos y al saludarse se dan cuatro besos en las mejillas y luego se tocan el pecho. Los chicos marroquíes son muy cariñosos, pero lo son más cuando se trata de intentar toquetear a las mujeres forasteras (sobre todo a las turistas rubias que llevan vestidos cortos). Sutiles caricias en medio del barullo, miradas profundas o piropos subidos de tono. El marroquí es un conquistador, un atosigador, un macho y un calenturiento. Por ello, en Europa no les recomiendan a las mujeres jóvenes viajar solas a países árabes como Marruecos.
La tarde está cayendo y las farolas ambarinas iluminan el centro de Marrakech. El rezo de la tarde ya pasó y los altoparlantes instalados en las calles ya no llaman a los fieles a la mezquita. El hotel que encontramos es precioso y sobre todo barato. Está adornado con azulejos de ensueño, hierro forjado y decorados en alto relieve sobre las paredes. Lo único malo es que el aire acondicionado no funciona, pero en compensación nos alquilaron un carro muy barato. El destino será el pequeño puerto de Essaouira, en la costa atlántico marroquí.
DEL CAOS CITADINO AL VIENTO DEL MAR
Si las ciudades peruanas son caóticas, las de Marruecos deben ser el infierno. En nuestro país uno debe conducir a la defensiva y evitar chocarse o atropellar a algún peatón imprudente. En Marruecos, a esto se le suma el esquivar camellos, caballos, perros, motos, bicicletas, camiones y autobuses. En algunas calles, sería como conducir por el Mercado Mayorista de Trujillo en hora punta, pero con un zoológico suelto.
Son las 10 de la mañana y nos dirigimos a Essaouira, una ciudad marítima ubicada a 350 kilómetros hacia el suroeste, que algunos llaman Mogador y otros ‘La Perla del Atlántico’. Llevamos un Fiat Palio del 95 en buen estado y muchas ganas de introducirnos un poco más en Marruecos.
Los alrededores de Marrakech son muy pobres. Por la carretera, que es una línea recta de asfalto que parece interminable, se nos cruzan personas que caminan en sentido contrario vistiendo túnicas y escondiendo sus cuerpos. Me pregunto hacia dónde irán. Marruecos es una monarquía constitucional que en forma paulatina se ha ido democratizando y mirando más hacia Europa y América que hacia el propio África. Su extensión equivale a la tercera parte del Perú, pero tiene algo más de población (32 millones de habitantes). Es un país islámico, con una economía estable y en crecimiento.
El camino es árido y los sembríos son casi inexistentes. Sólo algunas parcelas muestran chispazos de verdor que nos hacen sentir que hay algo de vida en esas tierras. La carretera está bloqueada en varios tramos porque están construyendo una autopista de doble calzada, y eso nos hace demorar. Aún así, llegamos a nuestro destino a la hora del almuerzo.
El mar susurra con el viento en las costas de Essaouira, una ciudad de 70 mil habitantes, mientras que las gaviotas cantan y sobrevuelan en círculos y unos pescadores recorren la costa en una lancha de madera. Una fortificación amurallada y decenas de cañones que apuntan al mar, dejados por los portugueses en 1506, conforman el área más importante de esta ciudad encantadora considerada por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad. Las calles son más apacibles que las de Marrakech y los essaouiríes caminan lento, como reflexionando sobre algo o tal vez preocupados. Los historiadores dicen que este carácter taciturno se forjó en Essaouira debido a la mezcla de culturas, religiones y razas que se han encontrado allí a través de los siglos: desde los fenicios hasta los romanos, los cartagineses, los bereberes, los portugueses y los franceses. Todos han pasado por aquí y han dejado un legado inscrito en el alma de estas personas, que por momentos parecen perdidas en el tiempo.
Comemos cuscús, pescado frito, pizza y helado de limón, y seguimos recorriendo la ciudad. Un árabe llamado Omar, que vende baratijas en la calle, nos contó que los musulmanes sólo pueden tener una mujer, aunque todos crean que pueden desposar hasta cuatro. “Hay muchas cosas que se dicen de nosotros, pero no son ciertas”, dijo.
Llegamos a la orilla del Atlántico y nos mojamos los pies. No hay muchos bañistas. Escribo África en la arena y el vaivén del agua borra paulatinamente la inscripción. Miro el horizonte e imagino cómo será ese mundo sin mundo que existe siguiendo la línea del sur africano y pienso en todos esos niños, mujeres y hombres que mueren de hambre o que se ven obligados a dejar sus pueblos para no ser alcanzados por las balas de alguna guerra estúpida. Vuelvo a escribir África en la arena y sólo espero que, con el tiempo, ya no se vuelva a borrar.
domingo, noviembre 28, 2010
jueves, setiembre 23, 2010
Crónica desde el sórdido Barrio Rojo de Ámsterdam, un sitio donde todo puede pasar
Sexo compro, sexo vendo, sexo arriendo
ÁMSTERDAM. El tren se detiene. El viaje fue largo pero confortable desde Maastricht (ciudad ubicada cerca de la frontera con Bélgica) ya que demoramos algunos minutos extras en Eindhoven, la ciudad donde jugaba la ‘Foquita’ Farfán. Acabo de llegar a Ámsterdam con mi novia, y después de atravesar una calle donde se celebraba una colorida fiesta gay, unas 20 mujeres casi desnudas me empiezan a hacer señas a través de cristales iluminados con farolas rojas. Estoy desorientado, miro a Alba y volteo hacia esas mujeres que muestran sus atributos físicos, y pienso, ¡qué novia tan comprensiva tengo!
El Barrio Rojo de la capital de los Países Bajos es un lugar recomendado para hombres con problemas de baja autoestima. Es similar a dar un paseo por los oscuros pasillos de venta de jugos del Mercado Central de Trujillo, con la ‘pequeña’ diferencia de que aquí las mujeres que lanzan piropos y hacen ojitos no llevan pañoletas en la cabeza ni tienen una mano apoyada en la cintura y la otra en una licuadora, sino que se encuentran metidas en escaparates que se pueden ver desde la calle, casi, casi, como Eva (y no precisamente te ofrecen beber extractos de piña o papaya).
El sol se va ocultando entre los edificios más altos y los canales románticos y destellantes de Ámsterdam, la ‘Venecia del Norte’, la ciudad que Ana Frank fisgoneaba por la noche entre los pliegues de las cortinas de la casa de atrás, su escondite familiar; la ciudad donde hay más bicicletas que habitantes, la ciudad del Ajax y de la Heineken, la ciudad que atrae cada año a millones de turistas de todo el mundo en busca de sexo, drogas y diversión desenfrenada y libre de miradas acusadoras. En Ámsterdam, la ciudad del famoso edificio-zapato del ING, con su millón y medio de habitantes, todo puede ocurrir.
Tañe la campana. La iglesia está cerca. El Barrio Rojo se encuentra envuelto en una atmósfera de humo de marihuana, hierba que por ley sólo se debería vender en mínimas dosis dentro de los coffeshops (donde también se ofrecen kekes y chupetines de marihuana), pero que en realidad se fuma –siempre clandestinamente– en cualquier lugar. Con Alba decidimos sentarnos a la sombra de un castaño que casualmente se encuentra frente a un escaparate donde se expone una jovencita blanca y rubia de unos 24 años en tanga y brassier. A su costado hay otra muchacha que llama la atención por su manera de conquistar a los hombres: los mira, les hace una señal con los dedos, se quiebra y se voltea (aunque no precisamente para mostrarles la espalda).
No han transcurrido ni cinco minutos y al menos han pasado frente a la vitrina unos 15 hombres con aparentes ganas de entrar pero que sólo han sonreído y han seguido su marcha. La pesca no está buena. Pero, ahora se detienen dos mozuelos de unos 18 años, o tal vez de menos (el acné les delata). La chica de la derecha se quiebra como pez en el agua y lanza el anzuelo. El muchacho lo piensa, ella lo sigue llamando, se exhibe; él sube un escalón, ella sonríe más y más. Ya cayó. Ella sale de su vitrina y abre la puerta. Los muchachos se despiden y el más avezado entra. La cortina se cierra. Cae el telón.
Imágenes como ésta se repiten por cientos cada día, a toda hora y sin pudor alguno. Aquí las prostitutas son como microempresarias, ya que para trabajar tienen que alquilar un escaparate, pagar impuestos y contratar una seguridad social privada. Todo está legalizado, pero regulado. Nadie las juzga, ya que la prostitución es una práctica que se remonta al siglo XII, cuando Ámsterdam era sólo un pequeño pueblo de pescadores.
Caminamos entre callejuelas y escaparates. Fiestas, alcohol, más olor a marihuana. La iglesia sigue tocando su campana como diciendo: aquí estoy. Los caminos no sólo tienen escaparates con mujeres, sino también una multitud de negocios que ofrecen todo tipo de aparatos y artilugios que superan a la ficción (sadomasoquismo, voyeurismo, películas pornográficas, aparatos de uso íntimo impulsados por pilas o baterías, etc.). Uno de ellos es ‘La casa del preservativo’. Entramos. Pienso en que ya hay poco que me pueda sorprender después de dar un corto paseo por el Barrio Rojo, pero no, aquí hay preservativos hasta con forma de picos de pato, con cabeza de jirafa, con melena de león o con uñitas de gato. Interesante lugar. Nos vamos.
¿Qué importa el qué dirán? Bajo el concepto del respeto mutuo, la tolerancia, el liberalismo, la diversidad, la mente abierta y la exaltación del hedonismo, Ámsterdam se ha convertido en el paraíso de quienes persiguen el placer en toda su dimensión. Todo es normal. Los niños caminan debajo de los escaparates rojos, los gays y las lesbianas van de la mano y se besan mientras empujan el coche con su bebé adoptado (o no), la gente baila en la calle… En fin. Todo es posible. ¿Qué esté bien o no? Eso queda en cada uno. Lo único cierto es que Ámsterdam es una de las ciudades más visitadas y culturales del mundo. Y la campana sigue sonando…
Sexo compro, sexo vendo, sexo arriendo
ÁMSTERDAM. El tren se detiene. El viaje fue largo pero confortable desde Maastricht (ciudad ubicada cerca de la frontera con Bélgica) ya que demoramos algunos minutos extras en Eindhoven, la ciudad donde jugaba la ‘Foquita’ Farfán. Acabo de llegar a Ámsterdam con mi novia, y después de atravesar una calle donde se celebraba una colorida fiesta gay, unas 20 mujeres casi desnudas me empiezan a hacer señas a través de cristales iluminados con farolas rojas. Estoy desorientado, miro a Alba y volteo hacia esas mujeres que muestran sus atributos físicos, y pienso, ¡qué novia tan comprensiva tengo!
El Barrio Rojo de la capital de los Países Bajos es un lugar recomendado para hombres con problemas de baja autoestima. Es similar a dar un paseo por los oscuros pasillos de venta de jugos del Mercado Central de Trujillo, con la ‘pequeña’ diferencia de que aquí las mujeres que lanzan piropos y hacen ojitos no llevan pañoletas en la cabeza ni tienen una mano apoyada en la cintura y la otra en una licuadora, sino que se encuentran metidas en escaparates que se pueden ver desde la calle, casi, casi, como Eva (y no precisamente te ofrecen beber extractos de piña o papaya).
El sol se va ocultando entre los edificios más altos y los canales románticos y destellantes de Ámsterdam, la ‘Venecia del Norte’, la ciudad que Ana Frank fisgoneaba por la noche entre los pliegues de las cortinas de la casa de atrás, su escondite familiar; la ciudad donde hay más bicicletas que habitantes, la ciudad del Ajax y de la Heineken, la ciudad que atrae cada año a millones de turistas de todo el mundo en busca de sexo, drogas y diversión desenfrenada y libre de miradas acusadoras. En Ámsterdam, la ciudad del famoso edificio-zapato del ING, con su millón y medio de habitantes, todo puede ocurrir.
Tañe la campana. La iglesia está cerca. El Barrio Rojo se encuentra envuelto en una atmósfera de humo de marihuana, hierba que por ley sólo se debería vender en mínimas dosis dentro de los coffeshops (donde también se ofrecen kekes y chupetines de marihuana), pero que en realidad se fuma –siempre clandestinamente– en cualquier lugar. Con Alba decidimos sentarnos a la sombra de un castaño que casualmente se encuentra frente a un escaparate donde se expone una jovencita blanca y rubia de unos 24 años en tanga y brassier. A su costado hay otra muchacha que llama la atención por su manera de conquistar a los hombres: los mira, les hace una señal con los dedos, se quiebra y se voltea (aunque no precisamente para mostrarles la espalda).
No han transcurrido ni cinco minutos y al menos han pasado frente a la vitrina unos 15 hombres con aparentes ganas de entrar pero que sólo han sonreído y han seguido su marcha. La pesca no está buena. Pero, ahora se detienen dos mozuelos de unos 18 años, o tal vez de menos (el acné les delata). La chica de la derecha se quiebra como pez en el agua y lanza el anzuelo. El muchacho lo piensa, ella lo sigue llamando, se exhibe; él sube un escalón, ella sonríe más y más. Ya cayó. Ella sale de su vitrina y abre la puerta. Los muchachos se despiden y el más avezado entra. La cortina se cierra. Cae el telón.
Imágenes como ésta se repiten por cientos cada día, a toda hora y sin pudor alguno. Aquí las prostitutas son como microempresarias, ya que para trabajar tienen que alquilar un escaparate, pagar impuestos y contratar una seguridad social privada. Todo está legalizado, pero regulado. Nadie las juzga, ya que la prostitución es una práctica que se remonta al siglo XII, cuando Ámsterdam era sólo un pequeño pueblo de pescadores.
Caminamos entre callejuelas y escaparates. Fiestas, alcohol, más olor a marihuana. La iglesia sigue tocando su campana como diciendo: aquí estoy. Los caminos no sólo tienen escaparates con mujeres, sino también una multitud de negocios que ofrecen todo tipo de aparatos y artilugios que superan a la ficción (sadomasoquismo, voyeurismo, películas pornográficas, aparatos de uso íntimo impulsados por pilas o baterías, etc.). Uno de ellos es ‘La casa del preservativo’. Entramos. Pienso en que ya hay poco que me pueda sorprender después de dar un corto paseo por el Barrio Rojo, pero no, aquí hay preservativos hasta con forma de picos de pato, con cabeza de jirafa, con melena de león o con uñitas de gato. Interesante lugar. Nos vamos.
¿Qué importa el qué dirán? Bajo el concepto del respeto mutuo, la tolerancia, el liberalismo, la diversidad, la mente abierta y la exaltación del hedonismo, Ámsterdam se ha convertido en el paraíso de quienes persiguen el placer en toda su dimensión. Todo es normal. Los niños caminan debajo de los escaparates rojos, los gays y las lesbianas van de la mano y se besan mientras empujan el coche con su bebé adoptado (o no), la gente baila en la calle… En fin. Todo es posible. ¿Qué esté bien o no? Eso queda en cada uno. Lo único cierto es que Ámsterdam es una de las ciudades más visitadas y culturales del mundo. Y la campana sigue sonando…
Escritor Eduardo González Viaña habla en exclusiva con La Industria en Madrid
“Ni la más inmensa muralla frenará la inmigración en Estados Unidos”
MADRID. Considerado en el mundo de la literatura como ‘El escritor de los inmigrantes’, el liberteño Eduardo González Viaña (Chepén, 1941) es un hombre con un claro ideal de desarrollo humano impulsado por la igualdad de oportunidades, la libertad de pensamiento y la integración de los pueblos.
El autor de ‘El Corrido de Dante’ y ‘Vallejo en los infiernos’ actualmente se encuentra en Europa, un continente que lo hace rememorar sus años mozos y que le permite dar un respiro para luego retomar sus tareas como docente y escritor en Oregon (Estados Unidos) y Perú. La Industria lo contactó en Madrid y lo entrevistó no sólo sobre su última novela (‘El amor de Carmela me va a matar’) sino especialmente sobre la inmigración de latinoamericanos en Estados Unidos, la política y la economía en Perú y el reto sudamericano de lograr que el desarrollo económico se convierta en desarrollo humano.
-La migración es para usted el fenómeno social más importante de la humanidad y las personas lo consideran ‘El escritor de los inmigrantes’. ¿Por qué empezó a escribir de los inmigrantes?, ¿cuál fue la motivación que lo llevó a enfocarse en ese fenómeno?
-Yo vivo desde hace 20 años en Estados Unidos. Llegué allá como profesor de la universidad de Berkeley y luego continué como profesor de la Universidad de Oregon. Soy testigo de la migración masiva en ese país. El sur se está volcando en el norte y el norte tiene que tratar con el sur de igual a igual. Cuando comienzo mis clases suelo conversar con mis alumnos y les pregunto cuántos tienen un automóvil norteamericano y cuántos uno fabricado en otro país. De 20, 18 tienen un carro japonés y uno o dos tienen un Ford. Si los norteamericanos no compran los productos de su país, ¿quién los compra? Claro, los brasileños, argentinos, peruanos, colombianos, ecuatorianos, etc. Si ellos en un momento determinado dejaran de comprar esos productos, EE.UU. se iría a la ruina.
-¿Cómo observa el fenómeno de la inmigración de latinoamericanos a EE.UU. en un contexto de crisis económica? ¿Siguen llegando tantas personas y familias como años atrás o el fenómeno ahora es inverso, es decir de retorno?
-La migración es un fenómeno paralelo al de la globalización. La globalización es la internacionalización de bienes y servicios, la desaparición de las fronteras, vale decir que cuando tienes una laptop o un celular, estás globalizado. En el mundo actual las fronteras han perdido sentido. Ahora, los negocios se hacen a través de medios rápidos e inmediatos que han sobrepasado las fronteras. Entonces, el capital ya no conoce fronteras. Pero tampoco debería conocerlas el trabajo. Vale decir que si la Kentucky Fried Chicken tiene el derecho de instalar una tienda en Sudamérica, el mismo derecho debería tenerlo cualquier peruano, colombiano o español de irse a cualquier otro lugar y vender su fuerza de trabajo.
-Pero en la realidad, los inmigrantes son considerados como perjudiciales en los países industrializados…
-La migración es un fenómeno natural y la inmigración se ha estado produciendo todo el tiempo a lo largo de la historia, es permanente y obvia. Sin embargo, en estos momentos de crisis en algunos lugares los políticos o la extrema derecho buscan formas de satanizar y convertir a los inmigrantes en agentes del demonio, delincuentes o criminales. Eso no tiene sentido. Si fuera así, con la misma lógica se tendría que tratar al propietario de la Kentucky Fried Chicken que es recibido con flores en el aeropuerto.
-Otra razón por la cual no es justo satanizar a los inmigrantes en EE.UU. y Europa es la época en que el fenómeno era inverso, es decir cuando los europeos se refugiaban en Latinoamérica, ahuyentados por el hambre, las enfermedades, las guerras y la muerte. ¿Acaso no se les trataba bien?
-Eso demuestra que la inmigración es un fenómeno permanente. No es algo que se registre en esta última década. Es algo que se ha producido a lo largo de estos 100 años últimos o más, en uno y otro sentido. Las grandes conmociones bélicas obligaron a que la gente de Europa, por ejemplo, se traslade a los países americanos, al punto de que al término de la Primera Guerra Mundial ya había más italianos en Argentina que en Italia, y también españoles. Ese fenómeno ahora se produce en mayor énfasis de Sur a Norte debido a que los efectos de la crisis son más severos con los países pobres. Los países pobres padecen de una crisis permanente, una crisis que afecta todos sus servicios, desde la educación e incluso las condiciones de vida. Esa crisis hace que los latinoamericanos más pobres sean personas que deben conquistar su derecho a ser considerados seres humanos.
-¿Estados Unidos podrá frenar la llegada de extranjeros?
-De ninguna manera. Nadie va a poder prohibir la infiltración de esas personas en EE.UU. Ni la más inmensa muralla, que está construyendo el gobierno norteamericano, va a lograrlo jamás, porque la oferta de vivir en paz y de dormir con el estómago saciado siempre serán mucho más importantes que el miedo a pasar los controles migratorios. Yo no creo que las cosas vayan a variar o que vaya a haber un fenómeno de reversión de un lado a otro en gran escala. Por supuesto que hay personas que están regresando a sus países, pero en gran escala no es posible porque al regresar a su país se encontrarán con que nada ha cambiado. Por propia experiencia, cuando uno está lejos romantiza a su país, le otorga un tópico diferente, pero al regresar constata que las condiciones de vida no han mejorado o que incluso están peor.
-A propósito de la expulsión de gitanos de Francia y de la cuestionada Ley Arizona, ¿cree que la crisis mundial haya exacerbado la xenofobia?
-Cierto. Está ocurriendo lo mismo que en la Alemania de Hitler. La Alemania de la primera postguerra padeció de hambre y grandes necesidades. En esas condiciones era fácil que un demagogo borracho como Hitler se parara sobre la mesa de una cervecería y comenzara a arengar a la gente. En esos casos se produce una polarización de los campos y el racismo se convierte en extremista, en insidioso. Se supone que la causa de todos los males son los inmigrantes, como en la Segunda Guerra Mundial se consideró a los judíos o en Israel se cree que son los palestinos. Esas son consideraciones tan solo dictadas por las vísceras, pero no por la inteligencia.
-¿Qué significa entonces la inmigración en Estados Unidos, por ejemplo?
-La inmigración es lo mejor que le puede ocurrir a un país de los llamados industrializados. En EE.UU. significa la salvación. La salvación del Seguro Social, porque en este año comenzarán a jubilarse los miembros de la llamada Boom Generation, que son los norteamericanos que nacieron en los años 44, 45 ó 46, cuando los soldados volvieron a casa y produjeron un boom poblacional. En estos momentos la cantidad de asegurados se va a duplicar o triplicar y la única manera de conseguir dinero para cancelar esas pensiones es asegurando a los inmigrantes. En realidad ya el trabajador inmigrante ilegal de EE.UU. paga impuestos, aunque no reciba ninguna contraprestación.
-La raíz de la fuga de personas de Latinoamérica es la pobreza. ¿Cómo observa la realidad política y económica de este continente, polarizado entre Hugo Chávez con el ALBA y otro supuesto bloque conformado por las extremas derechas de Perú, Chile y Colombia?
-América Latina se encuentra en uno de los momentos más cruciales de su historia. En algunos países se registra un notable crecimiento económico, pero ese crecimiento económico tiene que revertir y constituirse en desarrollo social. De lo contrario, no tendrá ningún sentido, sino conducirá a los países hacia su propia ruina, ya que el crecimiento económico es producto de unas utilidades mineras que son perecibles. ¿Qué pasará cuando se acabe el oro dentro de diez años? El país volverá a la ruina y será un inmenso agujero negro. Nada tiene sentido si no tiene como destino al hombre. La economía no es una ciencia de cifras, no hay economía sin un objetivo ético y humano. Algunos gobiernos alardean de estar creciendo y piensan que sus respectivos países llegarán pronto a los niveles del primer mundo; ojalá que sea así. Pero, la verdad es que los gobiernos tendrían que preocuparse porque en sus países se alcancen mejores índices de vida y de libertad. Como peruano y latinoamericano, deseo que todo esto se alcance.
-¿En qué se debería centrar el Gobierno Peruano para acabar con las desigualdades sociales?
-Se tiene que lograr que la política se convierta en una tarea humana. Es decir, ética. Si es tan sólo una forma de gobernar con el afán de producir cifras o con el afán de contentar a las grandes corporaciones, entonces eso no nos va a conducir a ninguna parte. La política debe ser una opción ética, una apuesta por el ser humano.
-¿Por quién votaría González Viaña si en la segunda vuelta quedaran Keiko Fujimori y Ollanta Humala?
-Yo nunca votaría por Keiko y me parece que es asqueroso que el Fujimorismo tenga ese tipo de representación, que los fujimoristas, que esta banda de criminales y asesinos y ladrones tengan una representación parlamentaria... Por equidad, entonces, ¿por qué no se le da una representación parlamentaria a Sendero Luminoso? En realidad la guerra sucia ha sido entre dos grupos de homicidas: Sendero Luminoso y el gobierno de Fujimori. ¿Keiko?, ¿quién es Keiko? Es la hija de un criminal que está preso. Yo no creo que tenga sentido que exista una representación fujimorista, pero el hecho es que los medios de comunicación le dan importancia. Los medios crean y destruyen imágenes. Y, por ejemplo, satanizan la imagen de Ollanta Humala, que es un candidato como cualquier otro que puede triunfar o perder de acuerdo con las opciones que proclame. Yo no creo que habría que elegir entre dos grandes males. Digo que Keiko no debería... es como si en Alemania hubiera la opción del Partido Nazi, la opción Hitler o la hija de Hitler.
-Dando un gran giro en el tema, ahora está en España. ¿Qué lo trae por estas tierras?
-He sido invitado por la Universidad de Sevilla para dictar algunas charlas sobre mi tarea literaria y estoy entrevistándome con estudiantes de nivel doctoral o que hacen su maestría. Este hecho me ha permitido venir a Madrid e ir a París, donde tengo otros compromisos. En realidad, cualquier pretexto es bueno para venir a España, porque este país me encanta.
-Por último, ¿de qué se trata ‘El amor de Carmela me va a matar’?, novela que por ahora sólo se vende en Estados Unidos…
-‘El amor de Carmela me va a matar’ tiene el mismo tema de la inmigración pero a partir de una mujer. En ‘El Corrido de Dante’ es la inmigración a partir de un campesino mexicano. Carmela es una mujer colombiana de mediana edad que a través del chat conoce a un gringo viejo y entre ellos surge el ‘amor eterno’. El gringo la invita a viajar a EE.UU. y vivir en San Francisco a su lado. Sin embargo, ella está casada con un tipo a quien ya no quiere. Él abusa de ella, es un músico alcohólico que ha engordado tremendamente. Ella hasta le pone los zapatos. Están como separados por muchos motivos, pero el tipo ha estado espiando su correo, porque tiene su contraseña. A la larga ella viaja hacia el amor ideal, hacia el sueño de América. Sin embargo, ¿qué ocurrirá allá al ser ella una inmigrante ilegal? Lo que ocurre es una suerte de esclavización. El norteamericano, que es pobre, se convierte en algo así como su dueño; le impedirá trabajar, le impondrá sus gustos y hasta le cortará el pelo de acuerdo con su moda chabacana. Incluso, cuando ella va a comprar alimentos colombianos al mercado, él le dice que son productos étnicos. El final no lo puedo contar, lo dejo en suspenso (risas).
“Ni la más inmensa muralla frenará la inmigración en Estados Unidos”
MADRID. Considerado en el mundo de la literatura como ‘El escritor de los inmigrantes’, el liberteño Eduardo González Viaña (Chepén, 1941) es un hombre con un claro ideal de desarrollo humano impulsado por la igualdad de oportunidades, la libertad de pensamiento y la integración de los pueblos.
El autor de ‘El Corrido de Dante’ y ‘Vallejo en los infiernos’ actualmente se encuentra en Europa, un continente que lo hace rememorar sus años mozos y que le permite dar un respiro para luego retomar sus tareas como docente y escritor en Oregon (Estados Unidos) y Perú. La Industria lo contactó en Madrid y lo entrevistó no sólo sobre su última novela (‘El amor de Carmela me va a matar’) sino especialmente sobre la inmigración de latinoamericanos en Estados Unidos, la política y la economía en Perú y el reto sudamericano de lograr que el desarrollo económico se convierta en desarrollo humano.
-La migración es para usted el fenómeno social más importante de la humanidad y las personas lo consideran ‘El escritor de los inmigrantes’. ¿Por qué empezó a escribir de los inmigrantes?, ¿cuál fue la motivación que lo llevó a enfocarse en ese fenómeno?
-Yo vivo desde hace 20 años en Estados Unidos. Llegué allá como profesor de la universidad de Berkeley y luego continué como profesor de la Universidad de Oregon. Soy testigo de la migración masiva en ese país. El sur se está volcando en el norte y el norte tiene que tratar con el sur de igual a igual. Cuando comienzo mis clases suelo conversar con mis alumnos y les pregunto cuántos tienen un automóvil norteamericano y cuántos uno fabricado en otro país. De 20, 18 tienen un carro japonés y uno o dos tienen un Ford. Si los norteamericanos no compran los productos de su país, ¿quién los compra? Claro, los brasileños, argentinos, peruanos, colombianos, ecuatorianos, etc. Si ellos en un momento determinado dejaran de comprar esos productos, EE.UU. se iría a la ruina.
-¿Cómo observa el fenómeno de la inmigración de latinoamericanos a EE.UU. en un contexto de crisis económica? ¿Siguen llegando tantas personas y familias como años atrás o el fenómeno ahora es inverso, es decir de retorno?
-La migración es un fenómeno paralelo al de la globalización. La globalización es la internacionalización de bienes y servicios, la desaparición de las fronteras, vale decir que cuando tienes una laptop o un celular, estás globalizado. En el mundo actual las fronteras han perdido sentido. Ahora, los negocios se hacen a través de medios rápidos e inmediatos que han sobrepasado las fronteras. Entonces, el capital ya no conoce fronteras. Pero tampoco debería conocerlas el trabajo. Vale decir que si la Kentucky Fried Chicken tiene el derecho de instalar una tienda en Sudamérica, el mismo derecho debería tenerlo cualquier peruano, colombiano o español de irse a cualquier otro lugar y vender su fuerza de trabajo.
-Pero en la realidad, los inmigrantes son considerados como perjudiciales en los países industrializados…
-La migración es un fenómeno natural y la inmigración se ha estado produciendo todo el tiempo a lo largo de la historia, es permanente y obvia. Sin embargo, en estos momentos de crisis en algunos lugares los políticos o la extrema derecho buscan formas de satanizar y convertir a los inmigrantes en agentes del demonio, delincuentes o criminales. Eso no tiene sentido. Si fuera así, con la misma lógica se tendría que tratar al propietario de la Kentucky Fried Chicken que es recibido con flores en el aeropuerto.
-Otra razón por la cual no es justo satanizar a los inmigrantes en EE.UU. y Europa es la época en que el fenómeno era inverso, es decir cuando los europeos se refugiaban en Latinoamérica, ahuyentados por el hambre, las enfermedades, las guerras y la muerte. ¿Acaso no se les trataba bien?
-Eso demuestra que la inmigración es un fenómeno permanente. No es algo que se registre en esta última década. Es algo que se ha producido a lo largo de estos 100 años últimos o más, en uno y otro sentido. Las grandes conmociones bélicas obligaron a que la gente de Europa, por ejemplo, se traslade a los países americanos, al punto de que al término de la Primera Guerra Mundial ya había más italianos en Argentina que en Italia, y también españoles. Ese fenómeno ahora se produce en mayor énfasis de Sur a Norte debido a que los efectos de la crisis son más severos con los países pobres. Los países pobres padecen de una crisis permanente, una crisis que afecta todos sus servicios, desde la educación e incluso las condiciones de vida. Esa crisis hace que los latinoamericanos más pobres sean personas que deben conquistar su derecho a ser considerados seres humanos.
-¿Estados Unidos podrá frenar la llegada de extranjeros?
-De ninguna manera. Nadie va a poder prohibir la infiltración de esas personas en EE.UU. Ni la más inmensa muralla, que está construyendo el gobierno norteamericano, va a lograrlo jamás, porque la oferta de vivir en paz y de dormir con el estómago saciado siempre serán mucho más importantes que el miedo a pasar los controles migratorios. Yo no creo que las cosas vayan a variar o que vaya a haber un fenómeno de reversión de un lado a otro en gran escala. Por supuesto que hay personas que están regresando a sus países, pero en gran escala no es posible porque al regresar a su país se encontrarán con que nada ha cambiado. Por propia experiencia, cuando uno está lejos romantiza a su país, le otorga un tópico diferente, pero al regresar constata que las condiciones de vida no han mejorado o que incluso están peor.
-A propósito de la expulsión de gitanos de Francia y de la cuestionada Ley Arizona, ¿cree que la crisis mundial haya exacerbado la xenofobia?
-Cierto. Está ocurriendo lo mismo que en la Alemania de Hitler. La Alemania de la primera postguerra padeció de hambre y grandes necesidades. En esas condiciones era fácil que un demagogo borracho como Hitler se parara sobre la mesa de una cervecería y comenzara a arengar a la gente. En esos casos se produce una polarización de los campos y el racismo se convierte en extremista, en insidioso. Se supone que la causa de todos los males son los inmigrantes, como en la Segunda Guerra Mundial se consideró a los judíos o en Israel se cree que son los palestinos. Esas son consideraciones tan solo dictadas por las vísceras, pero no por la inteligencia.
-¿Qué significa entonces la inmigración en Estados Unidos, por ejemplo?
-La inmigración es lo mejor que le puede ocurrir a un país de los llamados industrializados. En EE.UU. significa la salvación. La salvación del Seguro Social, porque en este año comenzarán a jubilarse los miembros de la llamada Boom Generation, que son los norteamericanos que nacieron en los años 44, 45 ó 46, cuando los soldados volvieron a casa y produjeron un boom poblacional. En estos momentos la cantidad de asegurados se va a duplicar o triplicar y la única manera de conseguir dinero para cancelar esas pensiones es asegurando a los inmigrantes. En realidad ya el trabajador inmigrante ilegal de EE.UU. paga impuestos, aunque no reciba ninguna contraprestación.
-La raíz de la fuga de personas de Latinoamérica es la pobreza. ¿Cómo observa la realidad política y económica de este continente, polarizado entre Hugo Chávez con el ALBA y otro supuesto bloque conformado por las extremas derechas de Perú, Chile y Colombia?
-América Latina se encuentra en uno de los momentos más cruciales de su historia. En algunos países se registra un notable crecimiento económico, pero ese crecimiento económico tiene que revertir y constituirse en desarrollo social. De lo contrario, no tendrá ningún sentido, sino conducirá a los países hacia su propia ruina, ya que el crecimiento económico es producto de unas utilidades mineras que son perecibles. ¿Qué pasará cuando se acabe el oro dentro de diez años? El país volverá a la ruina y será un inmenso agujero negro. Nada tiene sentido si no tiene como destino al hombre. La economía no es una ciencia de cifras, no hay economía sin un objetivo ético y humano. Algunos gobiernos alardean de estar creciendo y piensan que sus respectivos países llegarán pronto a los niveles del primer mundo; ojalá que sea así. Pero, la verdad es que los gobiernos tendrían que preocuparse porque en sus países se alcancen mejores índices de vida y de libertad. Como peruano y latinoamericano, deseo que todo esto se alcance.
-¿En qué se debería centrar el Gobierno Peruano para acabar con las desigualdades sociales?
-Se tiene que lograr que la política se convierta en una tarea humana. Es decir, ética. Si es tan sólo una forma de gobernar con el afán de producir cifras o con el afán de contentar a las grandes corporaciones, entonces eso no nos va a conducir a ninguna parte. La política debe ser una opción ética, una apuesta por el ser humano.
-¿Por quién votaría González Viaña si en la segunda vuelta quedaran Keiko Fujimori y Ollanta Humala?
-Yo nunca votaría por Keiko y me parece que es asqueroso que el Fujimorismo tenga ese tipo de representación, que los fujimoristas, que esta banda de criminales y asesinos y ladrones tengan una representación parlamentaria... Por equidad, entonces, ¿por qué no se le da una representación parlamentaria a Sendero Luminoso? En realidad la guerra sucia ha sido entre dos grupos de homicidas: Sendero Luminoso y el gobierno de Fujimori. ¿Keiko?, ¿quién es Keiko? Es la hija de un criminal que está preso. Yo no creo que tenga sentido que exista una representación fujimorista, pero el hecho es que los medios de comunicación le dan importancia. Los medios crean y destruyen imágenes. Y, por ejemplo, satanizan la imagen de Ollanta Humala, que es un candidato como cualquier otro que puede triunfar o perder de acuerdo con las opciones que proclame. Yo no creo que habría que elegir entre dos grandes males. Digo que Keiko no debería... es como si en Alemania hubiera la opción del Partido Nazi, la opción Hitler o la hija de Hitler.
-Dando un gran giro en el tema, ahora está en España. ¿Qué lo trae por estas tierras?
-He sido invitado por la Universidad de Sevilla para dictar algunas charlas sobre mi tarea literaria y estoy entrevistándome con estudiantes de nivel doctoral o que hacen su maestría. Este hecho me ha permitido venir a Madrid e ir a París, donde tengo otros compromisos. En realidad, cualquier pretexto es bueno para venir a España, porque este país me encanta.
-Por último, ¿de qué se trata ‘El amor de Carmela me va a matar’?, novela que por ahora sólo se vende en Estados Unidos…
-‘El amor de Carmela me va a matar’ tiene el mismo tema de la inmigración pero a partir de una mujer. En ‘El Corrido de Dante’ es la inmigración a partir de un campesino mexicano. Carmela es una mujer colombiana de mediana edad que a través del chat conoce a un gringo viejo y entre ellos surge el ‘amor eterno’. El gringo la invita a viajar a EE.UU. y vivir en San Francisco a su lado. Sin embargo, ella está casada con un tipo a quien ya no quiere. Él abusa de ella, es un músico alcohólico que ha engordado tremendamente. Ella hasta le pone los zapatos. Están como separados por muchos motivos, pero el tipo ha estado espiando su correo, porque tiene su contraseña. A la larga ella viaja hacia el amor ideal, hacia el sueño de América. Sin embargo, ¿qué ocurrirá allá al ser ella una inmigrante ilegal? Lo que ocurre es una suerte de esclavización. El norteamericano, que es pobre, se convierte en algo así como su dueño; le impedirá trabajar, le impondrá sus gustos y hasta le cortará el pelo de acuerdo con su moda chabacana. Incluso, cuando ella va a comprar alimentos colombianos al mercado, él le dice que son productos étnicos. El final no lo puedo contar, lo dejo en suspenso (risas).
miércoles, setiembre 01, 2010
Crónica desde la tumba del poeta universal
Vallejo no está solo en París
César Vallejo ha muerto, le pegaban
todos sin que él les haga nada;
le daban duro con un palo y duro
también con una soga; son testigos
los días jueves y los huesos húmeros,
la soledad, la lluvia, los caminos...
PARÍS, FRANCIA. ¿Conoce usted a César Vallejo? Es martes en París y las nubes anuncian un aguacero que nunca llegará. El río Sena sigue su marcha infinita debajo de mis pies y miles de turistas caminan y fotografían las calles de la capital de Francia. Me he detenido en un quiosco de libros antiguos instalado en la parte alta de la ribera junto a otros diez o doce iguales. Títulos de autores como Pablo Neruda, James Joyce o Jorge Luis Borges son los primeros que captan mi atención, pero yo busco a uno en particular, a un peruano, al más grande poeta de la historia de nuestro país y tal vez del mundo. Decepción. Vallejo no está aquí. ¿Conoce usted a César Vallejo? Me dirijo en inglés al dueño de la librería de calle (Do you know who is César Vallejo?). Es un tipo flaco, de bigotes, parsimonioso, de unos 60 años, que parece haberse leído hasta los manuscritos milenarios que aún no han sido descubiertos. Pero no, me equivoco. El hombre me observa contrariado y luego lleva la mirada hacia su frente, como buscando algo en su cerebro, y finalmente frunce el ceño, hace una negativa con la cabeza que no le convence y sonríe, como diciéndome: me suena, me suena.
Merci beaucoup. Muchas gracias. Es lo poco o todo lo que sé de francés. Se lo digo. Busco otro quiosco. Vallejo debe andar por aquí, entre este paraíso de papeles añejos y tintas célebres. Será el siguiente. Tampoco. Y el siguiente, y el siguiente. Do you know who is César Vallejo? Repito la pregunta ante otro vendedor con aún más cara de intelectual que el anterior. Poémes de Cesar Vallejo, le pido, y entonces él hace un gesto de satisfacción, como si por fin algún cliente le pidiera el título de un verdadero poeta, de uno de los grandes. Voltea, busca y desempolva, y entonces saca de entre su estantería un ejemplar de pasta dura impreso hace algunos lustros. Yo no lo puedo creer. Mi corazón se acelera. El hombre lo abre y vaya decepción: Poémes de Paul Valéry. Está autografiado, me dice en inglés, y sonríe. Es muy caro, unos 200 euros, agrega. Qué bueno, le respondo, sonrío y me voy.
París es una ciudad hermosa y cálida, de lluvias frecuentes y con poco más de dos millones de habitantes. Es la ‘Ciudad Luz’ (la Ville lumière), la ‘Ciudad del Amor’. Me imagino que en los años 20 y 30 era tan asombrosa como ahora, o tal vez más, y entiendo por qué Vallejo la escogió para morir. Me moriré en París con aguacero, un día del cual tengo ya el recuerdo. Me moriré en París —y no me corro— tal vez un jueves, como es hoy, de otoño. Hoy no es jueves ni es otoño. Es un martes de verano, ya lo dije, y está nublado. No es un día santo, pero tampoco es un día para morir. ¿Mi destino?: La tumba de César Abraham Vallejo Mendoza, poeta universal (aunque algunos vendedores de libros parisinos no sepan nada de él).
El metro me lleva hasta la estación Edgar Quinet, la más cercana al cementerio de Montparnasse. Vallejo murió el 15 de abril de 1938, a los 46 años, y fue enterrado en el camposanto de Montrouge. Sin embargo, Georgette Marie Philippart Travers, su esposa, consiguió el 3 de abril de 1970 que sus restos fueran trasladados a Montparnasse, el lugar que el poeta había escogido en vida como última estación. Camino, pregunto, cruzo una avenida ancha. El barrio no tiene nada de especial. Edificios, asfalto, concreto, semáforos. La Torre Eiffel no se puede ver desde allí, ni Notre Dame, ni el Sagrado Corazón, ni los Campos Elíseos, ni la Ópera Garnier ni el Arco del Triunfo. Es un barrio típico de cualquier ciudad europea. De pronto, una calle atiborrada de arbustos me indica la dirección del cementerio. Vallejo está cada vez más cerca. Eso creo.
Piso tierra santa. El cementerio de Montparnasse, de 19 hectáreas, es un recinto de calles anchas y elegantes, adornado con esculturas de mármol similares a las del área histórica del camposanto trujillano de Miraflores (aunque aquí no se las roban). En realidad no es famoso por ser un lugar idílico, sino más bien porque en él descansan los restos de numerosas celebridades del mundo de las artes y de las letras, así como políticos y filósofos. El croquis de la entrada es muy claro. Jean-Paul Sartre, Julio Cortázar, Porfirio Díaz y Charles Baudelaire aparecen en lista. Yo los salteo, busco a Vallejo y casi al final encuentro su nombre: César Vallejo, Poète péruvien. Ubicación: Número 67, parcela 12.
Allá voy. Vallejo fue un hombre a quien el sufrimiento le abofeteó tantas veces como quiso. Sufrió la injusta condena de 112 días en una tenebrosa cárcel trujillana, un episodio que Eduardo González Viaña describe de forma magistral en su novela Vallejo en los infiernos. Sufrió la incomprensión de la crítica, la censura, el hambre más crudo, la enfermedad, la pobreza y el abandono. Aun así, y aunque escribió del dolor humano, del destino incierto de las personas, de la muerte, del absurdo y de las injusticias sociales, lo que la vida no logró arrebatarle del todo fue la esperanza en que algún día todo cambiaría. Una utopía, tal vez; un sueño, ¿quién sabe?
Mediodía en París. Han transcurrido veinte minutos y lo único que he hecho es deambular entre lápidas, cruces, estatuas, jardines y calles de asfalto alfombrado con flores de un color verde claro que caen de los árboles. Creo que estoy dando vueltas. Vallejo se esconde. Aparece un jardinero de traje verde oscuro y le hago una seña. Do you know where is César Vallejo?, le pregunto. Veo nuevamente en su rostro la contrariedad del vendedor de libros. Sin embargo, de inmediato él me repregunta: ¿Poète péruvien? ¡Sí!, le digo en español, y él da la vuelta y me pide que lo siga. El hombre camina apresurado y se interna entre tumbas que cada vez parecen ser más macabras. Lleva una palana apoyada en el hombro y en un momento parece ser la misma muerte empuñando su guadaña y guiándome hacia el más allá. O tal vez un emisario de ella, un heraldo negro.
César Vallejo no está solo. Hoy lo acompañan los hermanos limeños Adriana y Andrés. Él estudia informática en París y ella llegó de vacaciones y no quiso irse sin antes visitar al poeta. “Muchos peruanos que llegan a París visitan la tumba de Vallejo, es una parada casi obligatoria”, dice Andrés y al cabo de unos minutos se despiden de mí y se marchan.
La tumba de Vallejo es sencilla en comparación con la mayoría de las otras. Se encuentra entre la sepultura de Pierre, Marguerite y Jeanne Leroux, y otra tumba misteriosa donde dice: Sepulture joyer. El nombre del poeta está escrito en la tapia y debajo dice en francés: Qui souhaita reposer dans ce cimentière (que deseó reposar en este cementerio). No tiene ni una sola escultura. En la parte inferior se puede leer el epitafio que Georgette escribió tras sepultar a su esposo en Montparnasse: J´ai tan neige pour que tu dormes (He nevado tanto, para que duermas). Pero si la tumba es austera, los recuerdos dejados por la gente son un buen complemento pues llenan el lugar de muestras de admiración bastante peculiares. Desde un angelito de yeso hasta un jarrón con flores secas, hasta dos velas, una escarapela y muchas piedras negras y blancas (al mismo estilo de La Lista de Schindler). Debajo del florero hay un cuaderno de poemas firmado por Sergio Bobadilla Centurión y en la falsa carátula alguien escribió un pedido repetitivo y antiguo: ‘Los restos de Vallejo deben ser repatriados a Perú, servirá como ejemplo intelectual a toda la juventud peruana’.
Al pie de la lápida alguien dejó tres frascos de vidrio de aceitunas peruanas exportadas a Francia (olives violines du Pérou, dice la etiqueta) donde los visitantes depositan recuerdos variados. Una llave y un huayruro, ¿qué cerradura abrirá?, me pregunto; y un libro de poemas del joven escritor John Fitzgerald Torres, editado por la Universidad Externado de Colombia. Un verso dice así: ‘En la multitud mira atrás sobre el hombro esperando un fantasma el abismo. Ni aún en el sueño un rostro conocido’.
Lo que más se repite al interior de los botes de olivas son tickets del metro de París con mensajes escritos a lapicero. ‘Maestro, gracias por la poesía, por la sombra, por el prólogo y el colofón’; ‘nada de lo que merece la pena en esta vida es fácil’, ‘100% Pérou. Ilumíname el cerebro siempre’ o el más burdo en su forma pero probablemente el más acertado, dejado en un papelito: ‘Hay hermanos mucho por hacer, y aún no hemos hecho ni mierda’.
Algunos nombres: Yolanda y Fernando, Blanca Céspedes, Eleodoro Vargas Vicuña, Tony Antezana (Huancayo) y Martín, Claire y Jorge Luis Cruz. Tantos recuerdos, tantos nombres, tantos deseos, tantos sueños, tanta compañía para un poeta que se adelantó a su época en el uso del lenguaje, que nació un día que Dios estuvo enfermo y murió un Viernes Santo con llovizna.
Aunque la sociedad ha girado en las últimas ocho décadas en contra del ideal de justicia vallejiano, social y humano, y aunque la explotación laboral sigue siendo una realidad en el Perú y en el mundo, siempre nos quedará París y César Vallejo, el gran Vallejo de la poesía, hará un llamado eterno, a gritos desde la morada que escogió en vida para su descanso, por el progreso basado en la unidad. Un grito que hará eco algún día.
No sé si rezarle, pedirle perdón a nombre de Trujillo y del Perú o sólo emprender la marcha. Una mariposa vuela y se pierde entre los jardines. Hasta luego, maestro.
Vallejo no está solo en París
César Vallejo ha muerto, le pegaban
todos sin que él les haga nada;
le daban duro con un palo y duro
también con una soga; son testigos
los días jueves y los huesos húmeros,
la soledad, la lluvia, los caminos...
PARÍS, FRANCIA. ¿Conoce usted a César Vallejo? Es martes en París y las nubes anuncian un aguacero que nunca llegará. El río Sena sigue su marcha infinita debajo de mis pies y miles de turistas caminan y fotografían las calles de la capital de Francia. Me he detenido en un quiosco de libros antiguos instalado en la parte alta de la ribera junto a otros diez o doce iguales. Títulos de autores como Pablo Neruda, James Joyce o Jorge Luis Borges son los primeros que captan mi atención, pero yo busco a uno en particular, a un peruano, al más grande poeta de la historia de nuestro país y tal vez del mundo. Decepción. Vallejo no está aquí. ¿Conoce usted a César Vallejo? Me dirijo en inglés al dueño de la librería de calle (Do you know who is César Vallejo?). Es un tipo flaco, de bigotes, parsimonioso, de unos 60 años, que parece haberse leído hasta los manuscritos milenarios que aún no han sido descubiertos. Pero no, me equivoco. El hombre me observa contrariado y luego lleva la mirada hacia su frente, como buscando algo en su cerebro, y finalmente frunce el ceño, hace una negativa con la cabeza que no le convence y sonríe, como diciéndome: me suena, me suena.
Merci beaucoup. Muchas gracias. Es lo poco o todo lo que sé de francés. Se lo digo. Busco otro quiosco. Vallejo debe andar por aquí, entre este paraíso de papeles añejos y tintas célebres. Será el siguiente. Tampoco. Y el siguiente, y el siguiente. Do you know who is César Vallejo? Repito la pregunta ante otro vendedor con aún más cara de intelectual que el anterior. Poémes de Cesar Vallejo, le pido, y entonces él hace un gesto de satisfacción, como si por fin algún cliente le pidiera el título de un verdadero poeta, de uno de los grandes. Voltea, busca y desempolva, y entonces saca de entre su estantería un ejemplar de pasta dura impreso hace algunos lustros. Yo no lo puedo creer. Mi corazón se acelera. El hombre lo abre y vaya decepción: Poémes de Paul Valéry. Está autografiado, me dice en inglés, y sonríe. Es muy caro, unos 200 euros, agrega. Qué bueno, le respondo, sonrío y me voy.
París es una ciudad hermosa y cálida, de lluvias frecuentes y con poco más de dos millones de habitantes. Es la ‘Ciudad Luz’ (la Ville lumière), la ‘Ciudad del Amor’. Me imagino que en los años 20 y 30 era tan asombrosa como ahora, o tal vez más, y entiendo por qué Vallejo la escogió para morir. Me moriré en París con aguacero, un día del cual tengo ya el recuerdo. Me moriré en París —y no me corro— tal vez un jueves, como es hoy, de otoño. Hoy no es jueves ni es otoño. Es un martes de verano, ya lo dije, y está nublado. No es un día santo, pero tampoco es un día para morir. ¿Mi destino?: La tumba de César Abraham Vallejo Mendoza, poeta universal (aunque algunos vendedores de libros parisinos no sepan nada de él).
El metro me lleva hasta la estación Edgar Quinet, la más cercana al cementerio de Montparnasse. Vallejo murió el 15 de abril de 1938, a los 46 años, y fue enterrado en el camposanto de Montrouge. Sin embargo, Georgette Marie Philippart Travers, su esposa, consiguió el 3 de abril de 1970 que sus restos fueran trasladados a Montparnasse, el lugar que el poeta había escogido en vida como última estación. Camino, pregunto, cruzo una avenida ancha. El barrio no tiene nada de especial. Edificios, asfalto, concreto, semáforos. La Torre Eiffel no se puede ver desde allí, ni Notre Dame, ni el Sagrado Corazón, ni los Campos Elíseos, ni la Ópera Garnier ni el Arco del Triunfo. Es un barrio típico de cualquier ciudad europea. De pronto, una calle atiborrada de arbustos me indica la dirección del cementerio. Vallejo está cada vez más cerca. Eso creo.
Piso tierra santa. El cementerio de Montparnasse, de 19 hectáreas, es un recinto de calles anchas y elegantes, adornado con esculturas de mármol similares a las del área histórica del camposanto trujillano de Miraflores (aunque aquí no se las roban). En realidad no es famoso por ser un lugar idílico, sino más bien porque en él descansan los restos de numerosas celebridades del mundo de las artes y de las letras, así como políticos y filósofos. El croquis de la entrada es muy claro. Jean-Paul Sartre, Julio Cortázar, Porfirio Díaz y Charles Baudelaire aparecen en lista. Yo los salteo, busco a Vallejo y casi al final encuentro su nombre: César Vallejo, Poète péruvien. Ubicación: Número 67, parcela 12.
Allá voy. Vallejo fue un hombre a quien el sufrimiento le abofeteó tantas veces como quiso. Sufrió la injusta condena de 112 días en una tenebrosa cárcel trujillana, un episodio que Eduardo González Viaña describe de forma magistral en su novela Vallejo en los infiernos. Sufrió la incomprensión de la crítica, la censura, el hambre más crudo, la enfermedad, la pobreza y el abandono. Aun así, y aunque escribió del dolor humano, del destino incierto de las personas, de la muerte, del absurdo y de las injusticias sociales, lo que la vida no logró arrebatarle del todo fue la esperanza en que algún día todo cambiaría. Una utopía, tal vez; un sueño, ¿quién sabe?
Mediodía en París. Han transcurrido veinte minutos y lo único que he hecho es deambular entre lápidas, cruces, estatuas, jardines y calles de asfalto alfombrado con flores de un color verde claro que caen de los árboles. Creo que estoy dando vueltas. Vallejo se esconde. Aparece un jardinero de traje verde oscuro y le hago una seña. Do you know where is César Vallejo?, le pregunto. Veo nuevamente en su rostro la contrariedad del vendedor de libros. Sin embargo, de inmediato él me repregunta: ¿Poète péruvien? ¡Sí!, le digo en español, y él da la vuelta y me pide que lo siga. El hombre camina apresurado y se interna entre tumbas que cada vez parecen ser más macabras. Lleva una palana apoyada en el hombro y en un momento parece ser la misma muerte empuñando su guadaña y guiándome hacia el más allá. O tal vez un emisario de ella, un heraldo negro.
César Vallejo no está solo. Hoy lo acompañan los hermanos limeños Adriana y Andrés. Él estudia informática en París y ella llegó de vacaciones y no quiso irse sin antes visitar al poeta. “Muchos peruanos que llegan a París visitan la tumba de Vallejo, es una parada casi obligatoria”, dice Andrés y al cabo de unos minutos se despiden de mí y se marchan.
La tumba de Vallejo es sencilla en comparación con la mayoría de las otras. Se encuentra entre la sepultura de Pierre, Marguerite y Jeanne Leroux, y otra tumba misteriosa donde dice: Sepulture joyer. El nombre del poeta está escrito en la tapia y debajo dice en francés: Qui souhaita reposer dans ce cimentière (que deseó reposar en este cementerio). No tiene ni una sola escultura. En la parte inferior se puede leer el epitafio que Georgette escribió tras sepultar a su esposo en Montparnasse: J´ai tan neige pour que tu dormes (He nevado tanto, para que duermas). Pero si la tumba es austera, los recuerdos dejados por la gente son un buen complemento pues llenan el lugar de muestras de admiración bastante peculiares. Desde un angelito de yeso hasta un jarrón con flores secas, hasta dos velas, una escarapela y muchas piedras negras y blancas (al mismo estilo de La Lista de Schindler). Debajo del florero hay un cuaderno de poemas firmado por Sergio Bobadilla Centurión y en la falsa carátula alguien escribió un pedido repetitivo y antiguo: ‘Los restos de Vallejo deben ser repatriados a Perú, servirá como ejemplo intelectual a toda la juventud peruana’.
Al pie de la lápida alguien dejó tres frascos de vidrio de aceitunas peruanas exportadas a Francia (olives violines du Pérou, dice la etiqueta) donde los visitantes depositan recuerdos variados. Una llave y un huayruro, ¿qué cerradura abrirá?, me pregunto; y un libro de poemas del joven escritor John Fitzgerald Torres, editado por la Universidad Externado de Colombia. Un verso dice así: ‘En la multitud mira atrás sobre el hombro esperando un fantasma el abismo. Ni aún en el sueño un rostro conocido’.
Lo que más se repite al interior de los botes de olivas son tickets del metro de París con mensajes escritos a lapicero. ‘Maestro, gracias por la poesía, por la sombra, por el prólogo y el colofón’; ‘nada de lo que merece la pena en esta vida es fácil’, ‘100% Pérou. Ilumíname el cerebro siempre’ o el más burdo en su forma pero probablemente el más acertado, dejado en un papelito: ‘Hay hermanos mucho por hacer, y aún no hemos hecho ni mierda’.
Algunos nombres: Yolanda y Fernando, Blanca Céspedes, Eleodoro Vargas Vicuña, Tony Antezana (Huancayo) y Martín, Claire y Jorge Luis Cruz. Tantos recuerdos, tantos nombres, tantos deseos, tantos sueños, tanta compañía para un poeta que se adelantó a su época en el uso del lenguaje, que nació un día que Dios estuvo enfermo y murió un Viernes Santo con llovizna.
Aunque la sociedad ha girado en las últimas ocho décadas en contra del ideal de justicia vallejiano, social y humano, y aunque la explotación laboral sigue siendo una realidad en el Perú y en el mundo, siempre nos quedará París y César Vallejo, el gran Vallejo de la poesía, hará un llamado eterno, a gritos desde la morada que escogió en vida para su descanso, por el progreso basado en la unidad. Un grito que hará eco algún día.
No sé si rezarle, pedirle perdón a nombre de Trujillo y del Perú o sólo emprender la marcha. Una mariposa vuela y se pierde entre los jardines. Hasta luego, maestro.
Un español que se moviliza en silla de ruedas pero que lleva la aventura metida en las venas
Un viajero que va ‘A Salto de Mata’
MADRID, ESPAÑA. Miguel Nonay es un español que derrocha optimismo y ganas de ‘comerse’ el mundo. Aunque la poliomielitis llegó a su vida cuando apenas tenía ocho meses de nacido y le dejó secuelas en las piernas que lo obligan a movilizarse con bastones o en silla de ruedas, él tiene muy claro que puede hacer todo lo que se proponga. “Aunque me cueste el doble o el triple que a los demás, yo siempre he sabido que puedo hacer todo”, expresa.
Ahora, a sus 48 años, este zaragozano se ha convertido en un referente para el mundo del turismo inclusivo. De América a Asia, de Europa hasta África y Oceanía, miles de personas de los países más remotos del planeta leen sus crónicas y aprecian sus fotografías y vídeos en su blog de viajes ‘A Salto de Mata’ (www.asaltodemata.com), una bitácora con más de 2.000 seguidores en Blogger, Facebook y Twitter, que recibe un promedio de 300 visitas diarias y más de 50 comentarios por cada post, que no sólo tiene el valor de ser interesante y entretenida, sino que es la muestra más fiel de que un hombre decidido puede conquistar el mundo.
–‘A salto de mata’ es una expresión asociada con aprovechar las oportunidades que presenta la vida, en el momento adecuado. ¿La frase te define?
–Sí, pero tengo otra definición. ‘A salto de mata’ es una frase muy aragonesa que significa saltar de sitio en sitio y sobre todo saltar obstáculos. Yo voy saltando obstáculos toda la vida y además voy saltando de país en país. Me pareció que podía definirme muy bien, sobre todo desde el punto de vista de que es el nombre de un blog que intenta ser entretenido para que la gente, a la hora de leer mis post, no sienta que la discapacidad es un drama y entienda que simplemente quienes vamos en una silla de ruedas estamos sentados pero que podemos hacer las cosas como cualquiera. No hay límites para nosotros si realmente estamos convencidos de lo que queremos hacer.
–¿Cuántos países conoces hasta ahora?
–Aparte de España, he estado en once países de cuatro continentes. Argentina, algo de Brasil y Costa Rica en América; Bélgica, Francia, Portugal, Italia, Grecia y Chequia en Europa; Turquía en Asia y Túnez en África.
–¿Y cuál te gustó más?
–Costa Rica es el que más me gustó, no porque fuera el último viaje importante que haya hecho, sino porque es uno de esos lugares que, cuando los ves, piensas que es tu lugar. Yo creo que todos en algún momento estamos en un rincón del mundo y pensamos que ése es nuestro sitio. Me sentí tan sumamente identificado con el modo de vivir, con la sencillez y la alegría que tiene esa gente, en comunión con la naturaleza, que desde que aterricé y salí de San José me sentí identificado con muchos rincones. Sobre todo con la costa del Pacífico. Yo creo que algún día viviré allí.
–Muchos se quieren ir a vivir a Costa Rica…
–Sí, en realidad no soy muy original (risas).
–¿Qué es lo que más recuerdas de ese viaje?
–Yo en Costa Rica he hecho cosas que jamás había realizado. He saltado por los árboles haciendo tirolina, he hecho aguas bravas, he ido en ultraligero, he practicado kayak por el Caribe y he montado a caballo. Y lo que más me sorprendió es que nunca me pusieron problemas. En Europa estamos muy acostumbrados al ‘es que…’, ‘quizá, usted…’, pero allá no. Allá es: ¿quieres hacer tirolina? Pues vamos a ver cómo lo haces. ¿Quieres hacer rafting? Pues vamos a ver cómo lo haces. Esa actitud sumamente positiva y tan natural me cautivó.
–¿Cómo planificas tus viajes? ¿Los piensas mucho o simplemente te dejas llevar por la aventura?
–Yo a la hora de escoger un destino no me planteo qué país es más accesible para mí. Yo sólo pienso en a dónde quiero ir y a partir de allí empiezo a recavar información, pues considero que la gente de todos los países está muy abierta a ayudarte. A mí me gusta vivir la aventura pero no una aventura a priori. Saber si el hotel está adaptado o no… o si me van a perder la silla o no, no es una aventura. Eso, con perdón, es una ‘putada’. La aventura empieza cuando pisas ese país. Yo recavo información primero en España en las webs de las oficinas turísticas, y también me compro las guías impresas en papel porque así me queda un recuerdo para toda la vida.
–¿Viajas solo o en grupo?
–Normalmente viajo con Eva, mi mujer, quien tiene una discapacidad en el brazo izquierdo. Siempre nos va muy bien.
–¿Crees que cada vez es más fácil hacer turismo accesible?
–A mí no me gusta hablar de turismo accesible; prefiero hablar de turismo inclusivo, porque la accesibilidad tiene que ser un concepto. Es como cuando vas a construir una casa, a nadie se le ocurre decir: acuérdate de hacer el tejado. A la hora de planificar rutas o construir establecimientos hoteleros, la accesibilidad tiene que ser un concepto. Todavía hay dificultades y hay mucho de voluntad propia a la hora de viajar. Hay viajes planificados para gente con discapacidades, pero si uno quiere buscar aventura, si lo que quiere hacer es divertirse de otra manera, tiene que ponerle mucha voluntad.
–Pero hay trabas…
–Sí, una de las más fuertes es cuando vas con silla de ruedas y tienes que coger un avión. La silla de ruedas es un equipaje más y no es de mano. La mandan a la bodega. En teoría reciben un protocolo diferente, junto con los carritos de los niños, y las dejan en un lugar separado para que no las descarguen en el tren que recoge las maletas. Pero, a la hora de la verdad, no es así. Lo que ocurre es que la silla corre el riesgo de caer en el tren de las maletas y se rompa. A mí en alguna ocasión me han dejado la silla en otro aeropuerto o me la han entregado con los reposapiés rotos. Luego, para colmo, ponen muchas trabas al reclamar.
–¿Qué hacer cuando ocurre algo así?
–Si ocurre alguna circunstancia de éstas hay que poner la reclamación antes de salir del aeropuerto, pero eso no les debe amargar el viaje. Si la silla se ha roto, que la reparen o se compren otra. Cuando haces un viaje de dos horas, te cuesta muy poco volver a casa si vas en coche; pero cuando vuelas 14 horas y el primer día te rompen la silla de ruedas, ¡que no te amarguen el viaje! Hay que continuar porque probablemente no te van a pagar lo que vale la silla de ruedas y además vas a perder el viaje y las oportunidades. Yo diría que hay que continuar siendo positivos.
–¿Y qué sucede con los hoteles y los restaurantes?
–El problema no son los hoteles o los restaurantes, sino la poca información que colocan en sus páginas webs. Uno puede visitar las páginas que quiera, e incluso alguna que hay por allí que muestra hoteles con accesibilidad, pero el mayor problema de todos es la definición de la accesibilidad. La pregunta es: ¿es accesible para quién? Incluso hay lugares que no ponen que son accesibles, pero sólo tienen un pequeño escalón que con una silla manual o algo de ayuda puedes superar. Si esto fuera diferente, en vez de quedarte en un hotel accesible de cinco estrellas –que es excesivamente caro– te podrías quedar en uno de dos o tres estrellas. Yo pediría esa información más concreta en las webs o por lo menos poner fotografías. Sin embargo, al final a mí me preocupa poco que el lugar sea accesible o no, porque a lo mucho me quedo una noche en cada hotel y si hay que pedir ayuda, se pide. El mayor enemigo nuestro, para quienes tenemos problemas de movilidad, es que existan más de siete escalones. Hasta uno o dos los podemos superar.
–¿Qué es lo que más te satisface al tener un blog tan exitoso?
–Que me deis la oportunidad de poder explicar mi concepto de turismo y mi filosofía de vida, que no la dirijo exclusivamente hacia las personas que tienen algún tipo de capacidad diferente, sino incluso a la gente que en un momento determinado, por alguna circunstancia, se pueda sentir mal y crea que para ellos ha acabado todo y que tienen un problema muy gordo. Yo les diría que una vez que se toca el suelo, se puede salir y que, con voluntad y con tesón, tus sueños se cumplen.
–Es que en realidad nuestros problemas casi siempre no son tan graves como los sentimos. Hay personas que sí saben lo que es el sufrimiento…
–Lo que ocurre es que, cuando uno tiene un problema, es su problema. Y para él es el problema más duro del mundo. No se puede comparar. A veces, viendo otras perspectivas puedes animar a la gente, pero el problema se tiene que afrontar con decisión. Si te quedas en casa a esperar a que él sólo termine, probablemente no va a acabar nunca. Hay que enfrentarse. Los miedos son lobos que están allí, que son fruto de la imaginación, pero si tú vas hacia ellos, los pulverizas.
–¿Es posible conseguir todo en esta vida?
–De momento, lo único que no se puede es volver de la muerte. Pero todo lo demás se puede hacer. Es cuestión de cuáles son tus planteamientos, qué estás dispuesto a sacrificar, ponerle ganas y estar convencido. Yo todos los días cuando me levanto me miro al espejo y digo: tú puedes hacerlo. Para mí todos los días son un nuevo reto.
–¿Qué les dirías a las personas que no tienen o no logran potenciar esa fuerza?
–Lo único que puedo decir es que todos pasamos momentos malos, algunos durante muchos años, pero lo importante es aceptar lo que te ocurre y no resignarte, porque en el momento en que aceptas que tienes un problema buscas soluciones para hacer la vida totalmente normal. Además, dejaría un mensaje: Día que estás mal, día de tu vida que pierdes. Y día que pasa, no vuelve nunca más. Si uno se pega una semana mal, lamentándose que no ha hecho no sé qué, es una semana de su vida que pierde, con todos los acontecimientos que podrían ocurrir en esa semana, en ese día, en esa hora o en ese minuto. Es difícil estar al 100 por 100 las 24 horas del día, es verdad, pero por lo menos si se tiene esa actitud de decir yo voy para adelante y conmigo no va a poder, probablemente contigo no pueda. Al final es actitud, ganas y creer en uno mismo.
–El blog, las redes sociales como Facebook y el Twitter se han puesto de moda. ¿Qué tanto te han ayudado estas herramientas modernas para desarrollar tus proyectos?
–De manera muy importante. Últimamente me preguntan mucho por redes sociales y no tengo ningún inconveniente en decir que a mí me han cambiado la vida. Hay un antes y un después. Hasta octubre del año pasado sólo tenía el blog, que por cierto pronto cumplirá un año y medio, y tenía una serie de seguidores. Entonces ocurrió algo con Renfe (Empresa de Ferrocarriles de España). Yo además de usar los bastones uso silla de ruedas manual y un scooter eléctrico, y éste último no me lo dejaban subir a un tren para venir a Madrid. Como ese evento era muy importante para mí, lo que hice fue narrar esto en mi blog. Entonces, los 60 seguidores que había hasta entonces se convirtieron en 170 en poco más de 48 horas. Además, todos ellos copiaron ese post en sus blogs. ¿Te imaginas el efecto multiplicador que tuvo esa noticia? Además, hubo gente que subió el tema a Facebook. Yo tenía una cuenta en Facebook, pero en aquel entonces no la movía. El efecto multiplicador fue tan sumamente brutal que en 24 horas el Servicio de Atendo de Renfe se puso en contacto conmigo y me dijo que no me preocupara pues no iba a haber ningún problema. Yo quise que se comprometieran a que no iba a haber ningún problema ni conmigo ni con otra persona más adelante. A ese punto, las redes sociales y los blogs son muy importantes. Para quienes tenemos poca movilidad, además, nos dan una perspectiva tremenda, porque si tu mensaje es interesante y logras captar la atención de la gente, si eres divertido y sobre todo si no vendes un producto sino hablas de una idea o de un concepto, la gente responde.
–Esa idea o ese concepto, en tu caso, es que una persona con discapacidad sí puede viajar…
–Yo soy una persona muy activa y eso no es normal en el colectivo de personas con capacidades diferentes. Yo, con mis post, quiero demostrar que detrás de esa silla de ruedas, de esos bastones o de esos aparatos ortopédicos hay actividad, hay vida, hay alegría y ganas de vivir y comerte el mundo. Las redes sociales son imprescindibles para ello.
–Sin embargo, por ahora la mayor parte de personas usa las redes sociales sólo como distracción e incluso para difundir contenidos intrascendentes.
–El éxito de las redes sociales va a depender de los receptores. Alguien dijo una vez que no existía la televisión basura, sino que existe el espectador basura. Yo creo que acá es igual. Las redes sociales forman parte de la vida y en la vida tenemos de todo. Las redes sociales son como la vida. En las ciudades hay muchas calles, pero tú eliges por cuál calle quieres ir. Es una decisión personal.
–Entonces hay viajes para rato…
–Sin duda alguna. Es que viajar te enriquece. Uno tiene que ir a los sitios con humildad, muy abierto a absorber y a ser uno más del lugar donde está. Si vas a un país y quieres vivirlo con la dinámica del tuyo, te perderás muchas cosas y en lugar de disfrutar, vas a pasarla mal. Desde que empecé a viajar siento que he mejorado muchísimo, como persona y como viajero. Se ha fortalecido mi tolerancia y he descubierto que muchas veces los lugares no son como los dibujan los medios de comunicación y los gobiernos.
–¿Cuál será tu siguiente destino?
–Tengo pensado ir por los países de Europa del Este y también a París. Más adelante quiero ir a Vietnam y a Irán, y a muchísimos sitios más que ya irán leyendo en el blog (risas).
–Finalmente, ¿algún mensaje para tus seguidores y seguidoras?
–A todos ellos les digo gracias. Si no fuera por ellas y por ellos, ni ‘A Salto de Mata’ ni yo estaríamos aquí, y no podría hacer llegar este mensaje de positivismo y de ganas, ni este nuevo concepto y esta nueva óptica de poder viajar. Ellos son el corazón de este proyecto. Ellos se merecen todo mi agradecimiento y mi afecto.
Un viajero que va ‘A Salto de Mata’
MADRID, ESPAÑA. Miguel Nonay es un español que derrocha optimismo y ganas de ‘comerse’ el mundo. Aunque la poliomielitis llegó a su vida cuando apenas tenía ocho meses de nacido y le dejó secuelas en las piernas que lo obligan a movilizarse con bastones o en silla de ruedas, él tiene muy claro que puede hacer todo lo que se proponga. “Aunque me cueste el doble o el triple que a los demás, yo siempre he sabido que puedo hacer todo”, expresa.
Ahora, a sus 48 años, este zaragozano se ha convertido en un referente para el mundo del turismo inclusivo. De América a Asia, de Europa hasta África y Oceanía, miles de personas de los países más remotos del planeta leen sus crónicas y aprecian sus fotografías y vídeos en su blog de viajes ‘A Salto de Mata’ (www.asaltodemata.com), una bitácora con más de 2.000 seguidores en Blogger, Facebook y Twitter, que recibe un promedio de 300 visitas diarias y más de 50 comentarios por cada post, que no sólo tiene el valor de ser interesante y entretenida, sino que es la muestra más fiel de que un hombre decidido puede conquistar el mundo.
–‘A salto de mata’ es una expresión asociada con aprovechar las oportunidades que presenta la vida, en el momento adecuado. ¿La frase te define?
–Sí, pero tengo otra definición. ‘A salto de mata’ es una frase muy aragonesa que significa saltar de sitio en sitio y sobre todo saltar obstáculos. Yo voy saltando obstáculos toda la vida y además voy saltando de país en país. Me pareció que podía definirme muy bien, sobre todo desde el punto de vista de que es el nombre de un blog que intenta ser entretenido para que la gente, a la hora de leer mis post, no sienta que la discapacidad es un drama y entienda que simplemente quienes vamos en una silla de ruedas estamos sentados pero que podemos hacer las cosas como cualquiera. No hay límites para nosotros si realmente estamos convencidos de lo que queremos hacer.
–¿Cuántos países conoces hasta ahora?
–Aparte de España, he estado en once países de cuatro continentes. Argentina, algo de Brasil y Costa Rica en América; Bélgica, Francia, Portugal, Italia, Grecia y Chequia en Europa; Turquía en Asia y Túnez en África.
–¿Y cuál te gustó más?
–Costa Rica es el que más me gustó, no porque fuera el último viaje importante que haya hecho, sino porque es uno de esos lugares que, cuando los ves, piensas que es tu lugar. Yo creo que todos en algún momento estamos en un rincón del mundo y pensamos que ése es nuestro sitio. Me sentí tan sumamente identificado con el modo de vivir, con la sencillez y la alegría que tiene esa gente, en comunión con la naturaleza, que desde que aterricé y salí de San José me sentí identificado con muchos rincones. Sobre todo con la costa del Pacífico. Yo creo que algún día viviré allí.
–Muchos se quieren ir a vivir a Costa Rica…
–Sí, en realidad no soy muy original (risas).
–¿Qué es lo que más recuerdas de ese viaje?
–Yo en Costa Rica he hecho cosas que jamás había realizado. He saltado por los árboles haciendo tirolina, he hecho aguas bravas, he ido en ultraligero, he practicado kayak por el Caribe y he montado a caballo. Y lo que más me sorprendió es que nunca me pusieron problemas. En Europa estamos muy acostumbrados al ‘es que…’, ‘quizá, usted…’, pero allá no. Allá es: ¿quieres hacer tirolina? Pues vamos a ver cómo lo haces. ¿Quieres hacer rafting? Pues vamos a ver cómo lo haces. Esa actitud sumamente positiva y tan natural me cautivó.
–¿Cómo planificas tus viajes? ¿Los piensas mucho o simplemente te dejas llevar por la aventura?
–Yo a la hora de escoger un destino no me planteo qué país es más accesible para mí. Yo sólo pienso en a dónde quiero ir y a partir de allí empiezo a recavar información, pues considero que la gente de todos los países está muy abierta a ayudarte. A mí me gusta vivir la aventura pero no una aventura a priori. Saber si el hotel está adaptado o no… o si me van a perder la silla o no, no es una aventura. Eso, con perdón, es una ‘putada’. La aventura empieza cuando pisas ese país. Yo recavo información primero en España en las webs de las oficinas turísticas, y también me compro las guías impresas en papel porque así me queda un recuerdo para toda la vida.
–¿Viajas solo o en grupo?
–Normalmente viajo con Eva, mi mujer, quien tiene una discapacidad en el brazo izquierdo. Siempre nos va muy bien.
–¿Crees que cada vez es más fácil hacer turismo accesible?
–A mí no me gusta hablar de turismo accesible; prefiero hablar de turismo inclusivo, porque la accesibilidad tiene que ser un concepto. Es como cuando vas a construir una casa, a nadie se le ocurre decir: acuérdate de hacer el tejado. A la hora de planificar rutas o construir establecimientos hoteleros, la accesibilidad tiene que ser un concepto. Todavía hay dificultades y hay mucho de voluntad propia a la hora de viajar. Hay viajes planificados para gente con discapacidades, pero si uno quiere buscar aventura, si lo que quiere hacer es divertirse de otra manera, tiene que ponerle mucha voluntad.
–Pero hay trabas…
–Sí, una de las más fuertes es cuando vas con silla de ruedas y tienes que coger un avión. La silla de ruedas es un equipaje más y no es de mano. La mandan a la bodega. En teoría reciben un protocolo diferente, junto con los carritos de los niños, y las dejan en un lugar separado para que no las descarguen en el tren que recoge las maletas. Pero, a la hora de la verdad, no es así. Lo que ocurre es que la silla corre el riesgo de caer en el tren de las maletas y se rompa. A mí en alguna ocasión me han dejado la silla en otro aeropuerto o me la han entregado con los reposapiés rotos. Luego, para colmo, ponen muchas trabas al reclamar.
–¿Qué hacer cuando ocurre algo así?
–Si ocurre alguna circunstancia de éstas hay que poner la reclamación antes de salir del aeropuerto, pero eso no les debe amargar el viaje. Si la silla se ha roto, que la reparen o se compren otra. Cuando haces un viaje de dos horas, te cuesta muy poco volver a casa si vas en coche; pero cuando vuelas 14 horas y el primer día te rompen la silla de ruedas, ¡que no te amarguen el viaje! Hay que continuar porque probablemente no te van a pagar lo que vale la silla de ruedas y además vas a perder el viaje y las oportunidades. Yo diría que hay que continuar siendo positivos.
–¿Y qué sucede con los hoteles y los restaurantes?
–El problema no son los hoteles o los restaurantes, sino la poca información que colocan en sus páginas webs. Uno puede visitar las páginas que quiera, e incluso alguna que hay por allí que muestra hoteles con accesibilidad, pero el mayor problema de todos es la definición de la accesibilidad. La pregunta es: ¿es accesible para quién? Incluso hay lugares que no ponen que son accesibles, pero sólo tienen un pequeño escalón que con una silla manual o algo de ayuda puedes superar. Si esto fuera diferente, en vez de quedarte en un hotel accesible de cinco estrellas –que es excesivamente caro– te podrías quedar en uno de dos o tres estrellas. Yo pediría esa información más concreta en las webs o por lo menos poner fotografías. Sin embargo, al final a mí me preocupa poco que el lugar sea accesible o no, porque a lo mucho me quedo una noche en cada hotel y si hay que pedir ayuda, se pide. El mayor enemigo nuestro, para quienes tenemos problemas de movilidad, es que existan más de siete escalones. Hasta uno o dos los podemos superar.
–¿Qué es lo que más te satisface al tener un blog tan exitoso?
–Que me deis la oportunidad de poder explicar mi concepto de turismo y mi filosofía de vida, que no la dirijo exclusivamente hacia las personas que tienen algún tipo de capacidad diferente, sino incluso a la gente que en un momento determinado, por alguna circunstancia, se pueda sentir mal y crea que para ellos ha acabado todo y que tienen un problema muy gordo. Yo les diría que una vez que se toca el suelo, se puede salir y que, con voluntad y con tesón, tus sueños se cumplen.
–Es que en realidad nuestros problemas casi siempre no son tan graves como los sentimos. Hay personas que sí saben lo que es el sufrimiento…
–Lo que ocurre es que, cuando uno tiene un problema, es su problema. Y para él es el problema más duro del mundo. No se puede comparar. A veces, viendo otras perspectivas puedes animar a la gente, pero el problema se tiene que afrontar con decisión. Si te quedas en casa a esperar a que él sólo termine, probablemente no va a acabar nunca. Hay que enfrentarse. Los miedos son lobos que están allí, que son fruto de la imaginación, pero si tú vas hacia ellos, los pulverizas.
–¿Es posible conseguir todo en esta vida?
–De momento, lo único que no se puede es volver de la muerte. Pero todo lo demás se puede hacer. Es cuestión de cuáles son tus planteamientos, qué estás dispuesto a sacrificar, ponerle ganas y estar convencido. Yo todos los días cuando me levanto me miro al espejo y digo: tú puedes hacerlo. Para mí todos los días son un nuevo reto.
–¿Qué les dirías a las personas que no tienen o no logran potenciar esa fuerza?
–Lo único que puedo decir es que todos pasamos momentos malos, algunos durante muchos años, pero lo importante es aceptar lo que te ocurre y no resignarte, porque en el momento en que aceptas que tienes un problema buscas soluciones para hacer la vida totalmente normal. Además, dejaría un mensaje: Día que estás mal, día de tu vida que pierdes. Y día que pasa, no vuelve nunca más. Si uno se pega una semana mal, lamentándose que no ha hecho no sé qué, es una semana de su vida que pierde, con todos los acontecimientos que podrían ocurrir en esa semana, en ese día, en esa hora o en ese minuto. Es difícil estar al 100 por 100 las 24 horas del día, es verdad, pero por lo menos si se tiene esa actitud de decir yo voy para adelante y conmigo no va a poder, probablemente contigo no pueda. Al final es actitud, ganas y creer en uno mismo.
–El blog, las redes sociales como Facebook y el Twitter se han puesto de moda. ¿Qué tanto te han ayudado estas herramientas modernas para desarrollar tus proyectos?
–De manera muy importante. Últimamente me preguntan mucho por redes sociales y no tengo ningún inconveniente en decir que a mí me han cambiado la vida. Hay un antes y un después. Hasta octubre del año pasado sólo tenía el blog, que por cierto pronto cumplirá un año y medio, y tenía una serie de seguidores. Entonces ocurrió algo con Renfe (Empresa de Ferrocarriles de España). Yo además de usar los bastones uso silla de ruedas manual y un scooter eléctrico, y éste último no me lo dejaban subir a un tren para venir a Madrid. Como ese evento era muy importante para mí, lo que hice fue narrar esto en mi blog. Entonces, los 60 seguidores que había hasta entonces se convirtieron en 170 en poco más de 48 horas. Además, todos ellos copiaron ese post en sus blogs. ¿Te imaginas el efecto multiplicador que tuvo esa noticia? Además, hubo gente que subió el tema a Facebook. Yo tenía una cuenta en Facebook, pero en aquel entonces no la movía. El efecto multiplicador fue tan sumamente brutal que en 24 horas el Servicio de Atendo de Renfe se puso en contacto conmigo y me dijo que no me preocupara pues no iba a haber ningún problema. Yo quise que se comprometieran a que no iba a haber ningún problema ni conmigo ni con otra persona más adelante. A ese punto, las redes sociales y los blogs son muy importantes. Para quienes tenemos poca movilidad, además, nos dan una perspectiva tremenda, porque si tu mensaje es interesante y logras captar la atención de la gente, si eres divertido y sobre todo si no vendes un producto sino hablas de una idea o de un concepto, la gente responde.
–Esa idea o ese concepto, en tu caso, es que una persona con discapacidad sí puede viajar…
–Yo soy una persona muy activa y eso no es normal en el colectivo de personas con capacidades diferentes. Yo, con mis post, quiero demostrar que detrás de esa silla de ruedas, de esos bastones o de esos aparatos ortopédicos hay actividad, hay vida, hay alegría y ganas de vivir y comerte el mundo. Las redes sociales son imprescindibles para ello.
–Sin embargo, por ahora la mayor parte de personas usa las redes sociales sólo como distracción e incluso para difundir contenidos intrascendentes.
–El éxito de las redes sociales va a depender de los receptores. Alguien dijo una vez que no existía la televisión basura, sino que existe el espectador basura. Yo creo que acá es igual. Las redes sociales forman parte de la vida y en la vida tenemos de todo. Las redes sociales son como la vida. En las ciudades hay muchas calles, pero tú eliges por cuál calle quieres ir. Es una decisión personal.
–Entonces hay viajes para rato…
–Sin duda alguna. Es que viajar te enriquece. Uno tiene que ir a los sitios con humildad, muy abierto a absorber y a ser uno más del lugar donde está. Si vas a un país y quieres vivirlo con la dinámica del tuyo, te perderás muchas cosas y en lugar de disfrutar, vas a pasarla mal. Desde que empecé a viajar siento que he mejorado muchísimo, como persona y como viajero. Se ha fortalecido mi tolerancia y he descubierto que muchas veces los lugares no son como los dibujan los medios de comunicación y los gobiernos.
–¿Cuál será tu siguiente destino?
–Tengo pensado ir por los países de Europa del Este y también a París. Más adelante quiero ir a Vietnam y a Irán, y a muchísimos sitios más que ya irán leyendo en el blog (risas).
–Finalmente, ¿algún mensaje para tus seguidores y seguidoras?
–A todos ellos les digo gracias. Si no fuera por ellas y por ellos, ni ‘A Salto de Mata’ ni yo estaríamos aquí, y no podría hacer llegar este mensaje de positivismo y de ganas, ni este nuevo concepto y esta nueva óptica de poder viajar. Ellos son el corazón de este proyecto. Ellos se merecen todo mi agradecimiento y mi afecto.
Las sorpresas de un periodista viajero en un pueblo diferente
¡Trujillo es lindo!, ¿di?
TRUJILLO, ESPAÑA. Seis meses después de haber estudiado en el extranjero he vuelto a Trujillo y me he llevado más de una sorpresa. Conduje 350 kilómetros con mi novia de copiloto por una autopista tan moderna que me dejó perplejo. Era como las de las películas. ¿Tanto ha cambiado la Panamericana? Sí, seguro es la Autopista del Sol que prometió construir el Gobierno Peruano hace ya un año, me preguntaba y me respondía a la vez.
Iba conduciendo y los demás choferes eran muy educados, exceptuando algún motociclista endemoniado que me sobrepasaba a 150 ó 160 kilómetros por hora. ¿Qué raro? ¿Los conductores peruanos ahora respetan las reglas de tránsito? ¡Qué alegría sentí al regresar a mi tierra y encontrar tantos cambios positivos! Pero mi sorpresa recién empezaba, pues fue al ingresar a Trujillo cuando descubrí que todo había mejorado. Calles silenciosas y limpias, casonas totalmente restauradas y ni un solo taxista tocando el claxon como loco. ¡¿Dónde están las combis y los micros destartalados?! ¡Qué orden! ¿Qué pasó con el caos que siempre ha caracterizado a mi ciudad? ¿Acaso el ‘gran cambio’ ya es una realidad? ¡Increíble!, pensaba.
Estacionamos el automóvil frente del hotel. La temperatura llegaba a 35 grados centígrados, pero por suerte soplaba un viento fresco y revitalizante. Hasta el clima había cambiado. Ya lo advertía el travieso ‘currillo’ Luis Cabrera Vigo hace algunos años en sus clásicas notas premonitorias de La Industria: ‘Trujillo se tropicalizará por el efecto de las irrigaciones artificiales’. Emprendimos la caminata. Más callejuelas ordenadas y casas milenarias con ventanales de fierro forjado en perfecto estado. La cosa se iba poniendo sospechosa. ‘Hacia la Plaza Mayor’, advertía un cartel que seguimos, y precisamente cuando llegamos a la glorieta principal de la ciudad y no encontramos una manifestación del Sutep (con quema de llantas incluida), una jauría de Ticos enfurecidos, lustrabotas y vendedores ambulantes dije: Ah, no, nos hemos equivocado de pueblo.
Yo no creo en el desdoblamiento astral ni en que el hombre sólo utiliza el 10% de sus capacidades cerebrales. Aclaro esto porque hace algunos días César Clavijo Arraiza, jefe de Informaciones del diario La Industria y amigo mío, me escribió un correo electrónico donde me decía: “Me han dicho que te han visto caminando por Trujillo, ¿has vuelto al Perú?”. Yo le respondí con sorna que la única opción para que ello fuera cierto tendría que haber sido algún tipo de partición corporal o espiritual, ya que estoy viviendo en España desde hace medio año y tengo planes de quedarme algunos meses más. Sin embargo, lo que sí me sorprendió fue que yo precisamente había estado en Trujillo, pero en Trujillo de Extremadura, España.
Enclavada en la Comunidad Autonómica de Extremadura y en la Provincia de Cáceres, Trujillo, la tierra natal de Francisco Pizarro, es un pueblo español completamente distinto a nuestra caótica ciudad peruana. Allí sólo viven poco más de 9 mil 500 personas y prácticamente todo es peatonal y gira en torno de su espléndida Plaza Mayor.
Cuando llegamos eran poco más de la 1 de la tarde y el calor era tan potente que las casas y las calles ondulaban atrapadas en un vaho amodorrante. Dejamos el automóvil, alquilamos la habitación de un hotel tan confortable como caro, nos pegamos un baño de ésos que te hacen cantar bajo el agua helada y emprendimos la caminata para desentrañar los misterios de la tierra de Pizarro: el Trujillo de España, un pueblo que en Europa casi nadie conoce (es tan desconocido como el Trujillo de Perú) pero que esconde una belleza muy particular.
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Callejuelas con adoquines y casonas con ventanas de hierro forjado bastante similares a las de nuestro Trujillo peruano. Un arco de piedra y un par de cigüeñas volando fueron algunas de las imágenes que se cruzaron ante nuestra vista cuando caminábamos hacia la Plaza Mayor. Era sábado pero aun así casi nadie caminaba por las calles. Seguramente por el calor extremo. El ambiente era apacible y silencioso. Yo vestía una camiseta ploma que lleva la inscripción ‘Huanchaco-Trujillo-Perú’, acompañada de una fotografía de los caballitos de totora. Estaba feliz.
Por fin entramos en la plaza y lo más llamativo fue la iglesia principal, dedicada a San Martín, y la estatua de Pizarro. Muchos turistas almorzaban en las terrazas situadas en el perímetro y nosotros los imitamos. Pan, vino, tallarines y postre. Suficiente. Caminamos, vimos, sentimos y de pronto dijimos: ¿y ahora, qué? En un primer momento tuvimos la impresión de que el pueblo era la plaza, pero por suerte estábamos equivocados. No muy lejos de allí, subiendo hacia un castillo medieval, llegamos a la casa paterna de Pizarro, totalmente restaurada, donde se luce utensilios de época y muebles añejos, y se presenta una exposición sobre la conquista del Perú. ‘Mira, este panel está dedicado a Trujillo del Perú’, me dice Alba, y yo sonrío. Me gustó verlo. Aunque en uno de los carteles habían confundido a Manco Cápac con Manco Inca (error que le advertimos a la jefa del museo al salir), la muestra estuvo bastante bien. Sin embargo, para ser francos, la imagen que se muestra de Pizarro es más la de un valiente militar que alcanzó la nobleza tras la conquista de los Incas, que la de un pueblerino empobrecido e iletrado que tuvo que dedicarse a la crianza de cerdos. Detalles.
Desde el Castillo del Califato (el antiguo alcázar árabe donde ahora se venera a la Virgen María) la imagen panorámica nos mostró a un Trujillo de casas de piedra y techos de teja enclavado en un paraje semiárido y amarillento. Muchas cigüeñas tenían sus nidos en los techos de las iglesias y de los palacios, incluyendo el que construyó la familia de Francisco Pizarro en la plaza del pueblo después de que éste consiguiera el título de marqués, tras la conquista del Perú. El impresionante escudo de armas de la familia se puede ver en la fachada, grabado en la piedra, así como imágenes de Francisco Pizarro, de su esposa (la princesa inca Inés Huaylas, hija de Huayna Cápac), de su hija Francisca Pizarro Yupanqui y de su esposo Hernando Pizarro, entre otras efigies.
El calor seguía ardiendo, pero dentro de la iglesia, a la cual accedimos luego de pagar una ‘contribución’, el ambiente estaba algo más fresco. Subimos al coro y al mismo campanario y nuevamente Trujillo se abrió ante nuestra vista. Al salir del templo, el cuerpo nos empezó a picar y descubrimos unos bichos caminando por nuestros brazos y cuello. ¡¿Que es esto?! ‘Son los piojillos de las cigüeñas’, nos dijo una lugareña que nos vio limpiándonos con cierta desesperación. ‘Se pegan en la ropa y en el cuerpo, pero no hacen nada’, añadió y luego se rió de nosotros y siguió caminando. Y claro, tuvimos que reírnos con ella, pero de nosotros mismos.
Nos acercamos a la pileta ubicada a un costado de la plaza y nos colamos entre un grupo de turistas españoles que escuchaba la explicación de la guía. “La estatua que veis, en la que podéis leer ‘Francisco Pizarro, conquistador del Perú’, es en realidad la de Hernán Cortés”, alcanzamos a escuchar. ¿Qué cosa? No lo podía creer. Pero en efecto, según iba explicando la guía, íbamos viendo que el jinete de la estatua no se parecía en nada al Pizarro que todos conocemos por los libros del colegio. “El casco que lleva tiene unas plumas en la parte delantera que los soldados españoles nunca utilizaron, además el caballo es mucho más grande que los que se montaron en la conquista y la espada que empuña es más grande de las que se emplearon en aquella época”, agregó.
Vaya, vaya, Hernán Cortés estaría feliz de saberlo. En realidad hay tres estatuas de bronce iguales a ésta en el mundo. Una se encuentra en Buffalo, Estados Unidos (ciudad donde nació el escultor de las tres: Charles Cary Rumsey) y la otra réplica se encuentra en Lima (Perú), ciudad que durante muchas décadas la vio en el centro y luego en uno de los costados de su Plaza Mayor y que recién en el 2003, por mandato del alcalde Luis Castañeda Lossio y por presión de la gente, se retiró y se colocó en el Parque de la Muralla. Era obvio, pues tener en la plaza al conquistador español que cometió tantos abusos contra los Incas, no era grato para nadie sensato en el Perú (por desgracia todavía quedan muchos insensatos).
Mientras que yo apuntaba algunas ideas en la servilleta de un restaurante de la plaza, tomando con Alba una bebida de naranja y comiendo piel seca de cerdo (como los chicharrones Chipi), muchos niños correteaban y gritaban. Sus figuras se escondían entre la luz amarilla de las farolas (idénticas a las de nuestra ciudad) y una estrella solitaria brillaba en el firmamento. Las cigüeñas dormían en la iglesia y una pareja de recién casados se fotografiaba y se besaba con ternura. El viento movía las hojas de las tres palmeras enanas que hay en la plaza y yo de pronto pensé en nuestro Trujillo peruano, que sólo por citarlo está hermanado con este pueblo español, y soñaba con que algún día el orden y la limpieza ya no fueran sólo fruto de nuestra imaginación. Ojalá que ese día no sea lejano.
¡Trujillo es lindo!, ¿di?
TRUJILLO, ESPAÑA. Seis meses después de haber estudiado en el extranjero he vuelto a Trujillo y me he llevado más de una sorpresa. Conduje 350 kilómetros con mi novia de copiloto por una autopista tan moderna que me dejó perplejo. Era como las de las películas. ¿Tanto ha cambiado la Panamericana? Sí, seguro es la Autopista del Sol que prometió construir el Gobierno Peruano hace ya un año, me preguntaba y me respondía a la vez.
Iba conduciendo y los demás choferes eran muy educados, exceptuando algún motociclista endemoniado que me sobrepasaba a 150 ó 160 kilómetros por hora. ¿Qué raro? ¿Los conductores peruanos ahora respetan las reglas de tránsito? ¡Qué alegría sentí al regresar a mi tierra y encontrar tantos cambios positivos! Pero mi sorpresa recién empezaba, pues fue al ingresar a Trujillo cuando descubrí que todo había mejorado. Calles silenciosas y limpias, casonas totalmente restauradas y ni un solo taxista tocando el claxon como loco. ¡¿Dónde están las combis y los micros destartalados?! ¡Qué orden! ¿Qué pasó con el caos que siempre ha caracterizado a mi ciudad? ¿Acaso el ‘gran cambio’ ya es una realidad? ¡Increíble!, pensaba.
Estacionamos el automóvil frente del hotel. La temperatura llegaba a 35 grados centígrados, pero por suerte soplaba un viento fresco y revitalizante. Hasta el clima había cambiado. Ya lo advertía el travieso ‘currillo’ Luis Cabrera Vigo hace algunos años en sus clásicas notas premonitorias de La Industria: ‘Trujillo se tropicalizará por el efecto de las irrigaciones artificiales’. Emprendimos la caminata. Más callejuelas ordenadas y casas milenarias con ventanales de fierro forjado en perfecto estado. La cosa se iba poniendo sospechosa. ‘Hacia la Plaza Mayor’, advertía un cartel que seguimos, y precisamente cuando llegamos a la glorieta principal de la ciudad y no encontramos una manifestación del Sutep (con quema de llantas incluida), una jauría de Ticos enfurecidos, lustrabotas y vendedores ambulantes dije: Ah, no, nos hemos equivocado de pueblo.
Yo no creo en el desdoblamiento astral ni en que el hombre sólo utiliza el 10% de sus capacidades cerebrales. Aclaro esto porque hace algunos días César Clavijo Arraiza, jefe de Informaciones del diario La Industria y amigo mío, me escribió un correo electrónico donde me decía: “Me han dicho que te han visto caminando por Trujillo, ¿has vuelto al Perú?”. Yo le respondí con sorna que la única opción para que ello fuera cierto tendría que haber sido algún tipo de partición corporal o espiritual, ya que estoy viviendo en España desde hace medio año y tengo planes de quedarme algunos meses más. Sin embargo, lo que sí me sorprendió fue que yo precisamente había estado en Trujillo, pero en Trujillo de Extremadura, España.
Enclavada en la Comunidad Autonómica de Extremadura y en la Provincia de Cáceres, Trujillo, la tierra natal de Francisco Pizarro, es un pueblo español completamente distinto a nuestra caótica ciudad peruana. Allí sólo viven poco más de 9 mil 500 personas y prácticamente todo es peatonal y gira en torno de su espléndida Plaza Mayor.
Cuando llegamos eran poco más de la 1 de la tarde y el calor era tan potente que las casas y las calles ondulaban atrapadas en un vaho amodorrante. Dejamos el automóvil, alquilamos la habitación de un hotel tan confortable como caro, nos pegamos un baño de ésos que te hacen cantar bajo el agua helada y emprendimos la caminata para desentrañar los misterios de la tierra de Pizarro: el Trujillo de España, un pueblo que en Europa casi nadie conoce (es tan desconocido como el Trujillo de Perú) pero que esconde una belleza muy particular.
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Callejuelas con adoquines y casonas con ventanas de hierro forjado bastante similares a las de nuestro Trujillo peruano. Un arco de piedra y un par de cigüeñas volando fueron algunas de las imágenes que se cruzaron ante nuestra vista cuando caminábamos hacia la Plaza Mayor. Era sábado pero aun así casi nadie caminaba por las calles. Seguramente por el calor extremo. El ambiente era apacible y silencioso. Yo vestía una camiseta ploma que lleva la inscripción ‘Huanchaco-Trujillo-Perú’, acompañada de una fotografía de los caballitos de totora. Estaba feliz.
Por fin entramos en la plaza y lo más llamativo fue la iglesia principal, dedicada a San Martín, y la estatua de Pizarro. Muchos turistas almorzaban en las terrazas situadas en el perímetro y nosotros los imitamos. Pan, vino, tallarines y postre. Suficiente. Caminamos, vimos, sentimos y de pronto dijimos: ¿y ahora, qué? En un primer momento tuvimos la impresión de que el pueblo era la plaza, pero por suerte estábamos equivocados. No muy lejos de allí, subiendo hacia un castillo medieval, llegamos a la casa paterna de Pizarro, totalmente restaurada, donde se luce utensilios de época y muebles añejos, y se presenta una exposición sobre la conquista del Perú. ‘Mira, este panel está dedicado a Trujillo del Perú’, me dice Alba, y yo sonrío. Me gustó verlo. Aunque en uno de los carteles habían confundido a Manco Cápac con Manco Inca (error que le advertimos a la jefa del museo al salir), la muestra estuvo bastante bien. Sin embargo, para ser francos, la imagen que se muestra de Pizarro es más la de un valiente militar que alcanzó la nobleza tras la conquista de los Incas, que la de un pueblerino empobrecido e iletrado que tuvo que dedicarse a la crianza de cerdos. Detalles.
Desde el Castillo del Califato (el antiguo alcázar árabe donde ahora se venera a la Virgen María) la imagen panorámica nos mostró a un Trujillo de casas de piedra y techos de teja enclavado en un paraje semiárido y amarillento. Muchas cigüeñas tenían sus nidos en los techos de las iglesias y de los palacios, incluyendo el que construyó la familia de Francisco Pizarro en la plaza del pueblo después de que éste consiguiera el título de marqués, tras la conquista del Perú. El impresionante escudo de armas de la familia se puede ver en la fachada, grabado en la piedra, así como imágenes de Francisco Pizarro, de su esposa (la princesa inca Inés Huaylas, hija de Huayna Cápac), de su hija Francisca Pizarro Yupanqui y de su esposo Hernando Pizarro, entre otras efigies.
El calor seguía ardiendo, pero dentro de la iglesia, a la cual accedimos luego de pagar una ‘contribución’, el ambiente estaba algo más fresco. Subimos al coro y al mismo campanario y nuevamente Trujillo se abrió ante nuestra vista. Al salir del templo, el cuerpo nos empezó a picar y descubrimos unos bichos caminando por nuestros brazos y cuello. ¡¿Que es esto?! ‘Son los piojillos de las cigüeñas’, nos dijo una lugareña que nos vio limpiándonos con cierta desesperación. ‘Se pegan en la ropa y en el cuerpo, pero no hacen nada’, añadió y luego se rió de nosotros y siguió caminando. Y claro, tuvimos que reírnos con ella, pero de nosotros mismos.
Nos acercamos a la pileta ubicada a un costado de la plaza y nos colamos entre un grupo de turistas españoles que escuchaba la explicación de la guía. “La estatua que veis, en la que podéis leer ‘Francisco Pizarro, conquistador del Perú’, es en realidad la de Hernán Cortés”, alcanzamos a escuchar. ¿Qué cosa? No lo podía creer. Pero en efecto, según iba explicando la guía, íbamos viendo que el jinete de la estatua no se parecía en nada al Pizarro que todos conocemos por los libros del colegio. “El casco que lleva tiene unas plumas en la parte delantera que los soldados españoles nunca utilizaron, además el caballo es mucho más grande que los que se montaron en la conquista y la espada que empuña es más grande de las que se emplearon en aquella época”, agregó.
Vaya, vaya, Hernán Cortés estaría feliz de saberlo. En realidad hay tres estatuas de bronce iguales a ésta en el mundo. Una se encuentra en Buffalo, Estados Unidos (ciudad donde nació el escultor de las tres: Charles Cary Rumsey) y la otra réplica se encuentra en Lima (Perú), ciudad que durante muchas décadas la vio en el centro y luego en uno de los costados de su Plaza Mayor y que recién en el 2003, por mandato del alcalde Luis Castañeda Lossio y por presión de la gente, se retiró y se colocó en el Parque de la Muralla. Era obvio, pues tener en la plaza al conquistador español que cometió tantos abusos contra los Incas, no era grato para nadie sensato en el Perú (por desgracia todavía quedan muchos insensatos).
Mientras que yo apuntaba algunas ideas en la servilleta de un restaurante de la plaza, tomando con Alba una bebida de naranja y comiendo piel seca de cerdo (como los chicharrones Chipi), muchos niños correteaban y gritaban. Sus figuras se escondían entre la luz amarilla de las farolas (idénticas a las de nuestra ciudad) y una estrella solitaria brillaba en el firmamento. Las cigüeñas dormían en la iglesia y una pareja de recién casados se fotografiaba y se besaba con ternura. El viento movía las hojas de las tres palmeras enanas que hay en la plaza y yo de pronto pensé en nuestro Trujillo peruano, que sólo por citarlo está hermanado con este pueblo español, y soñaba con que algún día el orden y la limpieza ya no fueran sólo fruto de nuestra imaginación. Ojalá que ese día no sea lejano.
martes, junio 15, 2010
Pelícanos, atún rojo y mamíferos mueren por el derrame de petróleo
Hace más de 50 días, exactamente el 20 de abril, una plataforma de petróleo se hundió en el Golfo de México (Estados Unidos). Desde entonces, el mundo entero ha expresado su indignación contra la empresa British Petroleum (BP), la cual ya ha invertido más de 1.500 millones de dólares en intentar –sin resultados definitivos– frenar el escape de crudo al mar.
El mundo está indignado, BP se ha derrumbado en el mercado bursátil y el coste político para la gestión de Barack Obama lo ha convertido en blanco de duras críticas. Sin embargo, un tema que los medios informativos no están tocando con la misma frecuencia es el que guarda relación con el desastre ecológico en la zona.
Los especialistas en el medio ambiente estiman que son miles los pelícanos muertos, afectados o vulnerables a sufrir la contaminación de la marea negra. Las imágenes de estas aves cubiertas totalmente de crudo son dramáticas. Otros animales en peligro son los delfines, los manatíes, diversos mamíferos marinos y hasta tortugas.
Entre los miles de millones de peces que aparecen muertos en las orillas de Louisiana, Mississippi, Alabama y hasta Florida (zonas pesqueras claramente afectadas por la tragedia), existe una particular preocupación con respecto al atún rojo, un pez que llega en esta época a desovar en el Golfo de México.
Este animal, que puede ser tan grande y rápido como un coche de carrera, desova una vez al año en lugares específicos. Las hembras sueltan los huevos cada ocho o diez años, y en ese tiempo los ejemplares pueden llegar a pesar más de 200 kilogramos . No obstante, la población del atún rojo ha disminuido 20% en los últimos 40 años en el oeste del Océano Atlántico.
Mientras que BP sigue intentando acabar por completo con la fuga de petróleo, utilizando desde brazos robóticos hasta perforando un nuevo pozo adjunto, numerosas Organizaciones No Gubernamentales (ONG) rescatan a los pelícanos contaminados de las orillas y los intentan salvar en sus albergues. Sin embargo, la mayoría muere.
Las acciones son múltiples. Un periodista de Associated Press (AP) se colocó un traje de buzo y descendió en el Atlántico, justo debajo de una mancha de petróleo. “Sólo veo petróleo, más petróleo y peces muertos”, dijo.
Mientras tanto, National Geographic (Nat Geo) estrenó el 10 de junio último un especial llamado ‘El golfo en llamas’, donde se muestran las primeras 36 horas de la explosión de la plataforma petrolífera Deepwater Horizon, a 80 kilómetros de la costa de Louisiana.
El investigador de la universidad de Purdue Steve Wereley, a quien el gobierno de Estados Unidos le encargó el estudio de la marea negra, declaró días atrás que BP está mintiendo sobre la cantidad real de petróleo que sale cada día al mar. Al respecto, el buscador más grande del mundo, Google, ha colocado un contador en tiempo real para conocer cuánto petróleo está saliendo al Atlántico. Asimismo, en la misma página, se puede ver imágenes satelitales de la gran mancha de petróleo sobre el mar.
Se estima que recién en agosto o septiembre de 2010 se podrá controlar por completo la salida de crudo al mar, aunque –en función de desgracias pasadas– el daño no se reparará sino en muchas décadas. Para entonces, es muy probable que numerosos manglares, costas y reservas ‘protegidas’ de Estados Unidos se vean cubiertas por el manto oscuro de la muerte. En última línea, la indemnización a los afectados nunca será suficiente.
*********MÁS DATOS*************
En los siguientes enlaces hay dos notas relacionadas con este tema.
http://www.blogdemedioambiente.com/naturaleza/derrame-de-petroleo-en-estados-unidos-%C2%A1contaminacion-al-maximo/
http://www.blogdemedioambiente.com/biodiversidad-ecosistemas/los-derrames-de-petroleo-mas-catastroficos-de-la-historia/
lunes, junio 07, 2010
Europa y Latinoamérica socios comerciales: ¿Todos ganan?
La VI Cumbre de América Latina, el Caribe y la Unión Europea (VI ALC-UE), que se desarrolló en Madrid los días 17 y 18 de mayo último, fue el escenario de un claro acercamiento comercial entre Europa y América Latina. Durante esa reunión, en la que participaron líderes de 60 países de ambos continentes, la Unión Europea firmó un acuerdo de asociación con Centroamérica, además de dos Tratados de Libre Comercio (TLC) con Perú y Colombia, y reabrió las negociaciones para suscribir un acuerdo similar con el Mercosur.
De esta forma, Europa consolidó la creación de un mercado bicontinental que ahora mismo sólo carece de nexos –por obvias razones políticas– en Venezuela, Ecuador y Bolivia (considerando antiguos tratados ya suscritos con México y Chile).
El líder del Ejecutivo español, José Luis Rodríguez Zapatero, quien de forma coyuntural también lidera la Presidencia de la Unión Europea, manifestó en esta cumbre que “nos sentimos comprometidos en este proyecto de unión de dos grandes continentes”. Mientras que el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durão Barroso, expresó que “el acuerdo de asociación es un juego en el que todos ganan”.
En países como Costa Rica, Perú y Colombia, la firma de los acuerdos motivó la celebración de los gobernantes y de las clases económicas que miran hacia la derecha. Sin embargo, en países europeos como España las críticas de algunos sectores económicos (sobre todo los relacionados con la agricultura), así como de organismos que dicen defender la igualdad y los derechos humanos, no se hicieron esperar.
La pregunta que quedó suelta después de la cumbre fue: ¿quién gana con este acercamiento entre Europa y América Latina? El doctor en ciencias económicas español Francisco Cabrillo Rodríguez lo tiene muy claro: “La idea es que todos se vean beneficiados”.
El especialista y catedrático de Economía Aplicada de la Universidad Complutense, en entrevista exclusiva, explicó que en la mayoría de casos la apertura comercial “beneficia un poco más al país pequeño que al grande”. Sin embargo, agregó que “no hay que olvidar que Europa es un mercado para América, pero también América es un mercado para Europa”.
Pero veamos más. El acuerdo más importante firmado en Madrid es el que involucra a Centroamérica, ya que es la primera vez que Europa (un mercado de 490 millones de habitantes con los niveles de ingreso más altos del mundo) suscribe un contrato de este tipo de bloque a bloque y no con algún país en particular.
América Central inició las negociaciones con la UE en octubre de 2007, en San José (Costa Rica), y luego de un complejo proceso de consensos y diferencias, se llegó a un acuerdo final que –en resumen– le da la posibilidad a Centroamérica de vender carne, arroz y otros productos agrícolas a la UE, mientras que al Viejo Continente le permitirá exportar coches y otros vehículos motorizados, sin traba arancelaria alguna.
Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua, con sus 40 millones de habitantes, son los países a los cuales se les ha abierto las puertas de los 27 países que integran la UE. Entre algunos puntos, el acuerdo establece una reducción muy considerable al arancel para el banano en los próximos diez años. Entonces, de los 176 euros por tonelada actuales, que debe pagar un país exportador de banano, Centroamérica sólo deberá cancelar 75 euros por tonelada en el 2020. Esto suma un ahorro para los centroamericanos de unos 50 millones de euros.
Precisamente, este tema no fue bien recibido por los productores de banano de las islas Canarias (España), quienes durante los días de la cumbre protestaron en Madrid por darle facilidades a países extracomunitarios, hecho que, según dijeron, está acabando con la producción bananera española. Durante su reclamo, realizado en la Puerta del Sol, llegaron a regalar hasta 20.000 kilos de plátanos.
Los 200 agricultores canarios que se manifestaron, integrantes de la Asociación de Productores de Plátano Canario (Asprocan), aseguraron que más de 65.000 familias del archipiélago español se dedican a la siembra del banano. Cabe precisar que en diciembre de 2009 se redujo de 176 a 114 euros el precio por tonelada de los bananos procedentes de Iberoamérica, África, el Caribe y el Pacífico. Según los canarios, por esta medida, desde principios de año ya han perdido 38 millones de euros.
Sobre este punto, Cabrillo Rodríguez reconoció que la firma de estos acuerdos comerciales perjudicará a determinados productores españoles, pero agregó que la gran mayoría de españoles, que son los consumidores, sí se beneficiará porque los precios disminuirán en los mercados.
“El libre comercio puede perjudicar a determinados productores en España, pero definitivamente beneficiará a la mayor parte de los habitantes. La aportación de la agricultura al PIB de España es muy pequeña, es menor aún que lo que representan las estadísticas por el tema de las subvenciones. Si el banano centroamericano llega, puede perjudicar al productor español de plátano, pero beneficiará a los consumidores españoles de plátano. Entonces, cuando se preguntan: ¿se beneficiará España?, yo diría que la gran mayoría de españoles se beneficiará, mientras que los españoles que producen plátanos, no”.
América Central también podrá por primera vez exportar a la UE hasta 10.000 toneladas de carne, valoradas en 42.000.000 de euros, y 20.000 toneladas de arroz, valorizadas en 8.000.000 de euros, una cuota que además podrá aumentar anualmente en 5%. El café, producto estrella de Centroamérica, tendrá arancel cero, mientras que la cuota de exportación para el azúcar fue fijada en 150.000 toneladas para Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua y en 12.000 toneladas para Panamá (país sujeto a acuerdos anteriores).
A cambio de esto, la UE podrá exportar libremente sus coches a Centroamérica y tendrá un mejor acceso para sus empresas de servicios, así como facilidades para invertir en sectores clave de la economía. En cuanto a los lácteos, la presión costarricense (principal productor y exportador lechero de Centroamérica) fue férrea y Europa redujo su cuota anual de exportación a 1.900 toneladas para la leche en polvo y de 3.000 toneladas para los quesos (2.000 toneladas menos de lo que quería).
Con respecto al cierre de negociaciones de los tratados con Perú y Colombia, los cuales ahora se encuentran en una etapa de revisión legal y de traducción a los 23 idiomas oficiales europeos, ambos países sudamericanos se convertirán en receptores de ingentes inversiones europeas en rubros como las finanzas, las telecomunicaciones, la energía y la minería. A cambio, Perú podrá vender libremente en Europa sus principales productos agroindustriales, como son los espárragos, la páprika y las paltas (aguacates).
Sendos acuerdos con los dos países andinos, muy criticados por el presidente boliviano, Evo Morales, quien aseguró que “Europa está desestabilizando a la Comunidad Andina de Naciones” (CAN), también prevé la liberalización de los intercambios de productos industriales y de pesca.
“Esto abrirá nuevas perspectivas de acceso a los mercados para los exportadores de todas las partes signatarias en frutos y hortalizas, pesca, automotor, electrónica y maquinaria, los vinos y bebidas espirituosas, sin hablar de servicios, por ejemplo telecomunicaciones, servicios bancarios, etcétera...”, estimó Bruselas en un comunicado posterior a la firma de los acuerdos.
Perú y Colombia, países con 30.000.000 y 45.000.000 de pobladores, respectivamente, negociaron conjuntamente desde julio de 2009 un acuerdo comercial con la UE luego de que Ecuador se retirara al asegurar que la UE no estaba respetando los fallos de la Organización Mundial de Comercio (OMC) con respecto a la exportación de bananos (sin embargo, Ecuador actualmente ha mostrado un interés de acercamiento con la UE). Bolivia, por su parte, mucho antes, en noviembre de 2008, ya se había retirado de las negociaciones por discrepancias ideológicas.
“América Latina y Europa están construyendo de manera acumulativa y paciente los cimientos de un mundo distinto y mejor. Y en esta hora en la que la crisis sacude al mundo y sacude a Europa –que parecía inconmovible en su fortaleza– reivindicamos junto a la democracia e integración, el mensaje de la cooperación”, declaró el presidente peruano, Alan García Pérez, tras la firma del tratado con su país.
Rodríguez Zapatero, por su parte, dijo que “vamos a poner en marcha una fundación, una facilidad financiera, y después de meses de trabajo tenemos resultados positivos para abrir nuestras relaciones comerciales y ensanchar las posibilidades de crecimiento económico con Centroamérica, Perú y Colombia”.
Por otro lado, durante la cumbre madrileña se anunció la reanudación de las negociaciones entre la UE y el Mercado Común del Sur (Mercosur), unión aduanera imperfecta integrada por Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay, y que cuenta con unos 380.000.000 de habitantes. Las negaciones se estancaron en el 2004.
En relación con todo esto, la organización no gubernamental (ONG) Intermón Oxfam se mostró en desacuerdo con la firma de tratados comerciales entre Europa y América Latina, pues considera que son acercamientos que se convertirán en un obstáculo para erradicar la pobreza, las desigualdades y las violaciones a los Derechos Humanos. La preocupación de la ONG se sustenta en que la libre presencia de Europa en los países latinoamericanos podría matar las industrias locales.
En su contra, existe un consenso entre los economistas: el comercio trasatlántico es fundamental. Y Cabrillo Rodríguez lo reafirma: “La experiencia que tenemos es que en aquellos países que se han abierto al comercio, el nivel de vida ha aumentado, mientras que los países cerrados tienen un nivel de vida más bajo. En estos momentos, a principios del siglo XXI, pretender un desarrollo económico sin apertura internacional, me parece un disparate”.
La VI Cumbre de América Latina, el Caribe y la Unión Europea (VI ALC-UE), que se desarrolló en Madrid los días 17 y 18 de mayo último, fue el escenario de un claro acercamiento comercial entre Europa y América Latina. Durante esa reunión, en la que participaron líderes de 60 países de ambos continentes, la Unión Europea firmó un acuerdo de asociación con Centroamérica, además de dos Tratados de Libre Comercio (TLC) con Perú y Colombia, y reabrió las negociaciones para suscribir un acuerdo similar con el Mercosur.
De esta forma, Europa consolidó la creación de un mercado bicontinental que ahora mismo sólo carece de nexos –por obvias razones políticas– en Venezuela, Ecuador y Bolivia (considerando antiguos tratados ya suscritos con México y Chile).
El líder del Ejecutivo español, José Luis Rodríguez Zapatero, quien de forma coyuntural también lidera la Presidencia de la Unión Europea, manifestó en esta cumbre que “nos sentimos comprometidos en este proyecto de unión de dos grandes continentes”. Mientras que el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durão Barroso, expresó que “el acuerdo de asociación es un juego en el que todos ganan”.
En países como Costa Rica, Perú y Colombia, la firma de los acuerdos motivó la celebración de los gobernantes y de las clases económicas que miran hacia la derecha. Sin embargo, en países europeos como España las críticas de algunos sectores económicos (sobre todo los relacionados con la agricultura), así como de organismos que dicen defender la igualdad y los derechos humanos, no se hicieron esperar.
La pregunta que quedó suelta después de la cumbre fue: ¿quién gana con este acercamiento entre Europa y América Latina? El doctor en ciencias económicas español Francisco Cabrillo Rodríguez lo tiene muy claro: “La idea es que todos se vean beneficiados”.
El especialista y catedrático de Economía Aplicada de la Universidad Complutense, en entrevista exclusiva, explicó que en la mayoría de casos la apertura comercial “beneficia un poco más al país pequeño que al grande”. Sin embargo, agregó que “no hay que olvidar que Europa es un mercado para América, pero también América es un mercado para Europa”.
Pero veamos más. El acuerdo más importante firmado en Madrid es el que involucra a Centroamérica, ya que es la primera vez que Europa (un mercado de 490 millones de habitantes con los niveles de ingreso más altos del mundo) suscribe un contrato de este tipo de bloque a bloque y no con algún país en particular.
América Central inició las negociaciones con la UE en octubre de 2007, en San José (Costa Rica), y luego de un complejo proceso de consensos y diferencias, se llegó a un acuerdo final que –en resumen– le da la posibilidad a Centroamérica de vender carne, arroz y otros productos agrícolas a la UE, mientras que al Viejo Continente le permitirá exportar coches y otros vehículos motorizados, sin traba arancelaria alguna.
Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua, con sus 40 millones de habitantes, son los países a los cuales se les ha abierto las puertas de los 27 países que integran la UE. Entre algunos puntos, el acuerdo establece una reducción muy considerable al arancel para el banano en los próximos diez años. Entonces, de los 176 euros por tonelada actuales, que debe pagar un país exportador de banano, Centroamérica sólo deberá cancelar 75 euros por tonelada en el 2020. Esto suma un ahorro para los centroamericanos de unos 50 millones de euros.
Precisamente, este tema no fue bien recibido por los productores de banano de las islas Canarias (España), quienes durante los días de la cumbre protestaron en Madrid por darle facilidades a países extracomunitarios, hecho que, según dijeron, está acabando con la producción bananera española. Durante su reclamo, realizado en la Puerta del Sol, llegaron a regalar hasta 20.000 kilos de plátanos.
Los 200 agricultores canarios que se manifestaron, integrantes de la Asociación de Productores de Plátano Canario (Asprocan), aseguraron que más de 65.000 familias del archipiélago español se dedican a la siembra del banano. Cabe precisar que en diciembre de 2009 se redujo de 176 a 114 euros el precio por tonelada de los bananos procedentes de Iberoamérica, África, el Caribe y el Pacífico. Según los canarios, por esta medida, desde principios de año ya han perdido 38 millones de euros.
Sobre este punto, Cabrillo Rodríguez reconoció que la firma de estos acuerdos comerciales perjudicará a determinados productores españoles, pero agregó que la gran mayoría de españoles, que son los consumidores, sí se beneficiará porque los precios disminuirán en los mercados.
“El libre comercio puede perjudicar a determinados productores en España, pero definitivamente beneficiará a la mayor parte de los habitantes. La aportación de la agricultura al PIB de España es muy pequeña, es menor aún que lo que representan las estadísticas por el tema de las subvenciones. Si el banano centroamericano llega, puede perjudicar al productor español de plátano, pero beneficiará a los consumidores españoles de plátano. Entonces, cuando se preguntan: ¿se beneficiará España?, yo diría que la gran mayoría de españoles se beneficiará, mientras que los españoles que producen plátanos, no”.
América Central también podrá por primera vez exportar a la UE hasta 10.000 toneladas de carne, valoradas en 42.000.000 de euros, y 20.000 toneladas de arroz, valorizadas en 8.000.000 de euros, una cuota que además podrá aumentar anualmente en 5%. El café, producto estrella de Centroamérica, tendrá arancel cero, mientras que la cuota de exportación para el azúcar fue fijada en 150.000 toneladas para Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua y en 12.000 toneladas para Panamá (país sujeto a acuerdos anteriores).
A cambio de esto, la UE podrá exportar libremente sus coches a Centroamérica y tendrá un mejor acceso para sus empresas de servicios, así como facilidades para invertir en sectores clave de la economía. En cuanto a los lácteos, la presión costarricense (principal productor y exportador lechero de Centroamérica) fue férrea y Europa redujo su cuota anual de exportación a 1.900 toneladas para la leche en polvo y de 3.000 toneladas para los quesos (2.000 toneladas menos de lo que quería).
Con respecto al cierre de negociaciones de los tratados con Perú y Colombia, los cuales ahora se encuentran en una etapa de revisión legal y de traducción a los 23 idiomas oficiales europeos, ambos países sudamericanos se convertirán en receptores de ingentes inversiones europeas en rubros como las finanzas, las telecomunicaciones, la energía y la minería. A cambio, Perú podrá vender libremente en Europa sus principales productos agroindustriales, como son los espárragos, la páprika y las paltas (aguacates).
Sendos acuerdos con los dos países andinos, muy criticados por el presidente boliviano, Evo Morales, quien aseguró que “Europa está desestabilizando a la Comunidad Andina de Naciones” (CAN), también prevé la liberalización de los intercambios de productos industriales y de pesca.
“Esto abrirá nuevas perspectivas de acceso a los mercados para los exportadores de todas las partes signatarias en frutos y hortalizas, pesca, automotor, electrónica y maquinaria, los vinos y bebidas espirituosas, sin hablar de servicios, por ejemplo telecomunicaciones, servicios bancarios, etcétera...”, estimó Bruselas en un comunicado posterior a la firma de los acuerdos.
Perú y Colombia, países con 30.000.000 y 45.000.000 de pobladores, respectivamente, negociaron conjuntamente desde julio de 2009 un acuerdo comercial con la UE luego de que Ecuador se retirara al asegurar que la UE no estaba respetando los fallos de la Organización Mundial de Comercio (OMC) con respecto a la exportación de bananos (sin embargo, Ecuador actualmente ha mostrado un interés de acercamiento con la UE). Bolivia, por su parte, mucho antes, en noviembre de 2008, ya se había retirado de las negociaciones por discrepancias ideológicas.
“América Latina y Europa están construyendo de manera acumulativa y paciente los cimientos de un mundo distinto y mejor. Y en esta hora en la que la crisis sacude al mundo y sacude a Europa –que parecía inconmovible en su fortaleza– reivindicamos junto a la democracia e integración, el mensaje de la cooperación”, declaró el presidente peruano, Alan García Pérez, tras la firma del tratado con su país.
Rodríguez Zapatero, por su parte, dijo que “vamos a poner en marcha una fundación, una facilidad financiera, y después de meses de trabajo tenemos resultados positivos para abrir nuestras relaciones comerciales y ensanchar las posibilidades de crecimiento económico con Centroamérica, Perú y Colombia”.
Por otro lado, durante la cumbre madrileña se anunció la reanudación de las negociaciones entre la UE y el Mercado Común del Sur (Mercosur), unión aduanera imperfecta integrada por Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay, y que cuenta con unos 380.000.000 de habitantes. Las negaciones se estancaron en el 2004.
En relación con todo esto, la organización no gubernamental (ONG) Intermón Oxfam se mostró en desacuerdo con la firma de tratados comerciales entre Europa y América Latina, pues considera que son acercamientos que se convertirán en un obstáculo para erradicar la pobreza, las desigualdades y las violaciones a los Derechos Humanos. La preocupación de la ONG se sustenta en que la libre presencia de Europa en los países latinoamericanos podría matar las industrias locales.
En su contra, existe un consenso entre los economistas: el comercio trasatlántico es fundamental. Y Cabrillo Rodríguez lo reafirma: “La experiencia que tenemos es que en aquellos países que se han abierto al comercio, el nivel de vida ha aumentado, mientras que los países cerrados tienen un nivel de vida más bajo. En estos momentos, a principios del siglo XXI, pretender un desarrollo económico sin apertura internacional, me parece un disparate”.
Chile aspira a la reconstrucción y a vencer la pobreza... ¿podrá?
MADRID: Los últimos 12 años no han sido alentadores para el desarrollo económico y social de Chile, y el presidente de ese país sudamericano, Sebastián Piñera, lo sabe muy bien. Durante un almuerzo de trabajo con empresarios, políticos y periodistas, realizado días atrás en el centenario hotel Ritz de Madrid (donde estuvimos) el mandatario reconoció:
Piñera, quien también estuvo presente en Madrid en la IV Cumbre de Europa, América Latina y el Caribe (UE-ALC 2010), junto con decenas de mandatarios de ambos continentes, aseguró:
“De los cinco terremotos más devastadores de la historia de la humanidad, dos han ocurrido en Chile. El más grande de todos sucedió en 1960 y golpeó a la ciudad de Valdivia, en mi país. Los otros tres ocurrieron en Sumatra, Alaska y Kamchatka (Rusia), y el quinto fue el del 27 de febrero, hecho que significó una nueva realidad que mi gobierno no podía ignorar”.
El terremoto hirió el corazón chileno. Se vieron afectadas seis regiones del país, donde vive el 75% de la población y se produce más del 80% del Producto Interior Bruto (PIB). El desastre liberó 800 veces más energía que el terremoto que asoló a Haití, por lo cual desvió el eje de la Tierra, acortó el día y aumentó la velocidad de rotación del planeta.
Además, una de cada 10 viviendas del país se vino abajo, así como 4.000 colegios y uno de cada tres hospitales. Las carreteras se destruyeron y los pueblos se vieron devastados. Más de 1.300.000 niños y niñas no pudieron ir a clases. En cifras, las pérdidas ascendieron a 30.000.000 de dólares, casi el 18% del PIB.
Ante esta realidad, Piñera, un hombre de padre asturiano y madre vasca nacido en 1949, doctorado en economía, docente y empresario de éxito, se ha planteado dos retos para cumplirlos durante sus cuatro años como presidente: reconstruir Chile y contribuir con un ambicioso proyecto: convertir a su país en la primera nación latinoamericana que venza a la pobreza e ingrese en las filas del desarrollo.
PROYECTO DE RECONSTRUCCIÓN
Piñera explicó en Madrid que el plan posterremoto incluye tres aspectos: atención de las emergencias, reconstruir el país y cumplir con su programa de gobierno.
La primera etapa de trabajo se centró en enfrentar la emergencia, lo cual –según el presidente– se consiguió el 31 de marzo al reponerse los servicios básicos y el orden público, y al atenderse a todos los heridos.
Otro punto importante se consiguió el 26 de abril, cuando los niños y jóvenes pudieron volver a sus clases, tras instalarse escuelas en módulos de madera o tiendas de campaña.
La vacunación contra la gripe AH1N1 y la hepatitis A, así como la implementación de los hospitales dañados, fue otro aspecto importante.
Por otro lado, Piñera informó que su país ya ha construido 50.000 viviendas de emergencia, destinadas a los damnificados.
“Implementamos el programa ‘Manos a la obra’, mediante el cual las más grandes cadenas de materiales de construcción del país entregaron a 25.000 familias todo lo necesario para reconstruir sus viviendas”, indicó.
Actualmente, se continúa con la reparación de las obras públicas. Puentes, carreteras, muelles de pesca artesanal e industrial, escuelas y hospitales poco a poco irán levantándose de entre los escombros, según prometió Piñera.
El presidente chileno propuso además un plan fiscal de 20.000.000 de dólares, durante cuatro años, que permitirá financiar la reconstrucción, pero también las mejoras en la educación y salud, la seguridad ciudadana, la creación de empleo, la descentralización del país y modernizar el Estado.
Para lograr esto, Piñera anunció en Madrid la creación de un fondo para la reconstrucción, así como la dotación de incentivos a las donaciones y mucha austeridad fiscal.
“Estamos planteando un aumento en los impuestos a las grandes empresas, a la minería, a los sectores de más altos ingresos y al tabaco”, dijo.
El fondo para la reconstrucción, que días atrás ya fue establecido, creó un sistema de incentivos a las donaciones de privados y particulares en caso de desgracia, con lo cual se espera recaudar 300.000.000 de dólares en dos años mediante aportes.
Además de esto, Piñera informó en Madrid que Chile contará con un mapa donde estarán especificadas las zonas más susceptibles de sufrir los embates de la naturaleza, como maremotos, terremotos o erupciones volcánicas.
Piñera hizo además un llamado a los empresarios españoles que quieran invertir en su país para contribuir con la reconstrucción.
“Tienen las puertas abiertas de Chile para invertir”, dijo.
CHILE: DESARROLLADO EN EL 2018
Piñera, desbordando ambición, planteó el reto de convertir a Chile en el primer país desarrollado de América Latina antes del 2018.
“La diferencia entre un proyecto y un sueño es la voluntad de llevarlo a cabo. Y también ponerle una fecha. Mientras que uno no le ponga fecha, el sueño seguirá siendo sueño. Cuando uno le pone fecha, el sueño se transforma en proyecto. Chile tiene un sueño que queremos transformarlo en proyecto, para lo cual nos hemos comprometido con la férrea voluntad y le hemos puesto una fecha. Queremos que nuestro país, antes que termine esta década, y lo hemos proyectado para el año 2018, sea el primer país de América Latina que logre derrotar el subdesarrollo y la pobreza, y logre crear una sociedad de oportunidades”, precisó.
Para lograr esto, el mandatario chileno valoró el concepto de libertad, como motor de desarrollo, inspiración, fuerza, creatividad y voluntad. Libertad, entendida como democracia.
“Yo sé que la democracia se parece mucho al matrimonio: tiene muchos problemas, pero no nadie ha inventado hasta ahora algo mejor. Y es la mejor manera de expresar la libertad en el plano político”, dijo.
En el aspecto económico, Piñera se orientó claramente a la economía de mercado.
“La mejor manera de expresar la libertad es la economía de mercado: libre, abierta, competitiva. El motor del desarrollo está en la iniciativa, en la creatividad, en el emprendimiento de hombres y mujeres libres. Y la mejor forma que hemos encontrado para tener libertad social es la igualdad. Y, naturalmente, a lo largo de la carrera, los que se esfuerzan más, los que se preparan más, van a poder llegar más lejos”, declaró.
El presidente expuso que en los últimos 24 años, Chile vivió dos períodos. De 1986 a 1997 se gozó de una etapa de “vacas gordas”, como él mismo la llamó.
“Durante esos 12 años, Chile creció a un ritmo de 8% al año y se ubicaba entre los cinco países de mayor crecimiento del mundo. Creaba empleo, se integró con el mundo, logró fortalecer su proceso de ahorro e inversión y además recuperamos la democracia. Chile crecía dos veces más rápido que el mundo y hacía noticia. Se habló durante ese tiempo del ‘milagro chileno’”, precisó.
Sin embargo, en 1998 la situación cambió bruscamente. Desde entonces, hasta el 2009, “llevamos 12 años de vacas flacas”, aseguró.
En ese tiempo, Chile redujo su tasa de crecimiento a menos de la mitad, la productividad fue cayendo y la creación de empleo se debilitó sustancialmente. Por lo tanto, Chile pasó de estar entre los cinco países de mayor crecimiento del mundo a estar en la medianía de la tabla.
“Estamos en una posición donde no se aspira a ser campeón, pero tampoco se corre el riesgo de descender. No es una posición apropiada para un país que aspira a derrotar al subdesarrollo y la pobreza”, señaló.
Para terminar con la época de ‘vacas flacas’ y recuperar el liderazgo, el dinamismo en el empleo y volver a hablar del ‘milagro chileno’, el gobierno de Piñera se ha propuesto lograr una tasa de crecimiento anual de 6%, además de aumentar al doble la capacidad de creación de empleo y empezar a ganarle la batalla a la delincuencia y al narcotráfico.
“También debemos mejorar nuestros sistemas de educación y salud. Haremos una reforma profunda, de forma tal de no sólo aumentar la cobertura, que en Chile es muy satisfactoria, sino mejorar la calidad, que en Chile es muy deficiente. Tenemos niveles de cobertura europeos, pero niveles de calidad africanos”, ejemplificó.
Muy optimista, Piñera aseguró que con mucho trabajo, su país logrará entrar en el desarrollo.
“Estoy convencido de que con democracia, economía de mercado abierta e igualdad de oportunidades, vamos a ganar la carrera hacia el desarrollo”, puntualizó Piñera, quien está orgulloso de ser el primer presidente de derechas elegido democráticamente en Chile desde 1958, y de haber puesto fin a 20 años de gobiernos de centroizquierda en su país.
MADRID: Los últimos 12 años no han sido alentadores para el desarrollo económico y social de Chile, y el presidente de ese país sudamericano, Sebastián Piñera, lo sabe muy bien. Durante un almuerzo de trabajo con empresarios, políticos y periodistas, realizado días atrás en el centenario hotel Ritz de Madrid (donde estuvimos) el mandatario reconoció:
“Desde 1998 hasta el año 2009 hemos vivido 12 años de vacas flacas”.Y luego agregó:
“Me ha tocado asumir la presidencia en condiciones adversas y trágicas”.Piñera, flamante presidente chileno, no se equivoca. Durante la madrugada del 27 de febrero de 2010, Chile sufrió uno de los más terribles seísmos de la historia: el quinto terremoto de mayor intensidad en el mundo desde el año 1900, de 8,8 grados de magnitud Richter, seguido por maremotos y réplicas, que causó 521 muertos, más de 100 desaparecidos y cerca de 1.000.000 de damnificados.
Piñera, quien también estuvo presente en Madrid en la IV Cumbre de Europa, América Latina y el Caribe (UE-ALC 2010), junto con decenas de mandatarios de ambos continentes, aseguró:
“De los cinco terremotos más devastadores de la historia de la humanidad, dos han ocurrido en Chile. El más grande de todos sucedió en 1960 y golpeó a la ciudad de Valdivia, en mi país. Los otros tres ocurrieron en Sumatra, Alaska y Kamchatka (Rusia), y el quinto fue el del 27 de febrero, hecho que significó una nueva realidad que mi gobierno no podía ignorar”.
El terremoto hirió el corazón chileno. Se vieron afectadas seis regiones del país, donde vive el 75% de la población y se produce más del 80% del Producto Interior Bruto (PIB). El desastre liberó 800 veces más energía que el terremoto que asoló a Haití, por lo cual desvió el eje de la Tierra, acortó el día y aumentó la velocidad de rotación del planeta.
Además, una de cada 10 viviendas del país se vino abajo, así como 4.000 colegios y uno de cada tres hospitales. Las carreteras se destruyeron y los pueblos se vieron devastados. Más de 1.300.000 niños y niñas no pudieron ir a clases. En cifras, las pérdidas ascendieron a 30.000.000 de dólares, casi el 18% del PIB.
Ante esta realidad, Piñera, un hombre de padre asturiano y madre vasca nacido en 1949, doctorado en economía, docente y empresario de éxito, se ha planteado dos retos para cumplirlos durante sus cuatro años como presidente: reconstruir Chile y contribuir con un ambicioso proyecto: convertir a su país en la primera nación latinoamericana que venza a la pobreza e ingrese en las filas del desarrollo.
PROYECTO DE RECONSTRUCCIÓN
Piñera explicó en Madrid que el plan posterremoto incluye tres aspectos: atención de las emergencias, reconstruir el país y cumplir con su programa de gobierno.
La primera etapa de trabajo se centró en enfrentar la emergencia, lo cual –según el presidente– se consiguió el 31 de marzo al reponerse los servicios básicos y el orden público, y al atenderse a todos los heridos.
Otro punto importante se consiguió el 26 de abril, cuando los niños y jóvenes pudieron volver a sus clases, tras instalarse escuelas en módulos de madera o tiendas de campaña.
La vacunación contra la gripe AH1N1 y la hepatitis A, así como la implementación de los hospitales dañados, fue otro aspecto importante.
Por otro lado, Piñera informó que su país ya ha construido 50.000 viviendas de emergencia, destinadas a los damnificados.
“Implementamos el programa ‘Manos a la obra’, mediante el cual las más grandes cadenas de materiales de construcción del país entregaron a 25.000 familias todo lo necesario para reconstruir sus viviendas”, indicó.
Actualmente, se continúa con la reparación de las obras públicas. Puentes, carreteras, muelles de pesca artesanal e industrial, escuelas y hospitales poco a poco irán levantándose de entre los escombros, según prometió Piñera.
El presidente chileno propuso además un plan fiscal de 20.000.000 de dólares, durante cuatro años, que permitirá financiar la reconstrucción, pero también las mejoras en la educación y salud, la seguridad ciudadana, la creación de empleo, la descentralización del país y modernizar el Estado.
Para lograr esto, Piñera anunció en Madrid la creación de un fondo para la reconstrucción, así como la dotación de incentivos a las donaciones y mucha austeridad fiscal.
“Estamos planteando un aumento en los impuestos a las grandes empresas, a la minería, a los sectores de más altos ingresos y al tabaco”, dijo.
El fondo para la reconstrucción, que días atrás ya fue establecido, creó un sistema de incentivos a las donaciones de privados y particulares en caso de desgracia, con lo cual se espera recaudar 300.000.000 de dólares en dos años mediante aportes.
Además de esto, Piñera informó en Madrid que Chile contará con un mapa donde estarán especificadas las zonas más susceptibles de sufrir los embates de la naturaleza, como maremotos, terremotos o erupciones volcánicas.
Piñera hizo además un llamado a los empresarios españoles que quieran invertir en su país para contribuir con la reconstrucción.
“Tienen las puertas abiertas de Chile para invertir”, dijo.
CHILE: DESARROLLADO EN EL 2018
Piñera, desbordando ambición, planteó el reto de convertir a Chile en el primer país desarrollado de América Latina antes del 2018.
“La diferencia entre un proyecto y un sueño es la voluntad de llevarlo a cabo. Y también ponerle una fecha. Mientras que uno no le ponga fecha, el sueño seguirá siendo sueño. Cuando uno le pone fecha, el sueño se transforma en proyecto. Chile tiene un sueño que queremos transformarlo en proyecto, para lo cual nos hemos comprometido con la férrea voluntad y le hemos puesto una fecha. Queremos que nuestro país, antes que termine esta década, y lo hemos proyectado para el año 2018, sea el primer país de América Latina que logre derrotar el subdesarrollo y la pobreza, y logre crear una sociedad de oportunidades”, precisó.
Para lograr esto, el mandatario chileno valoró el concepto de libertad, como motor de desarrollo, inspiración, fuerza, creatividad y voluntad. Libertad, entendida como democracia.
“Yo sé que la democracia se parece mucho al matrimonio: tiene muchos problemas, pero no nadie ha inventado hasta ahora algo mejor. Y es la mejor manera de expresar la libertad en el plano político”, dijo.
En el aspecto económico, Piñera se orientó claramente a la economía de mercado.
“La mejor manera de expresar la libertad es la economía de mercado: libre, abierta, competitiva. El motor del desarrollo está en la iniciativa, en la creatividad, en el emprendimiento de hombres y mujeres libres. Y la mejor forma que hemos encontrado para tener libertad social es la igualdad. Y, naturalmente, a lo largo de la carrera, los que se esfuerzan más, los que se preparan más, van a poder llegar más lejos”, declaró.
El presidente expuso que en los últimos 24 años, Chile vivió dos períodos. De 1986 a 1997 se gozó de una etapa de “vacas gordas”, como él mismo la llamó.
“Durante esos 12 años, Chile creció a un ritmo de 8% al año y se ubicaba entre los cinco países de mayor crecimiento del mundo. Creaba empleo, se integró con el mundo, logró fortalecer su proceso de ahorro e inversión y además recuperamos la democracia. Chile crecía dos veces más rápido que el mundo y hacía noticia. Se habló durante ese tiempo del ‘milagro chileno’”, precisó.
Sin embargo, en 1998 la situación cambió bruscamente. Desde entonces, hasta el 2009, “llevamos 12 años de vacas flacas”, aseguró.
En ese tiempo, Chile redujo su tasa de crecimiento a menos de la mitad, la productividad fue cayendo y la creación de empleo se debilitó sustancialmente. Por lo tanto, Chile pasó de estar entre los cinco países de mayor crecimiento del mundo a estar en la medianía de la tabla.
“Estamos en una posición donde no se aspira a ser campeón, pero tampoco se corre el riesgo de descender. No es una posición apropiada para un país que aspira a derrotar al subdesarrollo y la pobreza”, señaló.
Para terminar con la época de ‘vacas flacas’ y recuperar el liderazgo, el dinamismo en el empleo y volver a hablar del ‘milagro chileno’, el gobierno de Piñera se ha propuesto lograr una tasa de crecimiento anual de 6%, además de aumentar al doble la capacidad de creación de empleo y empezar a ganarle la batalla a la delincuencia y al narcotráfico.
“También debemos mejorar nuestros sistemas de educación y salud. Haremos una reforma profunda, de forma tal de no sólo aumentar la cobertura, que en Chile es muy satisfactoria, sino mejorar la calidad, que en Chile es muy deficiente. Tenemos niveles de cobertura europeos, pero niveles de calidad africanos”, ejemplificó.
Muy optimista, Piñera aseguró que con mucho trabajo, su país logrará entrar en el desarrollo.
“Estoy convencido de que con democracia, economía de mercado abierta e igualdad de oportunidades, vamos a ganar la carrera hacia el desarrollo”, puntualizó Piñera, quien está orgulloso de ser el primer presidente de derechas elegido democráticamente en Chile desde 1958, y de haber puesto fin a 20 años de gobiernos de centroizquierda en su país.
jueves, mayo 13, 2010
13 DE MAYO. Una visita cargada de sorpresas, recuerdos, peticiones y lágrimas
Mi encuentro con la Virgen de Fátima, en Portugal
Impresiones y alguna confesión en uno de los santuarios católicos más visitados del mundo.
FÁTIMA, PORTUGAL. Durante mi vida he tenido numerosos encuentros con la Virgen de Fátima. Alguna vez, cuando apenas era un niño y estudiaba la primaria en el colegio Claretiano, cargué al hombro una pequeña anda con su imagen, ataviada de flores blancas y amarillas, en una de las habituales procesiones de mayo dedicadas a la madre de Jesús que –como nos lo había contado el profesor de religión Wilfredo Olaya Viera– apareció ante tres niños pastores en Portugal, un país que para mí en aquel entonces se encontraba al otro lado de la luna, más allá del horizonte, tal vez cerca de la China , de Estados Unidos, de Ecuador o de Lima. Todo estaba lejos para mí en aquellos tiempos.
Aunque mi memoria es pésima, recuerdo como si fuera ayer, y me sorprende que ya hayan transcurrido más de 20 años, cómo los niños de cada clase debíamos peregrinar y cantar todos los días de mayo durante las formaciones, en el patio del colegio. Tal vez porque siempre me ha gustado cantar, tengo metida en la cabeza la letra de uno de los temas religiosos dedicados a esas breves ceremonias. ‘Salve, salve cantaban, María, que más pura que tú sólo Dios, y en el cielo una voz repetía, más que tú, sólo Dios, sólo Dios’. El ambiente era contrito y solemne, tal vez envuelto en el miedo por la presencia de curas de sotana, pero también de alegría por nuestros familiares que aplaudían y saludaban desde lejos agitando las manos.
Dos décadas después, a mis 29 años, he llegado con Alba, mi novia, al mismo lugar donde la Virgen se apareció en 1917, en numerosas oportunidades, ante tres niños pastores: Lucía dos Santos, Jacinta y Francisco. Volamos de Madrid a la ciudad de Oporto (Portugal), dimos un paseo romántico a orillas del río Tajo y bebimos una copa de vino tinto en una noche fresca, de garúas y adornada con farolas amarillas. Al amanecer, tomamos un tren con rumbo a la ciudad de Coimbra y luego abordamos un autobús que cruzó los parajes más verdes de la Península Ibérica y nos condujo hasta Fátima, un pequeño y bendito poblado con no más de 10 mil habitantes donde se encuentra el famoso Santuario de la Virgen, un lugar que cada año es visitado por casi 5 millones de creyentes de todo el mundo.
Los católicos creemos que la Virgen apareció en seis oportunidades, entre el 13 de mayo y el 13 de octubre de 1917, ante tres niños pastores y primos, en el sector conocido como Cova da Iria, situado en las proximidades de la ciudad portuguesa de Fátima. Allí había una encina que, según narraron los niños en aquel entonces, empezó a irradiar una luz enceguecedora para luego hacer su aparición una hermosa mujer vestida de blanco.
Lucía tenía diez años, Francisco nueve y Jacinta sólo seis. Ellos cumplieron con el mandato de la Virgen y regresaron durante los seis meses siguientes al lugar indicado para recibir los mensajes y los mandatos de la madre de Dios, entre los cuales figuraba rezar el Rosario con fervor y construir un templo en el mismo lugar de las apariciones. Otra canción resume bien este episodio: ‘El 13 de mayo la Virgen María bajó de los cielos a Cova da Iria. Avé, Avé, Ave María, Avé, Avé, Ave María…’.
El autobús nos dejó en la terminal del pueblo y desde allí caminamos hasta el Santuario. Eran poco más de las tres de la tarde. Cruzamos unos jardines y entramos en la Plaza Pío XII , una explanada tan grande como la Plaza de San Pedro del Vaticano. Algunos peregrinos iban de rodillas y con las manos juntas hacia la Capilla de las Apariciones (Capelinha das Aparições), construida en el lugar exacto donde se encontraba la encina de la cual surgió la Virgen. Algunas personas rezaban, otros fotografiaban el lugar. Nosotros nos sentamos algunos minutos en una de las bancas para elevar una plegaria y también contemplar la imagen de Nuestra Señora de Fátima.
Salimos. Al centro mismo de la explanada veíamos la gran Basílica del Santuario, de estilo neobarroco, adornada con imágenes de santos y ángeles y con una torre rematada con una inmensa corona dorada. El reloj marcaba las 3.55 de la tarde y yo en aquel momento saqué cuentas y pensé que en Perú eran recién las 9.55 de la mañana. Además , viéndola bien, recordé que alguna vez alguien me dijo que la pequeña capilla construida en la cima del cerro Santa Apolonia de Cajamarca es una réplica en miniatura de esta basílica portuguesa. Y sí que lo es.
Además, hay algunos hechos históricos que se asocian con los mensajes dados por la Virgen, entre los cuales resaltan la desintegración de la Unión Soviética como Estado Socialista y su reconversión al Cristianismo, el fin de la Primera Guerra Mundial , el atentado cometido contra el Papa Juan Pablo II el 13 de mayo de 1981 y la muerte prematura de Francisco y Jacinta (Francisco murió el 4 de abril de 1919 y Jacinta el 20 de febrero de 1920 y en el año 2000 fueron beatificados).
Subimos de la mano algunos escalones y entramos en la Basílica. Hace frío. El cura está oficiando la misa en portugués. Suena raro, pero melódico. Me gusta. En el arco del crucero del templo hay un mosaico donde se lee: ‘Regina Sacratissimi Rosarii Fatimae ora pro nobis’ (Reina Sagrada del Rosario de Fátima, ruega por nosotros). Damos un paseo y encontramos efigies de muchos santos, pero me llaman la atención la de San Antonio María Claret, fundador de la Congregación de Misioneros del Corazón de María (a la cual pertenece el colegio donde estudié) y la de Santa Teresa de Ávila, ya que precisamente Ávila es la medieval ciudad española donde Alba nació. Tomamos fotos. Caminamos. Siempre en silencio. La misa continúa.
Debo aclarar que actualmente no participo de rituales como la misa dominical y mucho menos de la confesión, pero al margen de ello cada vez que ingreso en una iglesia siento que allí está Dios. Y le pido. Y le agradezco. Esta vez, en Fátima, puedo sentir presente a la Virgen. La siento en las rodillas lastimadas del hombre que ha recorrido a gatas el Santuario, de la mano de una mujer que presumo que es su esposa. ¿Qué le pedirá?, ¿qué problema tendrá?, pienso. ‘Seguro está agradeciendo por algo’, me dice Alba con sabiduría. Sí, seguro está dando las gracias. La Virgen está aquí. No sólo en las imágenes y en el impresionante templo. No en las estampillas ni en los recuerdos tallados en piedra. Ni siquiera en los rezos, sino en los corazones de toda esta gente que no viene a hacer turismo sino a encontrarse con ella. Cuestión de fe.
Iniciamos la retirada. Recuerdo entonces que mi gran amigo el ‘Chino’ Yarita se casó en la iglesia de Fátima de Trujillo y que allí también se realizó el velorio de mi recordada abuelita, con los santos cubiertos por mantas oscuras porque era Viernes Santo. Caminamos cerca de una cruz de madera que luego averiguamos que tiene una altura de 27 metros y vemos también un módulo de hormigón del Muro de Berlín, cubierto por cristales, que fue colocado allí para recordarle al mundo la caída del comunismo. Alba, que aún no tiene muy claro sus creencias religiosas, se acerca al preciso lugar donde se encienden cirios y se conversa con la Virgen. Hay unas diez personas. Se queda quieta, entre ellas, mirando fijamente el fuego parpadeante de las velas y sintiendo un calor tal vez divino. Yo me pierdo en las ideas y recuerdo que Fátima es un nombre de origen árabe que significa Espléndida. Se llamaba así la hija de Mahoma, el profeta del Islam, y fueron precisamente los árabes quienes –durante la ocupación de la Península Ibérica – habrían bautizado así a la ciudad portuguesa donde siglos más tarde apareció la Virgen María. Casualidades.
¿Vámonos ya?, le digo a Alba. Ella voltea, me mira y me abraza. No sé qué sintió en ese lugar, ni qué le pidió a Dios o a la Virgen , lo único que sé es que estuvo llorando.
Mi hermana nació el 13 de mayo y aunque todos le decimos Malú, ése es sólo un apelativo derivado de las primeras sílabas de sus nombres: María Lucía. Le pusieron María por la Virgen de Fátima y Lucía por la pastorcita. El parto fue complicado. Trujillo, 1985. Toque de queda. Pañuelos blancos en medio de la noche para evitar las balas. Mi hermana se había tomado el líquido amniótico y nació, por cesárea, casi asfixiada. Aunque la llevaron a la incubadora, había dudas de que sobreviviera. La leyenda familiar cuenta que mi padre le prometió a la Virgen que si ella vivía, él dejaría de fumar. Y evidentemente lo hizo. Tras 30 años de haber fumado hasta tres cajetillas diarias ya lleva 25 años sin probar un solo pucho. Hace dos años viajé con él a Lima para que se sometiera a un chequeo médico en la clínica Javier Prado. El médico, con una radiografía de sus pulmones colocada en esa lámpara blanca y rectangular de los consultorios, le dijo: “si usted no hubiera dejado de fumar cuando lo hizo, ya se habría muerto”. Ahora, que lo pienso, lo analizo y lo interpreto, puedo decir con plena convicción que la Virgen de Fátima no sólo me dio a mi hermana, sino también a mi padre. Gracias por ello.
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